El presidente del Montepío pregonero en las fiestas de San Pedro del Valle (Comarca Ledesma)

«El Balneario ha sido un crisol histórico de pueblos y culturas, incluida la cultura minera asturiana, a la que pertenezco, y que descubrió en estos paisajes gentes con las que establecer flujos comunes, formar  una hermandad cuyo eco trasciende fronteras y que hoy aspira a perpetuarse en este mundo global».

Pregón integro de las fiestas de San Pedro del Valle-Salamanca

Por Juan José González Pulgar, Presidente del Grupo Montepío

Viernes, 28 de junio de 2019

Señor   Alcalde,   autoridades,   Corporación   municipal,   vecinas   y vecinos, visitantes, amigos y amigas: Es un placer compartir con vosotros este momento, donde quiero transmitiros la inmensa gratitud que hoy siento por haberme invitado a pregonar estas fiestas de San Pedro.

Nunca fui pregonero; y me preguntaba estos días qué decir, y cómo proceder. Blanca, mi mujer, que está entre vosotros, me dio un sabio consejo: cierra los ojos y háblales al corazón. Y esto es lo que mi corazón os quiere decir. Recuerdo haber venido a esta Tierra, tan vuestra, allá en el inicio de la década de los 90, como mutualista (minero) asturiano, anónimo y discreto. Recorrí estos pueblos, antaño tan vivos y disfruté de sus paisajes de secano en el estío, de sus dehesas centenarias y de atardeceres rojos con soles inmensos.

Conocí entonces un Tormes tranquilo y apacible, cuyas aguas remansadas esconden su destino y pasan con cierto disimulo, o tal vez con pretendida ignorancia al lado del Molino Viejo, que las manos de Donato han cuidado con esmero, pero cuyas aspas cansadas y anquilosadas han dejado de latir.

Tormes magnífico, vital y generoso. Cobijo de la fauna invisible, donde reina el reo, el lucio, la carpa, las percas, las truchas y los barbos.

Tormes materno, casa cuna para decenas de aves, sinfonía de cánticos, de garzas, cigüeñas, pájaros carpinteros, martines pescadores y mirlos, sobre los que sobrevuelan el águila perdicera y el halcón Peregrino.

Tormes milagroso, que cada año devuelve la vida a sus vegas, tiñéndolas de verde primavera.

En esta Tierra de contrastes no podía faltar un Balneario con raíces romanas y aspiraciones de ser pueblo. Tiene nombre  para ello: Baños de Ledesma y los contenidos necesarios para serlo:

Hotel Balneario y apartamentos –para más de 600 personas-, restaurante y cafetería, salón de emociones, piscina de baños termales, sin olvidarnos de la de verano, con sus toboganes.

Tiendas, peluquería, médicos, farmacia e iglesia sacralizada. Y con un poco de imaginación, hasta policía de barrio, con funciones de guarda nocturno.

Éstos son mis recuerdos, rescatados del olvido y por invitación vuestra he vuelto años más tarde. Esta vez para una misión casi imposible, difícil e ingrata: He venido para salvaguardar una entidad, nuestro Balneario, con su gran legado histórico, a la que los vándalos saquearon y dejaron en estado casi terminal. En ese empeño estamos y de ese túnel salimos con vuestra ayuda, lealtad y compromiso.

(sigue tras el video)

La historia del Balneario no se puede entender sin San Pedro del Valle. Nos habéis dado lo mejor que tenéis, varias generaciones de hombres y mujeres, familias completas, que han entregado, como profesionales de distintos ámbitos, lo mejor de sí mismos para hacer posible la defensa y continuidad de un proyecto empresarial vital y necesario para esta Comarca.

En nuestros archivos se guardan con mimo imágenes y recuerdos de de personas vuestras, con apellidos tan cercanos como: los Torres- Franco, los Martín-Pilo, los Guerra-Clavero y Pérez, los Guerra, Pilo y Recio, los Juan Martín y Sánchez, los Martín Martín, los Martín Maldonado, los Martín Torres, y los Martín Montejo, y Montejo Torres, o los Montejo Moro y Hernández Montejo. Sin olvidarnos de González Corrales, Gómez Prieto y Baptista.

No son apellidos ajenos. Son vuestros, son nuestros. Son parte de esta Comunidad que formamos y que juntos llevamos muchas décadas en armónica convivencia.

Y es que el Balneario ha sido el crisol donde se han fusionado muchas personas, pueblos y culturas. Hasta la cultura minera asturiana, a la que pertenezco, y que desde hace ya muchas décadas descubrieron en estos paisajes gentes con las que establecer flujos sanguíneos comunes. Formamos parte de una hermandad cuyo eco trasciende fronteras y desde esas relaciones históricas aspira a perpetuarse en este mundo global.

Somos, los mineros asturianos, difusores y defensores de todo lo vuestro, de la comarca, de la cultura, tradiciones y gastronomía. Y todo ello está presente en las actividades que impulsamos, desde los aceites que se producen en los olivos que bordean y escalonan Las Arribes del Duero, hasta los viñedos heroicamente cultivados.

Somos embajadores del cerdo ibérico, que cientos de visitantes llevan escondidos en la parte más noble y protegida de sus maletas, como tesoros ocultos.

La gastronomía local, los cocidos caseros, son nuestra carta de presentación en el Balneario, auténticas obras de arte, modeladas día a día por las aplicadas manos de Carmen y su disciplinado equipo. Fogones atizados con sabiduría centenaria, que elaboran flanes riquísimos, enormes, como un irresistible Titanic para cualquier dieta. Y que como el barco, desaparecen misteriosamente.

La cultura también está presente a través de los libros, presentados en nuestro Balneario, que explican vuestra historia local. O la exhibición de danzas, bailes y canciones de nuestras Raíces Charras, representadas por el Grupo folk Arraigo, que nos traslada con estudiado costumbrismo a ese legado que corre de generación en generación, de abuela a nieta, de padre a hijo, y que nos transporta años atrás, en ropas y vestidos, herencia de antepasados.

Nadie como vosotros y nosotros sabe lo que es un paisaje humanizado, aquel que fue labrado por generaciones de hombres y mujeres. La dehesa lo es, por eso apostamos por la recuperación de la nuestra, como ejemplo de biodiversidad, y evitar su lenta agonía. Para ello recuperamos las prácticas de manejo tradicionales y sostenibles: El olivado y desmoche de nuestras encinas, forma parte de nuestro proyecto medioambiental. Porque tal vez, en un futuro cercano, la producción de bellota tenga otro destino que no sea únicamente la montanera. Estamos atentos a las investigaciones y nuevos productos que se obtienen de la bellota, especialmente de su aceite, que aspiramos a introducir en nuestra línea cosmética.

Sois un pueblo generoso, nos dejáis compartir todo. Algunas cosas de un valor incalculable. Sois ricos en impresionantes noches estrelladas. Con vuestro cielo podemos aprender astronomía. Porque son vuestras estrellas las que enseñamos a decenas de visitantes que descubren el universo nocturno en nuestros talleres. Y aprenden a orientarse con referencias locales: “Ahí está Orión…”, explica el monitor. “Si sí… ahí está, sobre San Pedro del Valle. Y acá se encuentra la Estrella Polar… esa que proyecta un rayo de luz, casi invisible, sobre la Iglesia románica de Nuestra Señora del Castillo de Carrascal de Velambélez”.

Durante estos años habéis realizado un trabajo extraordinario. Tenéis la fortuna de haber contado con alcaldes, alcaldesa y concejales muy comprometidos, que han transformado este pueblo, que cuenta con los servicios imprescindibles para garantizar una vida digna a todos sus vecinos y vecinas.

Tenéis pueblos magníficos, bien comunicados, bonitos, cuidados, blancos o multicolor, sobre el fondo marrón del campo charro. Pero ese no puede ser un objetivo finalista. No, ni mucho menos. Es una etapa que se cierra para dar paso a otras más ambiciosas, que requieren imaginación y más compromiso.

El relevo generacional, recoger el testigo de nuestros mayores para revitalizar esta Tierra, es una obligación moral, un reto de supervivencia, una apuesta por el futuro, en el convencimiento de que nuestro futuro o será rural o simplemente no será.

Pero hay que ser conscientes de que los pueblos pequeños y rurales, solos, pesamos muy poco. Por eso debemos desprendernos del localismo y buscar horizontes más amplios.

El amor a tu pueblo, el respeto a tus raíces, no es incompatible con la defensa de tu Comarca. Se puede ser Sampedrano y al mismo tiempo participar e involucrarse en ese proyecto colectivo, un tanto olvidado, como es el de la Asociación de Municipios de la Ribera del Tormes y el Cañedo.

Hoy día los proyectos son supra municipales o será difícil avanzar. En la suma de los recursos e iniciativas, de manera leal, coordinada y complementaria, están las nuevas oportunidades, como lo es también nuestra situación estratégica, tan cercana a la hermosa ciudad de Salamanca, una de las grandes urbes patrimonio, de las más visitadas.

No habéis luchado tanto y llegado tan lejos para sucumbir y resignarse a formar parte de eso que ahora han bautizado como España vacía o vaciada. Mirar al futuro y caminar unidos por la comarca con proyectos e ilusiones nuevas nos hará más fuertes. Debemos de combatir la Crisis, que hoy en día nos hace más daño en lo mental que en lo económico.

Por eso debemos encontrar esas nuevas oportunidades que hoy nacen en pueblos, vinculadas al turismo rural, la gastronomía, la cultura, los recursos propios…

Las nuevas tecnologías, el Internet rural, el comercio electrónico… Suponen oportunidades. La cultura del emprendimiento debería de ser una asignatura obligatoria para propiciar el desarrollo rural.

Nosotros os vamos ayudar. Queremos que nuestra empresa, el Balneario de Ledesma sea modélica, un referente en el sector de las aguas termales y el turismo de salud y familias. Una empresa respetuosa con el medio ambiente, puerta de entrada de visitantes a esta comarca, con una oferta de empleo estable y conciliadora, con preferencia en la ocupación de los jóvenes de los pueblos más cercanos.

Queremos contribuir a que los jóvenes tengan un proyecto de vida en el pueblo donde nacieron y enraizaron, porque ellos son sin duda la mejor custodia de nuestros mejores recuerdos.

Tenéis condiciones y liderazgos para conseguirlo. Contáis con gobiernos municipales formados por jóvenes muy preparados, viajados, con visión y hambre de futuro para vuestros pueblos. Aprovechemos esta magnífica oportunidad.

Esta es una Tierra que se deja querer, Campo charro con historia vetona y romana; bastión medieval, del Reino de León a Castilla, faro en la Ruta de la Plata, con símbolos universales, como el Lazarillo de Tormes, que personalmente me trae emociones y recuerdos familiares, pues mi padre fue lazarillo de un ciego llamado Fermín, en aquella España pobre y silenciada.

Por eso, por lo que sois, por lo que a mí me evocáis, os muestro mi más profundo agradecimiento.

Viva San Pedro del Valle y Felices Fiestas para todos. Muchas gracias.

Nota de prensa en el diario La Nueva España