Residencia de Felechosa, a la vanguardia en centros de atención a mayores y discapacidad

La Residencia SPA Felechosa es un centro sociosanitario especializado en la atención a personas mayores o con discapacidad. Sus amplias y completísimas instalaciones se sitúan en el Alto Aller, en la localidad de Felechosa, de alto valor ambiental y paisajístico, ofreciendo un equipamiento moderno con un potente equipo multidisciplinar y unos servicios en vanguardia, dirigidos a procurar Calidad de vida y bienestar a las personas que buscan acomodo y descanso en ésta que será su casa.

El proyecto residencial ha supuesto un gran esfuerzo de diseño, gestión e inversión para el Montepío, que hoy se ve claramente compensado con la extraordinaria acogida y gran prestigio del que disfruta, tanto a nivel de prestación de servicios como de reactivador económico del entorno.

Hacer de esta Residencia un lugar acogedor y confortable, conectado al mundo, intergeneracional y lleno de contenidos, es un proyecto motivante: queremos que aquí se sientan como en su propia casa. ¿Verdad que es una hermosa meta?

Pretendemos que la nuestra sea una Residencia abierta tanto al resto de la sociedad como a la familia de la persona residente, a quien podrán acompañar, disfrutando de sus instalaciones, entre las que se encuentra el excepcional Centro Hidroterapéutico SPA, que nos permite trabajar en el campo de la rehabilitación con las técnicas más modernas en este campo.

salud /naturaleza/ bienestar /vida activa:

UNA RESIDENCIA PARA TOD@S

¿Por que elegir nuestra Residencia?

Unas instalaciones ubicadas en un entorno natural y buenas comunicaciones con transporte público.

Estancias permanentes , alojamientos temporales y respiros familiares.

Procesos rehabilitación, recuperaciones funcionales y/o  convalecencias.

Residencia acreditada para mayores y discapacidad

Habitaciones dobles e individuales con terraza, tv, teléfono y wiffi.

Cocina propia, dietas especiales adaptadas, dietas texturizadas.

Servicio recepción presencial de 9 a 21.

Centro Hidroterapeutico – SPA

 TRABAJO SOCIAL

Asesoramiento y tramitación de servicios sociales

Asesoramiento legal gratuito

EQUIPO SOCIOSANITARIO MULTIDISCIPLINAR

Medico Enfermería Farmacia Fisioterapia Logopedia Podología Terapia ocupacional Terapia acuática  (especialistas terapia  Halliwick) Psicóloga Educadora Animación sociocultural Nutricionista Y Terapia canina

PROGRAMACION CULTURAL

Amplio salón de actos en el que se desarrolla un completo programa cultural abierto a la comunidad con exposiciones permanentes, actuaciones musicales, grupos de teatro, actividades intergeneracionales…Nuestros proyectos intergeneracionales son reconocidos a nivel nacional, incluso con premios.

FILOSOFÍA

El Residencial de Felechosa es una comunidad de personas mayores abierta a tod@s los públicos, ofreciendo diferentes tipos de tarifas en función de las necesidades de cada persona, con posibilidad de estancias permanentes, temporales, vacacionales o respiros familiares.

Además, contamos con todo lo que necesita al alcance de su mano:

  1. Tranquilidad:

Nuestro Residencial está ubicado en un entorno privilegiado, en el corazón del Concejo de Aller en plena naturaleza, presenta un gran valor medioambiental y paisajístico y cuenta con una buena comunicación por bus con los centros urbanos más cercanos.

  1. Bienestar:

Trabajamos con los medios técnicos y servicios asistenciales más modernos, además de contar con un gran equipo de profesionales dedicados a garantizar su bienestar diario aportando todo tipo de atenciones personales necesarias para una buena calidad de vida.

  1. Ocio y tiempo libre:

Contamos con un amplio abanico de actividades de ocio en nuestras amplias instalaciones con las que poder disfrutar de un moderno y diverso equipamiento que se adapta a los gustos e intereses de cada persona.

Nuestro fin principal es la integración de la persona con el entorno para que sienta viva: excursiones, paseos conjuntos, actividades intergeneracionales…

4. Instalaciones a la vanguardia:

Habitaciones  con todos los detalles necesarios para que cada residente disfrute cómodamente de nuestra residencia como si estuviera en su casa, pero además queremos que sienta la tranquilidad y seguridad que le brinda nuestra asistencia sanitaria (sistema de llamada y toma de oxígeno en cada habitación).

Tres plantas, claramente diferenciadas por colores, comedor, sala de terapia y de estar y bonitos jardines.

Amplios espacios para realizar talleres y actividades

Un amplio salón de actos, un telecentro donde estar conect@dos y una luminosa biblioteca desde la que podrás disfrutar de una tranquila lectura o de unas hermosas vistas.

Además, todas nuestras instalaciones están cuidadas por un sistema de control de errantes que garantiza la seguridad del residente.

Y sin olvidarnos de nuestro pequeño tesoro: Un gimnasio especializado en rehabilitación y el SPA.

#Cómoloquieresvivir

  T. 985 48 75 11     Mail. reservas@montepio.es

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La Residencia de Felechosa cierra su tercer año en beneficios, con más actividad y 90 empleos directos

La Residencia de Felechosa ha vuelto a conseguir beneficios por tercer año consecutivo y consolida su proyecto de economía social con unas cifras de actividad que avalan, tanto en su caudal de servicio como el de empleo, su desarrollo como proyecto singular dentro del plan de reactivación de las comarcas mineras. Sus datos muestran una importante capacidad de superación frente a las diversas dificultades y adversidades vividas por el mismo: la crisis económica general, la particular de las comarcas mineras y su zona rural, y su complicado arranque en mayo de 2012, con importantes pérdidas en los tres primeros años, deudas de fondos mineros e incrementos de obra, todo ello asumido por el Grupo Montepío, con un desembolso extra de 8 millones de euros.

En este contexto, el plan de choque impulsado por el Montepío en la Residencia de Felechosa ha logrado en el último año unos ingresos de 2.813.392 euros, una cifra que mantiene este complejo sociosanitario en cifras de viabilidad, con unos resultados positivos antes de impuestos de 65.574 euros, una cifra superior incluso a la del año anterior (34.355,57 €-ejercicio 2017).

Las cifras de empleo en la Residencia del Grupo Montepío se mantienen, superando los 90 puestos de trabajo directos, siendo muy importantes los indirectos en la zona, y las sinergias generadas a través de proyectos en común con entidades, colectivos y empresas del Alto Aller, en niveles diferentes que van desde el colegio público de Felechosa –proyectos intergeneracionales- a la estación invernal de Fuentes de Invierno –atención a la discapacidad-, pasando por sectores diversos como la hostelería o el asociacionismo en la zona, como las asociaciones de pescadores de Marabayu, la de amas de casa de Felechosa o la de Mujeres de Foces del Pino, por citar algunos ejemplos.

El proyecto de la Residencia de Felechosa se cimenta ahora sobre cuatro pilares de actividad: la atención a las personas mayores propiamente dicha (con estancias temporales, vacacionales o programas respiro y de convalecencias), la unidad de discapacidad, el centro sociosanitario (con unidades de medicina, nutrición, sicología de familias, fisioterapia, podología, logopedía, farmacia…) que dan servicio a todo el complejo y su centro hidroterapéutico, que por un lado desarrolla proyectos de terapias de rehabilitación y recuperación en convalecencias para grupos especiales o personalizados –son especialistas en técnicas Halliwick-, y por otro lado, las acciones de salud y bienestar en modo SPA, complementadas a su vez con un programa de salud y deporte que desarrolla la Fundación Obra Social Montepío en comunidad abierta.

Además, la Residencia de Felechosa ha consolidado una programación cultural en abierto durante todo el año que contempla actividades de todo tipo, desde musicales a exposiciones, que ayudan a conectar a los residentes con sus familias y vecinos. En esa programación cultural participan grupos, corales, artistas, pequeñas compañías de teatro, asociaciones o entidades como el Muséu del Pueblo Asturiano de Gijón.

Imagen de un taller intergeneracional en la Residencia de Felechosa

La media de ocupación de la Residencia de mayores a lo largo del año es de 170 personas, con picos en verano que superan los 220 residentes, gracias a los programas respiro familiar con vacaciones terapéuticas para mayores. También con la visita de grupos especiales a su unidad de discapacidad, demandada por asociaciones de toda España (tan cercanas como Galicia o León, tan distantes como Andalucía) por su complementariedad con la actividad  hidroterapéuta o las visitas culturales a Asturias.

Con esta tasa media de ocupación y empleo, el ratio de personal se sitúa en una cifra óptima, de 2,12, lo que permite ofrecer un servicio de calidad.

Finalmente, cabe reseñar en su aspecto reactivador que la Residencia de Felechosa ha supuesto un retorno económico para el Ayuntamiento de Aller de cerca de 700.000 euros desde su apertura, en función del abono de distintos impuestos y tasas: fundamentalmente, 231.795 euros, en concepto de licencias de obra, y 393.116 euros en IBI´s.

Esta realidad, faculta que el proyecto social y económico de la Residencia de Felechosa, tan necesario para la zona donde se ubica y defendido públicamente por los vecinos, presente unos resultados objetivos que son fruto de un importante esfuerzo colectivo por parte de casi un centenar de trabajadores del Grupo Montepío que día a día afrontan el reto de desarrollar una atención a las personas mayores o que sufren discapacidad de una forma integral e integrada en la comunidad y desde una perspectiva innovadora en ámbitos como la intergeneracionalidad, la vida activa, la nutrición adaptada (texturizados), la cultura o la psicología de familia.

Psicología de Familia, por Ana Menéndez / El valor de las cosas

Vivimos inmersos en la cultura de la inmediatez, podemos conseguir casi cualquier cosa a golpe de click gracias a internet sin siquiera pararnos a pensar en las posibles consecuencias de ese click que hemos hecho. Esto, cuya utilidad no cuestiono, hace que  conseguir cosas así pueda tener para nosotros consecuencias de muy diverso tipo: económicas, sociales, emocionales, de salud y un largo etcétera. Corremos, sin duda,  el riesgo de acumular deudas económicas y objetos sin fin y sin sentido; y esto quizá sería el mal menor. Porque lo peor puede llegar cuando trasladamos ese deseo de inmediatez a las relaciones personales en las redes sociales: “He escrito, no me contestan, quiero que lo hagan YA.”” ¿Qué se ha creído éste o ésta, que me puede tener esperando? ““Mira, no me dicen nada… serán…..”.

“Mira, está en línea, seguro que es por mí” o “Mira, no se conecta, me está evitando”

Olvidamos así que nosotros no somos el centro del universo  aunque seamos parte de él y los otros tampoco lo son, que pueden tener otras ocupaciones o preocupaciones que distan mucho en algún momento de la satisfacción inmediata de nuestra necesidad.

La cuenta de malentendidos, broncas y dificultades en las relaciones que las redes sociales (tan útiles por otro lado) provoca cada día se cuentan por millones. La cultura del click inmediato ha hecho que se digan cosas sin pensar y  se suban fotos que la persona jamás habría subido si lo hubiese pensado dos veces. Ha traído también obsesiones, noches en vela, espionajes infructuosos.

Horas y horas en las que, poco a poco, damos un valor a algo que quizá no tiene tanto y que lo que sí hace es restar auténtico valor a las cosas que sí lo tienen: en este caso  nosotros mismos y  nuestra vida.

Vivimos también en la cultura del usar y tirar. Milagrosamente la basura desaparece sin que veamos cuanta podemos llegar a generar y con ella se lleva todo lo que hemos desechado sin darnos ni cuenta. Ya no pensamos en reparar relojes, aspiradoras o recoser los bajos de un pantalón. Directamente nos compramos otro y es que, además, es tan barato… . Y eso mismo hacemos con nuestros niños. Antes de que pidan algo ya lo tienen. Incluso somos nosotros, los adultos, los que les creamos necesidades en las que ni siquiera habían pensado. Así cada año salen miles, millones o que sé yo de juguetes para satisfacer o crearnos nuevas necesidades de consumo: Que si un nuevo tipo de peonza, que si un juego para la video consola imprescindible, o esa muñeca con un animalito o esa otra sin él o ya no eres nadie sino tienes tal o cual cosa para salir a jugar a la calle. Y eso…si es que sales a jugar a la calle alguna vez entre tanta actividad extraescolar y tanto corre para acá y corre para allá.

Y para no interrumpir este ritmo frenético de nuestros niños,  ¿Qué pasa cuando ellos nos piden quiero esto o aquello?. Quizá, inicialmente, les decimos “no, ahora no, hay que esperar” pero ellos no quieren esperar y entonces (como cualquier niño) se enfurruñan y lloran o insisten o ambas cosas. Y estamos tan ocupados o no queremos que el niño sufra o.. ¿Qué suele pasar entonces? Que alguno de los adultos del entorno: padres, abuelos, tíos o… aparecen con el objeto deseado. Objeto que acaba en un cajón a los pocos días sin volver a ser recordado.

El objeto deseado pueden ser muchas cosas: una prenda de ropa, un juguete, un juego, una chuchería, un…. Que consiguen de forma más o menos inmediata, sin pensar en lo que cuesta o en la energía invertida para hacerlo o en el esfuerzo personal que ha hecho quien lo ha comprado.

Si nuestros niños no aprenden el valor de las cosas, no conseguirán sus metas: no sabrán perseverar después de haber fallado; y no sabrán tener vidas con sentido

¿Qué les estamos robando a nuestros niños con esa actitud? ¿Qué nos estamos robando a nosotros, los adultos, que también continuamente hacemos algo similar para nosotros mismos?

Pues nos robamos la capacidad para esperar a que llegue el mejor momento para actuar, nos robamos el aprender a valorar si de verdad queremos eso que pedimos o es un mero capricho, nos robamos la posibilidad de aprender a dar, de verdad, el valor auténtico que las cosas tienen, que las personas tienen. Nos robamos el darnos valor a nosotros mismos.

Y yo me pregunto el para qué de tanta prisa, no alcanzo a saber a dónde nos llevará pero lo que sí que tengo claro es que corremos y corremos para no llegar a ninguna parte. Casi no nos paramos a mirar nuestra vida de tan ocupados que estamos y así no le prestamos la  atención debida para ver si hay en ella algo que cambiar, que mejorar, alguna persona a la que dejar ir, alguna a la que dar la bienvenida.

No valoramos a los amigos hasta que ya no están, nos olvidamos de que una vez tuvimos un momento inolvidable en el que no hicimos nada, NADA.  Simplemente esperar por un chocolate caliente con churros o por unas castañas que se estaban asando en la chapa de la cocina de carbón. Y que tardarían en hacerse el tiempo que hiciese falta.

¿Para qué esperar si ya tenemos aceleradores hasta para el tinte del pelo?

Si nuestros niños no aprenden el valor de las cosas, no serán capaces de perseverar lo suficiente para conseguirlas y tampoco atesorarán recuerdos de esos que merecen la pena y te permiten sonreír al recordarlos. Si nuestros niños no aprenden el valor de las cosas, no conseguirán sus metas porque no habrán aprendido a tolerar la espera, el volver a intentarlo después de haber fallado una, dos o las veces que hiciese falta. Si nuestros niños no aprender el valor de las cosas no sabrán tener vidas con sentido, con propósito, con dirección; de esas que te hacen feliz a pesar de las dificultades, de esas que te hacen pensar bien de ti y quererte. De esas que hacen que te levantes cada vez que te caes para seguir. De esas, en suma, que te hacen sentirte orgulloso de ti mismo.

Y a nosotros, a este paso, como no reaprendamos a darle el valor a las cosas que un día sí tuvimos, la muerte nos pillará tan ocupados que ni nos enteramos de que hemos estado vivos.

Ahora estamos a tiempo…que tanto click y tanta búsqueda de satisfacción y placer inmediato no nos deje sin capacidad de recordar que estamos VIVOS y que eso significa mucho más que una nueva tostadora, una vídeo consola o un encuentro fortuito, apresurado y vacío.

ANA MENÉNDEZ es psicóloga sanitaria, especialista en emergencias, crisis y cuidados al final de la vida. Profesional en la Residencia de Mayores de Felechosa-Grupo Montepío

“Objetivo uno: ayudar a la gente a ser más feliz”

«Patrimonio de Asturias», una nueva exposición junto al Muséu d`Asturies con 22 fotógrafos asturianos

La Residencia SPA de Felechosa acogerá desde el próximo 1 de marzo hasta el 1 de abril una exposición fotográfica que, bajo el título «Patrimonio Asturiano», recoge 43 fotografías de 22 autores, muy emblemáticas y simbólicas a la hora de mostrar aspectos singulares sobre la cultura, historia, folklore, etnografía, gastronomía o paisaje antropizado de Asturias.

Esta exposición, que supone un recorrido por esa Asturias ancestral que desde las raíces sobrevive a su tiempo en su acervo, recala en la Residencia de Mayores del Montepío gracias a los acuerdos de colaboración cultural alcanzados por la Fundación Obra Social Montepío y el Muséu del Pueblu d`Asturies de Gijón, con el objetivo y compromiso común de trabajar la memoria y la divulgación de los temas asturianos. Y en el caso de la Residencia, de aportar temas que aporten actividad cultural y de interrelación al colectivo de personas mayores residentes, con una programación compartida en  comunidad abierta, con familiares, vecinos y entidades que trabajan en conjunto el campo de la intergeneracionalidad, especialmente centros educativos.

Gracias a esta sinergia entre la Fundación Montepío y el Muséu Pueblo d`Asturies, la Residencia ya ha acogido tres exposiciones: Colección de fotografías de los años 50 de Valentín Vega, Mazcaráes y Los Niños de la Guerra.

Las visitas son gratuitas, en el horario de actividad diurna de la Residencia de Felechosa.

Psicología de Familia, por Ana Menéndez/Sueños por cumplir ¿sueños perdidos?

A todos nosotros en algún momento de la vida nos ha apetecido algo o lo hemos anhelado; hemos querido aprender esto o aquello. Hemos soñado con conocer un lugar, a una persona, un paisaje.

Para algunos lo importante es que la familia esté bien, para otros que su profesión se desarrolle adecuadamente. Unos terceros anhelan más tiempo libre. Una pareja que les quiera. Hijos cuando llegue el momento apropiado. Que sé yo, tantas cosas… Hay personas que quieren aprender: jardinería, música, un idioma. Hay quienes anhelan hacer un viaje: Una vuelta al mundo, ir a un país determinado o al pueblo de al lado. Y, sin embargo, ¿Cuántos de entre nosotros dan los pasos en la dirección de conseguir esos sueños?. ¡Nos cuesta tanto iniciar el camino! Siempre hay algo que hacer antes, algo que nos lo impide, pensamos “sí sí, muy bonito todo pero no es para mí, no ahora, yo no puedo, no es tan fácil” y así se nos va yendo la vida y llegamos a los “ahora ya es demasiado tarde” ,“soy demasiado mayor”,  “se me pasó el arroz” etcétera etcétera

Tengo una amiga que anheló conocer Nepal durante muchos años. Nepal es un país asiático cercano a los Himalayas, montañas míticas donde las haya.  Y durante un montón de años no fue posible para ella y pensaba que nunca lo conseguiría. Hasta que este año su sueño se cumplió.  Y puede que tu pienses: “¡Qué suerte ha tenido!”.

¿Suerte? No, no ha sido suerte. Ha sido un objetivo claro. Para llegar a él atravesó muchas etapas: épocas en las que creyó firmemente que no lo conseguiría, que no era para ella, que en sus circunstancias no era posible, que quizá estaba pidiéndole demasiado a la vida, que …   . Pero la idea se mantuvo firme en su mente; poco a poco buscó apoyos que le ayudasen a vencer sus miedos, ahorró dinero para poder pagarlo, se informó, veía en internet vídeos sobre Nepal, sus costumbres, su gente, convirtió ese país en parte de su vida hasta que, finalmente, su sueño se convirtió en su realidad.  Aunque tardó años en llegar a Nepal, en conseguirlo, desde el principio ella ya estaba viajando hacia allí, aunque aún no se hubiese movido de su casa.

«No esperes, la vida no esperará por ti:

No importa la meta, importa el camino que te lleva hacia ella»

Quizá estés pensado que sí, que muy bien pero que esas cosas solo le pasan a otros, no a ti; que tienes mala suerte o que tus circunstancias no te lo permiten; que nunca lo conseguirás o puede que estés pensando cualquier otra cosa que te frena.

Ehhhh, ¡escucha!. Sí, te hablo a tí, que me estás leyendo en este momento. Párate y piensa cuales eran o son tus sueños. Grandes o pequeños, eso no importa. Párate y piensa que te impide ir a por ellos. Elige al menos uno de ellos o, aún mejor, párate y piensa ¿Cuál es el primer paso, grande o pequeño, que estoy dispuesto/a a dar hoy? Y entonces dalo.

He escuchado demasiadas veces a personas aquello de: “Cuando me jubile voy a ir más al monte, o voy a viajar”. “Cuando tenga tiempo aprenderé un idioma o a tocar un instrumento”. “Si en algún momento es posible quiero tener una huerta o un jardín”. “Me gustaría poder aprender a cocinar mejor, o a coser pero por ahora no puedo”. “Quiero conocer a tal o cual persona pero para mí es inalcanzable”. La lista es interminable…

Y, lamentablemente, también he oído demasiadas veces. Fíjate, ahora que ya se había jubilado y podía disfrutar de la vida…enfermó, o se murió o. ¡Qué mala suerte! Justo ahora que ya podía…Y yo me pregunto ¿Mala suerte? Quizá.

La diferencia está en una simple pregunta ¿Quieres empezar a conseguirlo? ¡Hazlo hoy! No esperes, la vida no esperará por ti. No importa cuántos sueños alcances, no importa la meta, importa el camino que te lleva hacia ella. Camina pues.

Y recuerda: La única batalla que se pierde es esa que nunca se inició.

ANA MENÉNDEZ es psicóloga sanitaria, especialista en emergencias, crisis y cuidados al final de la vida. Profesional en la Residencia de Mayores de Felechosa-Grupo Montepío

«Objetivo uno: ayudar a la gente a ser más feliz»