Un Montepío con la voz de tod@s

Gobierno del Montepío

El Montepío de la Minería Asturiana informa que en su Comisión Permanente reunida hoy, viernes 2 de setiembre, para el inicio del curso 2016-17, y tras el pronunciamiento y elección por parte de la Asamblea general competente de mutualistas, celebrada a finales del pasado mes de junio, han acordado establecer el modelo de integración de los presidentes de Juntas Locales de CC OO en los órganos de gestión de la entidad y su relación con los representantes de los socios protectores (SOMA-FITAG-UGT) y Asociaciones Profesionales de Minería, así como los elegidos de manera directa por los mutualistas en Asamblea.

Estos, serán miembros de pleno derecho, con voz en su representación y el compromiso de aprobar los proyectos con el concurso de todos y bajo criterios de unanimidad.

Se avanza con ello a una estructura plural y abierta, donde los presidentes de Juntas garantizan un contacto directo y de proximidad con los mutualistas en el mismo territorio.

Con este acuerdo se corrige cualquier tipo de ausencia de representatividad de todas las sensibilidades históricamente participantes en la estructura de gestión del Montepío y supone, a quienes lo deseen (mutualistas y familiares), canalizar a través de estos compañeros, inquietudes, dudas, propuestas, ideas, que se deseen aportar para el desarrollo del Montepío como proyecto social y solidario y de servicio.

A su vez, supone un nuevo esfuerzo de generosidad por parte de los Socios Protectores para normalizar la situación de la entidad y recoger en su seno todas las sensibilidades que componen la entidad, integrando a gente experta y sensata, con años de participación y experiencia en el campo del mutualismo, y un demostrado compromiso con los intereses generales del Montepío.

Este acuerdo político también establece la necesaria renovación y fortalecimiento de las Juntas Locales del Montepío para que jueguen en el presente inmediato otras funciones y servicios nuevos de cercanía y asesoramiento a mutualistas a pie de los municipios.

Finalmente, este acuerdo establece la composición de la Comisión para el estudio de la Reforma estatutaria que, estará compuesta por una representación de los Socios Protectores, otra del Montepío y una tercera técnica, integrada por asesores jurídicos y económicos y financieros.

EL ACUERDO SUPONE LA PARTICIPACION DE LOS SIGUIENTES PRESIDENTES DE JUNTAS LOCALES COMO ASESORES EN LA COMISIÓN REGIONAL:

Arsenio Díaz Marentes (Junta de Santa Cruz de Mieres)
Luis Mariano Lueje Díaz (Junta de El Entrego-SMRA)
Antonio del Pino Palomero (Junta de Gijón)
Miguel Ángel Sobrino Cordero (Junta de Lena)
Fernando López Vicente “Tito” (Junta de Turón)

Por otro lado, las diferentes comisiones quedan formadas así:

CICLO 2016-19

MIEMBROS DE LA COMISION PERMANENTE

  • Presidente : D. Juan José González Pulgar
  • Secretario : D. Víctor Montes Díaz
  • Interventor: D. Jesús Armando Fdez. Natal
  • Contador : D. Ángel Orviz García
  • Vocal : D. Celso Ordiales Méndez
  • Vocal : D. Ricardo Suárez Alonso
  • Vocal : D. Florentino Montes García
  • Asesor: D. Arsenio Díaz Marentes
  • Asesor: D. Luis Mariano Lueje Díaz

MIEMBROS DE LA COMISION DE CONTRATACIÓN

  • Presidente: D. Juan José González Pulgar
  • Secretario : D. Víctor Montes Díaz
  • Interventor: D. Jesús Armando Fdez. Natal
  • Contador : D. Ángel Orviz García
  • Asesor: D. Luis Mariano Lueje Díaz
  • Dirección de Servicios, Suministros y Aprovisionamientos : Amador Martínez
  • Secretario Técnico : D. Roberto Fernández González

MIEMBROS DE LA COMISION DE ASUNTOS SOCIALES

  • Presidente de Comisión e Interventor: d. Jesús Armando Fdez. Natal
  • Vocal: D. Eduardo Álvarez Lanas
  • Vocal : D. Florentino Montes García
  • Asesor: D. Antonio Pino Palomero
  • Secretaria Técnica: Elisa María Alonso Díaz

MIEMBROS DE LA COMISION DE CONTROL DEL MONTEPIO Y MUTUALIDAD

  • D. Víctor Manuel González González
  • D. Belarmino Rodríguez Llaneza
  • D. Miguel Sobrino Cordero
  • Suplentes: D. Ramón Fdez Ordiz, Herminio Fdez Vázquez y Hugo Alberto Martínez Matilla.

MIEMBROS DE LA COMISION DE CONTROL DEL FONDO DE PENSIONES

  • Representación del Promotor:
  • Presidente: D. Juan José González Pulgar
  • D. Víctor Montes Díaz
  • D. Arsenio Díaz Marentes
  • D. Luis Mariano Lueje Díaz
  • Representación de los Partícipes
  • D. Celso Ordiales Méndez
  • D. Víctor Manuel González González
  • D. Miguel Ángel Sobrino Cordero
  • D. Florentino Montes García
  • D. Ángel Uría Pérez

ESTE ACUERDO ESTA FIRMADO POR:                                                

Arsenio Díaz Marentes Coordinador Grupo presidentes de Juntas Locales Antiguo Socio Protector CC.OO.
Ángel Orviz García Asociación Profesionales de Minería
Juan José Glz. Pulgar Presidente Grupo Montepío y Mutualidad de la Minería Asturiana

Los álbumes del carbón: los hermanos mineros franceses o «recordando a Germinal»

Los álbumes del carbón: los hermanos mineros franceses o "recordando a Germinal"

Los “freres miniers” franceses tuvieron más allá de la obra cumbre de Emile Zola una contribución importante sobre el resto de comarcas europeas, también en Asturias. Aunque ya fue en 2004 cuando en la región de Lorena Charbonnages puso el cierre a la última mina francesa, el país vecino ha comenzado a replantarse retomar su industria de carbón autóctono para tratar de romper su enorme dependencia de la energía nuclear y de la importada.

Más de una década después, aún existe en muchas comarcas de Francia, especialmente en el Norte y en la zona Este, en las que llegaron a trabajar más de 300.000 personas, un fuerte sentimiento y orgullo minero. En este reportaje les ofrecemos un resumen fotográfico de mineros franceses de distintas épocas, un testimonio llegado a nuestro archivo por mediación de un hijo de minero galo.

“Cada vez con más y más fuerza, como si estuviesen más cerca de la tierra, los compañeros mineros golpeaban en esta mañana juvenil. Bajo los ardientes rayos del astro, tal era el rumor que habitaba la tierra, que los hombres crecían, y un negro ejército vengador brotaba lentamente en los surcos y fructificaba para ser recogido en los siglos venideros; y aquella germinación pronto haría estallar la tierra.” GERMINAL

Los álbumes del carbón: los hermanos mineros franceses o "recordando a Germinal"

Así, con párrafos como éste, Emile Zola, uno de los escritores cumbres de la literatura francesa, convirtió a los primeros mineros industriales franceses del siglo XIX en un icono de la lucha proletaria, la de los obreros del carbón. Los mineros de Montsou, al norte de Francia, muy cerca de la también efervescente cuenca carbonífera belga, se convirtieron con estas páginas y la posterior película de Claude Berri (1993, con Gerard Depardieu el frente del elenco) en un referente de lucha por mejores condiciones de trabajo y de vida en las minas y sus comarcas.

Y también lo fue para los españoles, en un tiempo donde el carbón era el motor indispensable de la actividad económica e industrial en el primer mundo: De hecho, Manuel Llaneza, figura emblema de aquellos años como fundador del primer sindicato de gremio en España asociado a la UGT, comprendió y estudió con los mineros franceses las claves de la organización y lucha sindical, esquemas que a partir de 1910 serían el germen del centenario Sindicato Obrero de los Mineros de Asturias (SOMA).  Desde su exilio laboral en la Société des Mines de Liévin, a la que Manuel Llaneza (Lada 1879-1931),  llegaría vía comarca minera palentina, tras huir de las represalias sufridas tras “la Huelgona de 1906” en Fábrica de Mieres, el sindicalista minero establecería contacto con Émile Basly,  líder en Francia del sindicato reformista de orientación tradeunionista en la cuenca de Nord – Pas-de-Calais. Y Basly es la fuente de inspiración de Zola en esta gran novela de la literatura francesa universal.

Zola, que incluye una en Germinal una interesante historia sobre la fiebre del carbón entorno a Nord-Pas-de-Calais  y al polo industrial de Lille y sus comarcas (durante las huelgas llega a documentar hechos sociales entonces otrora nuevos, con el uso de mineros belgas como esquiroles) es puro realismo. Durante ocho días recorrió los poblados obreros de Anzin y Bruay, visitando en situ las minas de Denais, de la compañía Fox, conviviendo con mineros,  capataces e ingenieros, llamándole especialmente la atención Émile Basly, el líder de la huelga. De vuelta en París, Zola continuó siguiendo los acontecimientos a través de la prensa.

De aquellas notas surgió Germinal, y de aquellos acontecimientos, líneas de actuación que se repetirían en decenas de comarcas carboneras europeas. El vapor y la revolución industrial y tecnológica eran ya tan imparables como los cambios sociales que iban a producirse y que tan bien se conocen en Asturias.

Los álbumes del carbón: los hermanos mineros franceses o "recordando a Germinal"

Por eso al acercarnos a la minería francesa es imposible sustraerse a las raíces, pese al peso que también tuvo la minería inglesa, o, como no, la alemana, gran referencia en el contexto político y económico para la astur-leonesa desde la entrada de España en la Unión Europea. Y esta influencia no se quedó en el plano sindical, también empresarial y económico, con figuras como Nula Guilhou (Mazamet 1814-1890), o empresas como la Compagnie Minière et Mètallurgique de Asturies, pionera de Fábrica de Mieres, o Jaquet y Cía, fusionadas con Minas de María Luisa,

Pero Francia dejó de ser minera hace ya más de una década: La Mina de La Houve, en Lorena, echaba su cierre en abril de 2004, poco tiempo después de que la UE diera un balón de oxígeno a su industria de carbón autóctono, con la aprobación en Estrasburgo de un protocolo que hiciera legal las ayudas estatales de protección a su extracción, hasta entonces sustentadas bajo el histórico acuerdo embrión en suma de la primigenia Comunidad Económica Europea (el Tratado CECA). La Hunosa fracesa, denominada Charbonnages, había llegado a un acuerdo para el cierre con los sindicatos mineros franceses a cambio de medidas sociales con sus trabajadores y sus comarcas, compromisos de formación, reinserción laboral y reindustrialización de las zonas. Ya nada es lo mismo en algunos lugares, el impacto se nota y hay rasgos comunes a lo que vemos en las zonas mineras de España, aunque la situación es, en líneas generales, mejor gracias a un menor desempleo. Eso sí, y tal como pudo atestiguar un minero prejubilado asturiano recientemente en un viaje por la zona, “los hijos y nietos de mineros podrán ser camioneros, electricistas o panaderos, pero tienen un fuerte sentimiento de orgullo por sus raíces mineras”. Barrios, minas, castilletes, museos…el patrimonio industrial y la historia se conserva como señas de identidad.

Hace pocos meses, y al hilo de la fuerte dependencia energética de Europa, superior al 75% de zonas inestables de gas y petróleo, y de la búsqueda de nuevos recursos en el propio suelo (fracking, bolsas de gas…) Le Monde se preguntaba en portada “La France devra-t-elle rouvrir ses mines?”, o lo que es lo mismo a modo de reflexión gala “¿tendremos que reabrir las minas?. El mundo ecologista, que presiona contra el carbón, en Francia se han centrado en las centrales nucleares: ¾ de su generación procede de la nuclear, y, tras Fuckusima en Japón, el miedo sobre esta fuente se disparó. Alemania es la referencia y quiere apagar sus centrales en 2022. Y paralelamente, hace pocas semanas Alemania, en sentido inverso al de España, ha anunciado que mantendrá una extracción de carbón de 180 millones de toneladas a partir de 2019 con cerca de 15.000 trabajadores. Todo esto es lo que está haciendo reflexionar a Francia sobre su plan energético.

Pero volviendo a la historia minera de Francia, que se remonta a 1720 (región de Valenciennes), la pionera de Germinal, la del cierre total, y la del replanteamiento, por el medio existe una historia prolija que en los años 50 dio empleo a más de 300.000 personas. Era un tiempo en el que algunos mineros franceses recuerdan que los carteles de seguridad dentro de las minas tenían que ser traducidos a varios idiomas, incluso al árabe. En 1955 Francia produjo la friolera de 71 millones de toneladas de carbón. Aquel carbón, y el acero templado a fuego fue la base de la primera gran locomotora europea, la nacida tras la segunda guerra mundial, la que construyó una sociedad de bienestar que logró una amplia unión de países y que hoy, sin embargo, se resquebraja entre la globalización, la crisis y los intereses mercantiles.  Los mineros franceses, como la famosa canción asturiana alusiva  los mineros del pozu Fondón “todos gastamos boína / con un letreru que diz / todo sale de la mina”.

 La catástrofe de Courrières

Una de los rasgos comunes a todas las comarcas mineras, desgraciadamente, han sido las tragedias. La muerte en la mina, en el duro y oscuro trabajo en la profundidad de la Tierra, dejándose la piel por mitigar el hambre y dar un porvenir a la familia, ha generado una idiosincrasia propia. Los mineros franceses cuentan historias terribles. Pero una ha quedado grabada a fuego en la historia universal del carbón, la de catástrofe de Courrières (220 kms al norte de Paris, la segunda mayor tras la ocurrida en China en 1942, con 1.542 mineros). A las 6,35 de la mañana, del 10 de marzo de 1906 una terrible deflagración de grisú dejaba 1.099 muertos, muchos de ellos niños. Solo se salvaron 576 mineros. La explosión cerró las salidas y se juntó con un incendio previo interior en las capas que convirtió aquella mina en un infierno. Alguno de los mineros permaneció dentro del pozo más de 20 días, vagando en la oscuridad y comiendo carne de los caballos o mulas que trabajan en el interior. La fosa común de Billy-Montigny lo recuerda. Las protestas contra las medidas de seguridad terminaron abriendo una crisis en el sindicalismo minero francés entre los partidarios de Émile Basly, y el «Sindicato Joven», dirigido ya por Benoît Brotchoux. Frente a los mineros encolerizados, George Clemenceau, entonces ministro del interior, movilizó 30.000 oficiales y soldados y envió trece trenes con militares para controlar las revueltas. Hubo numerosas detenciones. El último superviviente de Courrières Honoré Couplet, falleció en 1977, a la edad de 91 años.

Este es un reportaje publicado en la Revista Montepío N75 (junio 2016) escrito por Alberto Argüelles, director de Comunicación de la Mutualidad

La memoria de los guajes de la mina

La memoria de los guajes de la mina

GUAJE (GUAH.E).

En Asturias, rapacín, neñu. Fíu de alguien. Persona moza que ayuda a otra de la que aprende el oficiu. Ayudante del picador mineru, dentro y fuera de la mina. En México, nahua uaxin, acacia, fruto de las platas cucurbitáceas, que se adjetiviza como “bobo” (no te hagas el guaje conmigo –el tonto o despistado-). En Inglaterra, se asocia con la palabra y la pronunciación “washer”, traducido como “el lavador”, el chico del lavadero (de carbón o de maquinaria, labor tan encasillada a mujeres y niños en los siglos XVIII y XIX). Y en Alemania, “wagen” traducido como “el de las vagonetas”. En estas dos últimas naciones, netamente industriales, lo asemeja a los significados que el término cobra en Asturias y las cuencas mineras españolas.

Son muchas las familias mineras en las que aún se dice y se recuerda que el padre o el abuelo “comenzó muy de guaje a trabayar en la mina”. Pero para muchos, en nuestro país y en el ámbito de influencia internacional del castellano, la palabra “guaje” no siempre está cargada de los profundos ecos y significados que la misma tiene en las cuencas mineras asturianas, incluso en las leonesas o palentinas, en las que el término también se generalizó y extendió a la vida del día a día como sinónimo o referencia vigente de juventud (“tas hecho un guaje”); mutando desde el origen de su uso en los albores de la minería para catalogar de forma terrible al más “pequeño trabajador”, es decir, al niño que desde muy temprana edad se dejaba sus mejores años, su salud y su vida en la mina.

Parece que fue hace un montón de años cuando la Organización para las Naciones Unidas junto con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) comenzaran un arduo trabajo para conseguir en el planeta la erradicación del trabajo infantil, previniendo y combatiendo la explotación infantil, primero con una estipulación a los países de una edad mínima de admisión al empleo y posteriormente promoviendo estrategias orientadas a la concienciación y educación y, allí, donde mayor se dan (países del Tercer Mundo o en vías de desarrollo) a la atención prioritaria de niños, niñas y adolescentes víctimas de las peores formas de trabajo infantil.

Hace menos, tan solo 20 años, en 1992, la OIT creó el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC, por sus siglas en inglés) una iniciativa de cooperación técnica dedicada exclusivamente a prevenir y combatir el trabajo de los niños y niñas. A pesar de los progresos en las zonas más avanzadas de la Tierra, el programa aún sigue vigente. Y por duro y cruel que parezca, el sector de la minería es uno de los campos en los que más se produce este criminal hecho, la mayoría de las veces fomentado y controlado por las mafias, al margen de los estados, aprovechando la pobreza severa de muchas zonas del planeta y, digámoslo abiertamente, los pocos escrúpulos de un sistema capitalista que en los llamados países del primer mundo u Occidente no se pregunta el por qué del escaso coste de algunos productos machados por la aberración, la sangre y el sudor, de este tipo cruel de explotación. El carbón no se escapa a ello.

“Trabajábamos en la mina con 13 años como un favor”

Pero aunque en España, afortunadamente, el desarrollismo puso fin al trabajo infantil, todavía hoy en Asturias viven muchos de aquellos que de fueron “guajes del carbón” con todo el dolor de la situación. Aquellos que con menos de 16 años, hasta entrados los años 50, entraban a nuestras minas, dejando el colegio, sus familias y arriesgando la vida, en busca de un pequeño salario que, a cambio de un trabajo semiesclavo, compensará la pobreza de sus familias, la carencia de recursos o incluso la orfandad. Algunos de ellos, se recuerdan perfectamente con 14 o con 13 años, en plena postguerra, ante su primera prueba en la mina. Y cómo los encargados de la plantilla de las empresas mineras “hacían la vista gorda sobre la edad”: “Sabían que mi padre había fallecido en la mina y que éramos ocho hermanos en casa; te apuntaban y te decían ´tu chitón guaje, no digas na y a trabayar, que hay que comer´, así que ni se veía mal ni nada porque era como un favor, porque ciertamente pasábamos mucha necesidad”.

Quien lo dice rebasa por poco los 80 años y trabajó en una mina de montaña entre Mieres y Langreo. Tiene la silicosis tras 40 años de vida laboral y cuando escucha eso de que “los mineros son unos privilegiados y tienen unas pensiones de oro” no puede más que sentir vergüenza e indignación. Pero no es el único. Es más, podríamos llenar varias páginas de esta revista con los nombres de mutualistas que fueron niños mineros, que fueron guajes.

El tiempo pasa y hoy parecen historias de otra época, en blanco y negro, a las que cuesta asomarse y que se cuentan poco pese a que centros muy transitados como el Museo de la Minería de Asturias, o películas o libros de gran éxito en todo el mundo como “¡ Qué verde era mi valle ¡”, de John Ford , ó “La caída de los gigantes”, de Ken Follet, los describen perfectamente en nuestro mundo y con una conexión generacional tan directa como para seguir grabado a fuego en nuestro ADN.

Villa, el futbolista, de raíces mineras y precoz delantero sportinguista, popularizó el término en España, muy extendido en Asturias, pero cuyo origen, singularmente conectado con otras zonas industriales europeas, recuerda a los niños que demasiado temprano abandonaron su infancia para entrar prematuramente en un mundo laboral salvaje

Los álbumes del carbón del Montepío de la Minería Asturiana se abren esta vez por algunas de las páginas con fotografías sepia, en blanco y negro, que nos muestran esos niños que no tuvieron la suerte de matar sus días soñando con ser futbolistas como “el guaje Villa”, probablemente uno de los personajes que más ha popularizado indirectamente en nuestro país el significado del término “guaje”, acuñado por los veteranos de la primera plantilla del Sporting cuando el genial futbolista de Tuilla era aún un “yogurín” de la cantera de formación de Mareo. Porque guajes, en Asturias, fuimos todos, aunque a la mina, por suerte, solo fueran unos nenos muy concretos, aquellos a los que desgraciadamente, y aunque el tiempo diga que lo cura todo, lucharon en tiempos de la infamia no solo por su vida, sino también por el progreso de Asturias y de este país, dejando mucho más que su esfuerzo y su salud en la labor –algunas, como el recordado guaje de Orillés, recordado en esta sección, incluso con la vida-.

Son ellos, muchos seguidores de esta revista, a quienes nos gustaría dedicar, recordar y homenajear esta sección, con una llamada a la reflexión para quien, en nuestro tiempo, obvia su responsabilidad humana y ética y aún se tapa los ojos hacia la llegada de mercancías producidas por niños y niñas explotados. Y el carbón internacional no ha sido ajeno a esto.

Asamblea 2016: Juan José Glez Pulgar presidente

Asamblea 2016: Juan José Glez. Pulgar presidente

La candidatura presentada por el presidente del Montepío, Juan José Glez Pulgar ha sido elegida con el 85% de los votos ponderados de la Asamblea, sobre 271 mutualistas acreditados, de los cuales, tras un intenso debate, ejercieron derecho a voto 222, 174 a favor de Pulgar y 48 para la defendida por Alberto Rubio. El informe de gestión del presidente fue aprobado por el 78,6%, con un 15,2% en contra y una abstención del 6,2%.

La nueva Comisión Regional con 23 miembros (13 elegidos por cupo mutualista y 10 por la cuota de los socios protectores /8 del SOMA FITAG UGT y 2 a propuesta de las Asociaciones Profesionales de Minería/) se reunirá por primera vez el próximo martes día 28, con una vigencia de 3 años. Tras presentar un superavit de 162.408 euros, la previsión para el ejercicio presente es conseguir 447.000 euros en el balance consolidado de la Mutualidad y sus 4 empresas participadas, Balneario de Ledesma, Residencia de Felechosa y los destinos de sol de Los Alcázares y Roquetas de Mar. El Montepío cuenta ahora con unas 11.200 familias mutualistas.