Seguridad Social y Mutualismo, por J.L.C./ Un respeto a los pensionistas

2019 es un año marcado por cinco citas electorales a todos los niveles de la Administración, Comunidad Autónoma y entes municipales y Unión Europea. Los efectos de la última gran crisis económica, el envejecimiento de nuestra sociedad y el despoblamiento, los cambios en un sistema productivo ya condicionado por decisiones corporativas globales que en muchas ocasiones escapan al poder regulativo de los estados… han generado nuevos desequilibrios que despiertan ciertas incertidumbres. En este escenario, las pensiones, que junto a la sanidad y la educación pública, forma parte de los pilares esenciales de la sociedad de bienestar que hemos disfrutado en las últimas décadas, son una de las grandes preocupaciones presentes. En tiempos de “fake news”, en este texto, nuestro experto hace un llamamiento a la reflexión ante algunas de las posiciones políticas esgrimidas, para distinguir hechos ciertos del simple juego electoral.

Cuando escribo este artículo, apenas hace días que comenzó la campaña electoral, pero, ya antes, se han dicho tal cantidad de barbaridades e insultos de unos a los otros que nos deja un poco alucinados con lo que nos espera (seguramente que cuando se publique ya haya acabado todo).

Con independencia de todos estos disparates llaman la atención las propuestas de las medidas  que dicen van a adoptar nuestros políticos en relación con las pensiones que, en este caso, nos dejan más que alucinados acongojados, pues es tal la ignorancia que desde nuestro punto de vista tienen sobre el tema que nos hace pensar que puedan terminar con nuestro sistema público.

En el mes de marzo, un alto cargo de la Seguridad Social opinaba que “se deberían vincular las nuevas pensiones de viudedad a la renta de los beneficiarios” siempre que el viudo o viuda perciba un salario muy superior al del cónyuge que fallece pues “no parece razonable que se siga incrementando la renta de la persona que más recursos tiene de la familia”.  Afortunadamente su Superiora salió al paso señalando que “no se tiene intención de modificar las pensiones de viudedad salvo para seguir subiendo las más bajas”.

A este señor había que recordarle que la cuota que se cotiza a la Seguridad Social para las contingencias comunes se distribuye entre todas las prestaciones (incapacidad temporal, maternidad, paternidad, jubilación, etc. y, por supuesto también la de viudedad), por lo cual, habría incluso que modificar la cuota de los futuros pensionistas.

Otro político economista declaraba que “España es el único país en el que, con respecto a otros países que han estado en una situación similar, han crecido las pensiones, los demás las han reducido hasta el 40%.  Por tanto, el debate no es cuanto se revalorizan sino cuanto se recortan, un 20%, un 30% o un 40%”.

Como estas manifestaciones causaron mucho estupor entre el resto de políticos, incluidos sus compañeros,  señaló que lo que quería decir fue que “con las políticas que ponen en peligro las cuentas públicas, países de nuestro entorno han tenido que recortar las pensiones”.

Así podíamos continuar citando muchos casos que fueron apareciendo en los medios de difusión pero quizá lo más preocupante es que, alguna de las propuestas que se están barajando, es el cambio del sistema público de reparto que actualmente está vigente en España que se puede resumir en un “sistema solidario en el cual aportan los trabajadores en activo para atender a las pensiones” por otro de capitalización o mixto.

El sistema de capitalización que no deja de ser un seguro privado (capital integrado por las cuotas de cada uno más los intereses), iría únicamente en beneficio de aquellos que mayores sueldos tuvieran, pero, ¿Cuánto tiempo tendrían que cotizar los que perciben un sueldo medio en España?. En realidad, no deja de ser un plan de pensiones disfrazado.

Por último, el sistema mixto, garantizando un mínimo con impuestos y el resto con las cuotas individuales ingresadas en una cuenta a nombre de cada persona.

“¿Miedo a una quiebra del Sistema Público de Pensiones? Distribuyan adecuadamente los Presupuestos del Estado, habiliten ya una partida que compense las diferencias entre lo recaudado por cotizaciones y las pensiones y garanticen su revalorización al IPC; porque así lo dice la Constitución”.

Todo esto viene como consecuencia del temor a que pueda quebrar el sistema público de pensiones y, para que no se produzca esto, ya expusimos en más de una ocasión lo que, a nuestro juicio hay que hacer:

Por un lado distribuir adecuadamente los recursos de los Presupuestos Generales del Estado de forma que se pueda crear una partida presupuestaria que compense las diferencias entre lo que se recaude por cotizaciones de los trabajadores y las pensiones que se paguen. Para ello, obsérvense las cantidades abonadas en concepto de subvenciones a fundaciones, agrupaciones, clubes de distintos deportes, gimnasios, etc. y después comprueben cuál de ellas es necesaria y cuál no (la cuantía es de unos 25 mil  millones de euros anuales). Aunque sea repetirme mucho, analicen también cuanto llevan los asesores, coches oficiales, retratos de lujo, Diputaciones,  distintos Consejos, etc. Y no me digan que es el chocolate del loro pues saben tan bien como yo que se trata de mucho dinero.

Y ya para terminar decirles que las pensiones hay que revalorizarlas de acuerdo con la subida del IPC pero que esta mejora hay que recogerla en una Ley o incluso en la Constitución que en su art. 41 ya recoge que “los poderes públicos mantendrán un régimen público de Seguridad Social para todos los ciudadanos que garantice la asistencia y prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo. La asistencia a prestaciones complementarias será libre.” Es decir “prestaciones sociales suficientes”, quiere decir que no se puede año tras año ir perdiendo poder adquisitivo.

Por tanto, atendiendo a lo que dice este artículo tendrían que reunirse representantes de los distintos partidos políticos en el Pacto de Toledo, asesorados por técnicos competentes en materia de pensiones y llegar a un acuerdo para, o bien emitir un informe para incluir esta revalorización en la Constitución o  para aprobar una Ley en el Congreso que la recoja.

Mientras esto no se produzca me temo que seguiremos viendo manifestaciones de las/los pensionistas que ya están hartos de que se les engañe y se les tenga por tontos. Y en este sentido que se lo hagan mirar los distintos políticos y que, antes de hablar, piensen lo que van a decir: Que no nos tomen el pelo (y aquí me incluyo).

Foto de una movilización de pensionistas cedida y publicada en la Revista Montepío por J. Raúl González.