Luis Trapiello, director de la peli minera Enterrados: «Los actores sintieron la mina, hasta el peligro del CO2»

«Enterrados ofrece autenticidad, paisajes y mineros de verdad, pero también un viaje onírico a modo de Alicia en el país de las maravillas. Los actores sintieron frío, barro, goteras y corrientes constantes…hasta hubo que abandonar la mina durante la grabación en momentos por co2″

-Recientemente se ha estrenado en cines Enterrados, una peli de mineros, rodada en Asturias y por un asturiano ¿Cómo lleva eso de los nervios, más poéticamente definido por Valdano, como “el miedo escénico”?

-Lo llevo bien. Después de años trabajando en levantar y preparar el proyecto, de haber logrado el milagro de producirlo, el rodaje, la posproducción, un camino tan largo y tan difícil, ahora espero sólo disfrutar del viaje que hicimos y que el público disfrute también, y se emocione y sufra y se sorprenda y acabe pegado a la butaca con los ojos abiertos.

-Enterrados es una coproducción hispano-argentina que ha vivido un camino ciertamente azaroso hasta ver la luz, en el pasado Festival de Gijón… entre presupuestos y soportes nuevos, ¿tan difícil está hoy el mundo del cine?

-Creo que nunca fue muy fácil, pero hoy hacer una película como esta, modesta pero dentro de los parámetros de producción profesional, es decir en la que trabaja mucha gente que cobra su sueldo, que cotiza a la SS y demás, pues resulta realmente complicado. Parece que hay más espacio para las grandes producciones o para el cine muy pequeño, casi autoproducido. La clase media lo está pasando mal en estos tiempos. Así y todo tuvimos la suerte de contar con el apoyo del Ministerio de Cultura de Argentina y con el Ministerio de Cultura Español, y a pesar de ello, lo que antes era suficiente hoy no lo es. Estamos como las familias en las que sus miembros tienen trabajo y aún así no llegan a fin de mes, el drama del precariado que se extiende a todo. Pero en fin, conseguimos llegar al final del camino y ahora toca la alegría. Por cierto, en el Festival de Gijón recibimos el Premio RTPA a mejor película de Asturias.

-La presencia de Joaquín Furriel en el elenco le va a dar presumiblemente una buena cuota de pantalla en Argentina e Hispanoamérica ¿háblenos de su experiencia con Furriel y su personaje (un argentino de familia emigrante que retorna a sus raíces en Asturias para trabajar en la mina)?

-Joaquín es un gran actor, y justo necesitaba eso para este personaje, que carga con el peso de la trama. Es a través de sus ojos que los espectadores hacen el viaje de Enterrados. El papel fue muy exigente, en condiciones difíciles y el resultado es de verdad extraordinario. Fue una corazonada escogerlo y una suerte haberlo tenido como protagonista, para mí es su mejor trabajo sin duda, aunque no lo he visto como Hamlet, que acaba de estrenar en el Teatro en Argentina. En cuanto a su personaje, en Asturias seguro que nos resulta familiar, es un descendiente de asturianos emigrados a Buenos Aires, que por circunstancias se ve envuelto en el suceso de quedar atrapado en una mina, igual que su abuelo.

El cine “clase media” lo pasa mal hoy en día, solo hay espacio para súper producciones o cine autoproducido, un paradigma de lo que está pasando socialmente

-Candela Peña, Paula Prendes… e incluye a dos veteranos de la escena astur, como son José Antonio Lobato (El futuro ya no es lo que era) y Manuel Pizarro (La gran aventura de Mortadelo y Filemón) ¿satisfecho con el reparto y con la aportación asturiana?

-Los mineros entre muchas otras cosas transmiten autenticidad, y Candela Peña es una actriz que desprende esa autenticidad que tan bien le viene al personaje de una minera, representando un colectivo minoritario pero real. Y prácticamente el resto de intérpretes son asturianos, como Paula Prendes, encarnando a la exmujer del protagonista, demostrando su solvencia fuera de la televisión, y como esos dos grandes de la escena astur que son Lobato, que estuvo desde el primer momento en mi pensamiento, porque tampoco creo que haya nadie mejor para encarnar a un auténtico mineru asturianu, y así lo demuestra, y Manuel Pizarro, que es un actor muy muy grande y muy humilde, y culpable junto con Toni de Benito, el sonidista, de que apostara por hacer este largometraje. También son muy grandes Sandro Cordero, Luis Muñiz, Sergio Gayol y todos los demás. Ya los veréis.

ENTERRADOS SE ESTRENÓ EL 10 DE MAYO EN CINES DE TODA ESPAÑA, su director, mierense e hijo de minero, la dedica a la gran familia minera asturiana y española,  

 -Ha rodado en localizaciones propias, como los pozos Sotón, San Luis, en el poblado minero de Bustiello –en su Mieres natal- y en Llanes ¿Era importante para usted rodar en Asturias?

-Por supuesto, la historia transcurre en Asturias en el momento presente, así que tiene todo el sentido. También rodamos en Nava y en Gijón, en el Jardín Botánico, además de en el despacho del alcalde de Mieres, que me hizo muy feliz jugar en casa. La locura de la producción de cine nos llevó a plantear rodar interiores incluso ¡en Venezuela! Por suerte pudimos rodar aquí, donde tenía que ser, y aún más, en escenarios naturales, en la mina de verdad, bajo tierra. Esto le da un plus a la película; los actores sintieron de verdad el frío, el barro, las goteras constantes, las corrientes de aire, la presión y las sensaciones que otorgan, una vez más, verdad y autenticidad.

-Enterrados cuenta la historia de un accidente a 700 mts bajo tierra, entonces ¿Le resultaron complejas las grabaciones en los interiores de la mina?

-Claro, decía que los actores tuvieron que pasar por todas esas dificultades y sensaciones ¡y el resto del equipo también! Porque todo tiene un precio, todo se dificulta teniendo que rodar en esas condiciones como os podéis imaginar. Las bombillas explotaban cada poco; si poníamos un calefactor para ayudar un poco en las escenas en las que había actores en camiseta y mojados las lentes de la cámara se empañaban, así que a pasar frío, pero prohibido acatarrarse. Hicimos un travelling a lo largo de una galería y la única forma fue metiendo un quad y el cámara atado a un asiento con un estabilizador bastante complicado, pero al primer acelerón las alarmas de la mina saltaban por exceso de co2 y había que desalojar a todo el mundo… una pequeña odisea diaria, así es el cine artesano, no las alfombras rojas. Pero el esfuerzo mereció totalmente la pena, en un set artificial nada hubiera sido lo mismo.

Para hacer la película me documenté con mineros que estuvieron más muertos que vivos. Son de otra pasta, con un humor negro que, como tratamos de hacer en la historia, exortiza el miedo. ¿Cómo explicar que un minero herido, tras cinco días en coma, despierte diciendo “cagondios, ­les llaves del coche?

-Pertenece a una generación que aún veía en la Cuenca los partes de accidentes mineros como algo más o menos habitual y cercano, en familia, vecinos o amigos ¿Se inspiró en algún accidente? ¿Teme que haya familias que puedan sentirse incómodas por la tragedia?

-Si, es así, mi padre fue minero, de hecho se metió en la mina justo cuando yo nací, y mis abuelos también lo fueron, y también tengo cerca un muerto en la mina, como tantas familias. Espero que nadie se sienta mal, desde luego no soy alguien que mira desde fuera, hay respeto en el relato y hay emoción y hay algún momento muy impactante desde luego, pero el arte está para exorcizar también, para dejar constancia, y en todo caso no deja de ser una ficción. Los accidentes hubo un tiempo en que eran habituales, terrible escuchar las sirenas del pozo, sí. No me inspiré en ninguno en particular pero sí que me documenté mucho y hablé con muchos mineros, incluso con un par de supervivientes que estuvieron más muertos que vivos, y que lo cuentan con una naturalidad e incluso con ese humor (negro) que tenemos por aquí tan saludable, emocionante e irreverente. Uno de ellos después de cinco días en coma y desahuciado abrió de repente los ojos y lo primero que dijo fue: Cagondios ¿les llaves del coche? Con que volver del otro mundo blasfemando tan resueltamente prueba que no existe ni cielo ni infierno ni juicio final.

¿Es verdad que contó con la asesoría de la Brigada de Salvamento Minero?

Si, claro. Ya nos echaron una mano cuando rodamos el teaser hace unos cuantos años, y ahora con la película volvimos a rodar en sus instalaciones, con todo su equipo, vestuario, respiradores, etc., en su camión conducido por uno de ellos. Incluso estuvieron entrenando al actor que interpreta al Jefe de la Brigada de Salvamento en la película. Fue un placer contar con ellos y estamos muy agradecidos. Sergio Tuñón, el Jefe de la Brigada real, se vuelca en mostrártelo todo y en ofrecer toda la ayuda, y ahora todo el mundo los valora, pero llevan ¡más de un siglo ahí! Espero que les concedan el premio Princesa de Asturias y sirva para reconocer esa labor y para que se mantenga, tal vez, algún pozo activo.

La película llega en una situación casi casi finalista para la minería en España y en muchos puntos de Europa. Le hemos oído en muchos foros defender la idiosincrasia de la cultura minera. Díganos ¿qué rasgos creen que la definen y si los ha imprimido en Enterrados?  ¿Cree que trascenderán en futuras generaciones?

Vuelvo de nuevo a la autenticidad. Los mineros siguen siendo percibidos como esos tipos nobles, que no tienen nada falso, que luchan por lo que creen justo, que representan la solidaridad, el compañerismo, el sacrificio, la fuerza de la unión. Valores que no se ven mucho ya, pero que por esta trayectoria suya, revolucionaria y luchadora, siguen siendo vistos por la sociedad como un referente moral, no hay más que ver la llegada de las marchas mineras a Madrid o recientemente el rescate de la Brigada de Salvamento. Espero que no se pierda ese recuerdo, desde luego no se perderá en los descendientes.

La Brigada de Salvamento colaboraron desde el primer día asesorando en todo momento. Son unos cracks y se merecen el Premio Princesa no por el rescate del guaje en Totalán, por un siglo de rescates que conmueven

-Desde Germinal a Pride, pasando por Que verde era mi valle, Full Monty, Tocando al viento… Los 33 –sobre la historia real de los mineros atrapados en el pozo San José de Chile- pasando por las españolas, Las aguas bajan negras, Pídele cuentas al rey…  ¿Qué cree que aportará diferente Enterrados a este prolijo subgénero de cine social?

Enterrados trata de lo que les ocurre a un grupo de personajes atrapados en una situación límite en el fondo de una mina en Asturias, pero además tiene otra lectura subterránea, una subtrama invisible, onírica, fantástica, entre la vida y la muerte, un rumor de fondo que se va entramando para revelarse en la parte final, y que empieza a través del espejo de la Casa de Baños del pozo, que atravesamos como Alicia en el país de las maravillas para bajar hacia un pozo muy oscuro donde enfrentarnos a nosotros mismos a través del protagonista.

-Su experiencia anterior, exitosa, con varios premios, fue La mujer del hatillo gris, con el ya desaparecido  Álex AnguloMaría BottoCelso Bugallo o Pablo Rivero, de Cuéntame. La historia se localizaba en terrenos castellanos, en los años 40, con la postguerra y la represión, de los años de plomo y cuerpos en cunetas, como telón de fondo. ¿Siente que este sigue siendo una asignatura pendiente de nuestra democracia?

“La mujer del hatillo gris” tuvo unos treinta premios a Mejor Película, nacionales y muchos internacionales, ganamos en Zinebi, que daba paso a los Oscar, finalistas en los Goya… pero el premio más grande, el único que me ha importado de verdad, fue en Medina del Campo, cuando una señora mayor se acercó con lágrimas en los ojos y hablando muy bajo, con miedo, para dar las gracias por habernos atrevido a hablar de ese tema, porque allí había una gran fosa común y aún no se atrevía a decirlo en voz alta.

-¿Próxima parada para su claqueta?

Estoy “enterrado” otra vez escribiendo una historia que no me dejaba dormir por las noches. Había otras más razonables, más “producibles”, pero esta no me soltaba, y cuando encuentras un deslumbramiento así… los sueños no son modestos ni fáciles de producir ni difíciles  hay que dejarse llevar y seguirlos de eso trata el cine, después ya veremos qué pasa.

Entrevista realizada en abril de 2019 para la Revista Montepío por Alberto Argüelles, director de Comunicación del Grupo Montepío.

El Montepío ha colaborado con el film con apoyo social.