El Montepío responde, nueva sección en nuestra revista

El Montepío responde: sección de la revista del Montepío

En esta nueva sección reunimos y damos respuesta a todas esas preguntas o inquietudes que nos trasladáis de manera directa en nuestras juntas locales. Gracias por vuestra participación.

Pregunta: ¿Hay personas que disfrutaron de gratuidad u otros privilegios, como en años anteriores? ¿Quiénes y por qué? Leer más

Historias de la mina: Polio, el pozo de los castilletes gemelos

Historias de la mina: Polio, el pozo de los castilletes gemelos

Polio, pozu que recibe el nombre de la mítica montaña mierense, fue en sus orígenes una de las explotaciones más importantes de la antigua Fábrica de Mieres, uno de los primeros grandes entramados industriales en la historia de España. Tras la nacionalización de la mayor parte de la minería asturiana, acometida por el Gobierno de Franco en el año 1967, Polio pasó a pertenecer a la compañía pública HUNOSA. Y así se mantuvo en servicio hasta el 1 de noviembre del año 1992, fecha en la cual cerró, junto con otros pozos, que también lo hicieron en fechas próximas (como San Víctor, San Mames o Mosquitera), todos ellos como consecuencia de la reconversión minera.

Dos castilletes gemelos caracterizan la imagen del pozo Polio de Mieres, una explotación que desde que finalizó su actividad, hace ahora 20 años. Atrás quedaba un siglo de explotación de carbón alrededor de lo que la gran Fábrica denominó en su día como zona hullera de La Baltasara, en el valle de San Juan, un área de mucho carbón, que la dirección de la emblemática empresa mierense terminaría por impulsar en 1894 con la construcción de una línea de ferrocarril, compartida en sus primeros kilómetros con la mina Mariana (después, pozu Barredo) y por la que circularían locomotoras a vapor Jung, del tipo 0-3-0T.

En 1950, esa línea ya transportaba a destajo el carbón de los pisos de montaña de Polio al lavadero del Batán. Por aquel entones, la dirección de ingenieros de la compañía propietaria, viendo la importancia de dar futuro a la actividad en la zona, proyectaría la profundización de la mina, actividad que daría comienzo en 1953, con el único apoyo de los operarios de la mina, y que ocupa los esfuerzos de toda esa plantilla hasta su despliegue completo en 1956, alcanzado una profundidad máxima de 411 metros.

Su singularidad, puesta hoy de manifiesto en los informes de patrimonio de la empresa Hunosa (Polio es uno de los pozos mejor inventarios para su reutilización como instalación con fines culturales y turísticos) procede precisamente de aquella obra acometida en los años 50, y culminada con una instalación articulada sobre dos pozos: el Polio I, para misiones auxiliares y el Polio II, destinado a la extracción de mineral. Ambos castilletes situados sobre una plataforma de terreno artificial, elevado junto a un río, ya restaurado a finales de los años 90 por Hunosa, en un magnífico trabajo de recuperación medioambiental.

Los apoyos de los castilletes penetran en el edificio central que alberga la sala de máquinas y los compresores. Y junto a este edificio se sitúan el resto de pabellones de servicios, dando una imagen arquitectónica del conjunto, de unos 172.000 metros, muy integradora, resaltada por los materiales utilizados junto al hormigón (revestimientos cerámicos y carpinterías de hierro y vidrio) que según expertos, como Fernández Molina, junto con su lavadero de carbón hormigón, “le da una semejanza a ciertas instalaciones funcionalistas centroeuropeas e inglesas, del periodo de entreguerras”.

Cuatro años antes de que se realizara la foto ganadora, Polio registraba una de las mayores tragedias de la minería asturiana: Fue el día 22 de junio del año 1959: Una explosión de grisú segaba “la vida de seis productores”. Aquel supuso una conmoción terrible en Mieres y en la Güeria, que ya veían el nacimiento de una nueva barriada en las proximidades de Polio: Rioturbio. Pero fueron muchos los accidentes y las vidas perdidas en Polio. La última, poco antes del cierre de la explotación, la de un joven ayudante minero de 26 años, como consecuencia de un derrumbamiento en el interior del pozo, en la novena planta de la quinta galería, a 250 metros de profundidad. La Brigada trabajó varias jornadas para rescatar al joven minero, que compatibilizaba el trabajo con sus estudios en tercero de la Ingeniería Técnica de Minas.

El cierre, en noviembre de 1991

Polio funciona a pleno rendimiento para Hunosa hasta finales de los años 80. En el año 70, la Hullera estatal refuerza sus servicios de ferrocarril con Polio y el vecino pozo de Tres Amigos con tres locomotoras Deutz KG230 que sustituyeron a las primitivas locomotoras de vapor “Santa Bárbara” y “Mariana”. Ese tren minero, que desembarcaba en Mieres por la actual senda que nace entre el barrio sidrero de Requejo y la iglesia San Juan, cierra en 1984, preludio de lo que más tarde vendría. En 1991, sumida España en el proceso más arduo de adaptación de nuestra economía a la estrenada Unión Europea, ya por tanto en plena reconversión, y solo unos días antes de que se produjera en el pozo Barredo de Mieres uno de los encierros más legendarios de la historia de la minería en Europa, Polio despide en la víspera del día de difuntos a sus últimos relevos de trabajadores: algunos se jubilan y otros son trasladados a otras explotaciones próximas de Hunosa.

En los últimos años, las instalaciones de Polio, que en su día acogieron a miles de trabajadores, como los que muestra la foto ganadora de esta edición, han sido utilizadas como almacén de chatarra, en espera de que esta memoria que hoy tratamos de esbozar y conservar en estas páginas de la Revista Montepío encuentre sobre su espacio natural un hito que los recuerde.

Historias de la mina: La Camocha y los que escuchaban el mar

Historias de la mina: La Camocha y los que escuchaban el mar

Hoy viene a esta sección La Camocha de Gijón: Mítico, por la descomunal tarea llevada a cabo en ella en los últimos 80 años por sus cientos y cientos de trabajadores. Emblemático, por su movimiento reivindicativo durante el franquismo (es considerada la cuna de Comisiones Obreras). Y  legendaria, en el ideario de los asturianos, por aquellos versos de José León Delestal, tantas veces cantados con honda emoción.  Las notas vienen a cuento de una foto enviada por Ana Fonseca, nieta e hija de mineros de La Camocha: su padre Alfonso Fonseca, hijo de Aurelio, falleció hace un año de silicosis: “fue minero de La Camocha y estas eran y son desgraciadamente para muchos que conocieron la mina de los 40, los 50 y los 60 las secuelas de entonces, de aquella maldita vida, de hambre, postguerra e interminables jornadas de trabajo que se comieron los pulmones y la salud de nuestros seres queridos”.

Hace dos años que La Camocha, como muchas otras explotaciones mineras, echó el cierre como consecuencia del ajuste. Atrás queda un siglo de rica historia empresarial, laboral y social, siempre ligada a Gijón y con su propia idiosincrasia. De hecho, La Camocha mantuvo siempre su carácter privado y a diferencia de Minas de Figaredo, nunca se llegó a integrar como mina en la compañía estatal Hunosa.

Para hablar del origen de La Camocha debemos remontarnos a 1893 y a la familia Felgueroso, que a través de los éxitos empresariales obtenidos por uno de sus hijos, Víctor, pudo hacer el capital con el que constituir la Sociedad Regular Colectiva Hermanos Felgueroso. El dinero lo obtuvo gracias a la compra, gestión y arrendamiento de explotaciones, como las de Saús, Clara Matilde, Benita (embrión del Grupo Minero Ciaño), Entralgo y, sobre todo, La Nueva, adquiridas por un millón de pesetas de la época a Inocencio Sela.

Sabedores de que el insigne geólogo alemán, Guillermo Shultz, había confirmado en sus estudios la presencia de carbón al sur de la villa de Gijón, los Felgueroso se lanzan a su explotación sin obtener, en un principio éxito. De hecho, y pese a haber localizado carbón de calidad a 160 metros de profundidad, en la primera excavación en San Martín de Huerces toparon con una gran manantial de agua que casi les hizo desistir. La mala experiencia se repitió más veces, primero por un manto freático situado cerca de Vega; y después por una noticia que daría la vuelta a toda España y que en Asturias acabó bautizándose como: “el mecheru Caldones”.

En Caldones, en una de las exploraciones de carbón llevadas a cabo en enero de 1915, una máquina de sondeos provoca una tremenda explosión seguida de un interminable incendio. La especulación empieza a trabajar y algunos periódicos de la época titulan “¿Aparece un yacimiento petrolífero en Gijón? Pero la realidad es que se trataba de un violento escape de gas natural, de los que tradicionalmente ocurren en los yacimientos fósiles. A ver aquel enorme “mechero natural” acudieron cientos de personas: unos, ingenieros y políticos, por estudiar aquella curiosidad geológica; y otros vecinos, y hasta religiosos, por comprobar que no era el principio de una catástrofe para Gijón, o la mismísima puerta de entrada al infierno. Al final, “el mecheru” se apagó a los 4 día,s utilizando para ello ácido carbónico procedente de la fábrica de cerveza La Estrella de Gijón.

La fundan Los Felgueroso, en los años 30, en el despertar industrial Gijón

Tras el fin de la Primera Guerra Mundial, en la que España se vio favorecida por su neutralidad, la necesidad europea de carbón ánimo de nuevo a la familia Felgueroso en su aventura. Su grupo hullero ya era entonces el quinto productor de mineral español. Pero en 1920, intuyendo tiempos de crisis, vendieron gran parte de sus minas para centrarse en su proyecto de Gijón, donde en 1930 fundarían Mina La Camocha.

La primera producción del pozo se extrajo en 1935, una actividad que sin contar las huelgas y protestas, no se detendría hasta el 31 de diciembre de 2008, en la que La Camocha, ya  desde hacía muchos años con empresarios distintos a sus fundadores, intervenida judicialmente y con deudas en la Seguridad Social, cerró con 160 trabajadores: unos, se prejubilaron y otros fueron reubicados en Hunosa.

Desde los años 60, las voces más afamadas de Asturias (El Presi, Vicente Díaz, Jerónimo Granda…) han hecho un clásico de “La mina de La Camocha”, canción del escritor langreano, José León Delestal (1921-1989). Un tema cuyo éxito radica en hablar de la particularidad de una mina que mira hacia el Cantábrico, a la tierra de los pescadores. Un himno que habla de la solidaridad entre los trabajadores asturianos “de la mina y el mar”: “Dicen que va bajo el mar / la mina de la Camocha / y que a veces los mineros / sienten les oles bramar (….) Por eso en la proa, se oye`sti cantar:/ Probe de aquel mineru/ que trabaya en sin miéu/ a la quiebra y el gas.

Nuevo Grupo de Trabajo de socios familiares para impulsar su voz y participación

Grupo de Trabajo de socios familiares del Montepío

La dirección del Montepío de la Minería ha constituido un nuevo Grupo de Trabajo de carácter consultivo, que estará formado por mutualistas familiares, es decir, aquellos que se encuentren bajo el epígrafe de afiliados/as al Montepío por su relación de parentesco con personas pertenecientes al Régimen Especial de la Minería del Carbón en Asturias, Este Grupo tiene como finalidad ir incorporando a este colectivo, cada vez más numeroso, en las áreas de gobierno de la Mutualidad, de forma paulatina, dotándolas de voz propia, participación y colaboración activa en este proceso plural de modernización y diversificación de nuestra entidad.

En la actualidad, este Grupo de mutualistas suponen aproximadamente unas 1.200 personas, dentro de las 11 mil familias mutualistas. El nuevo grupo de trabajo participará, de acuerdo con el marco que establecen los Estatutos de la entidad, con voz propia y consultiva en los  órganos en los cuales se estructura la Mutualidad, y cuya naturaleza responde a la de una entidad de previsión social, sin ánimo de lucro. Su participación será muy importante, sobre todo, en la Comisión de Estatutos, que ya trabaja con el objetivo de alumbrar un futuro para el Montepío, realizando aportaciones y participando de la evolución y seguimiento del debate y las decisiones.

Apertura y campaña Legado

La constitución de este Grupo de Trabajo se produce tras valorar la dirección el aumento en los últimos meses de su peso en la totalidad del censo de afiliados, especialmente tras la apertura estatutaria realizada hace 2 años. Desde entonces, pueden afiliarse al Montepío todas aquellas personas que, no siendo mineros, si son familiares de mutualistas “hasta segundo grado de consanguineidad (hijos, nietos, hermanos…)”; o también familiares de personas que, no siendo socios, si son cotizantes del Régimen de la Minería en Asturias (trabajadores, pensionistas o jubilados, viudas…), estén vivos o fallecidos. Este hecho supone ya que el 90% de las nuevas afiliaciones sean a través de este caso, es decir, de familiares “que no son mineros”, lo que sumado al ya conocido proceso de aminoración del sector carbonero, hace que la evolución natural del censo mutualista sea creciente a este campo, motivo por el cual la dirección del Montepío ve necesario articular en este proceso de apertura una fórmula de participación interna regulada que canalice y dé cabida a su voz e inquietudes. De hecho, el Montepío calcula que esta apertura supone, por el peso histórico de la actividad minera en el Principado, que más de 3 de cada 10 asturianos podrían afiliarse a la Mutualidad por esta relación de “familiaridad” con el carbón.

Más de 1.200 socios de las 11 mil familias mutualistas asturianas son ya socios bajo el epígrafe de socio familiar, una cuota creciente pues el 90% de los nuevos socios son ya por su relación de parentesco, hijos, nietos o hermanos de personas vinculadas al régimen de la minería

En suma, una apuesta por el reconocimiento al revelo generacional que ya inspira la campaña promocional “hazte del Montepío: tenemos un gran legado que mantener vivo”.  La Mutualidad considera importante además que este colectivo sea conocedor, dentro de la política de transparencia y de construcción de proyecto social y cooperativista, del día a día y de los proyectos de modernización y transformación de la entidad y de sus firmas participadas al 100%, todas bajo una visión de empresas de economía social. Por ello, la persona elegida como coordinador y portavoz de este Grupo de Trabajo participará en la Comisión Regional a modo de Asesor.

Cabe recordar que la Comisión Regional del Montepío está constituida por 23 miembros elegidos cada 3 años por votación de una Asamblea General regulada por Estatutos y que ya establece dos cupos de representación asignados al total de Mutualistas (13 miembros, representantes de afiliados como socios del Régimen Minero) y por los Socios Protectores (10 miembros).

Nota: A la reunión constituyente en Oviedo de este grupo de trabajo de socios familiares estuvieron presentes el presidente del Montepío, Juan José González Pulgar, y representantes de todas las sensibilidades y Socios Protectores del Montepío, José Luis Alperi (SOMA-FITAG-UGT) y Emilio Álvarez Otero (Asociaciones Profesionales de Minería) y Arsenio Díaz Marentes (Grupo antiguo socio protector CC OO).

 

Fondo de Pensiones “Montepío” cierra 2016 con una de las mejores rentabilidades del país

Fondo de Pensiones “Montepío” cierra 2016 con una de las mejores rentabilidades del país

Buenas noticias para el plan de pensiones del Montepío: El último informe anual emitido por los expertos de Caser que gestionan el fondo de previsión y ahorro mutualista recoge una rentabilidad del 1,72%, una cifra muy buena si tenemos en cuenta que el índice de referencia para todo el año es del 0,23%, es decir 1,49% por encima de la media. El mérito es mayor, según valoran los analistas, si tenemos en cuenta situaciones extraordinarias acontecidas a lo largo de 2016, con eventos socio políticos de riesgo y los tipos negativos o prácticamente a “cero” ofrecidos por los depósitos bancarios. Es importante apuntar que la curva de gobierno español a 10 años se sitúa en rentabilidades del 1,32%. Leer más