Un compromiso con nuestros mayores: un modelo geriátrico abierto y proactivo

La Residencia de Felechosa ha cumplido recientemente 6 años, 3 desde la puesta en marcha de su plan estratégico que, siguiendo los preceptos científicos más avanzados y recomendados hoy en Europa, ha logrado la sostenibilidad de este proyecto social clave en la línea de actividad y política de servicio del Montepío, dispuesto a responder desde una visión moderna a las exigencias de su propio colectivo mutualista y de una sociedad cada vez más envejecida y que ya demanda respuestas integrales más allá del anticuado planteamiento asistencial. De ahí, el proyecto y compromiso del Montepío en Felechosa, apostando por una comunidad abierta e integrada en el mundo.

Seis años, un tiempo en el que este proyecto, respaldado en su día por el plan nacional de reactivación de las comarcas mineras, ha tenido que sobreponerse a distintas situaciones y coyunturas complicadas: dificultades con el proyecto de obra y con su financiación, que han afectado tanto a la proyección de la instalación como al Grupo Montepío como matriz impulsora; crisis territorial como consecución de la fase final de reconversión minera en la comarca de asentamiento; inicio y desarrollo de los primeros años de actividad en un momento complicado de crisis económica en el conjunto del país, sobremanera para el público diana: población mayor de las Cuencas con sus pensiones limitadas o sometidas en muchos casos a la ayuda o sostén en sus familias de hijos, incluso nietos…

En este escenario y tras tres años de pérdidas, la dirección actual del Montepío desarrolló en 2015 para su residencial en el Alto Aller un Plan Estratégico enfocado no solo a optimizar el funcionamiento principal de los recursos y servicios básicos de este gran complejo geriátrico, sino a encauzar de manera urgente el proyecto hacia un modelo social de atención a mayores integral y abierto, en línea con los modelos propuestos desde la Unión Europea y que desde una visión científica y humana nos exigen avanzar y modernizar unos servicios hasta ahora simplificados en los puramente asistencial.

Durante estos últimos tres años, la instalación ha ido ganando actividad, diversificándola, abriéndola a la comunidad, aumentado su media de ocupación y visitas y con ello consiguiendo en estos dos últimos ejercicios, los primeros, (modestos) beneficios que han permitido ganar empleo (90 puestos directos, la mayoría en su entorno) y entrar en cifras de sostenibilidad y viabilidad, convirtiéndose hoy en uno de los pocos proyectos de reactivación que ha florecido cumpliendo con el objetivo esencia de la idea original.

Pero más allá de las situaciones y de los números ¿cuáles son las claves en los contenidos de ese proyecto social? Cuando en 2015 el Montepío presenta su plan de choque para Felechosa (coetáneo al que presenta para el Balneario de Ledesma y la propia Mutualidad, con distinta problemática) tres cuestiones pesan sobre el resto: modernidad en el planteamiento de la programación hacia las personas mayores, compromiso con el territorio y permeabilidad de la actividad y conexión con el espíritu fundacional del Montepío, es decir, con una respuesta solidaria adaptada a la necesidad de nuestro tiempo pero que a su vez aporte valor añadido a un colectivo, hoy envejecido, que lo ha dado todo por las comarcas y por sus familias mineras y por la propia entidad y que merece una instalación de la que sentirse orgulloso.

Todo ello pasa por una cuestión esencial, como es definir un modelo de atención apoyado en la evidencia científica, la de un modelo de atención integral centrado en la persona y en la consecución de mejoras en todos los ámbitos de la calidad de vida y el bienestar de la persona, partiendo del respeto pleno a su dignidad y derechos, de sus intereses y preferencias y contando con su participación efectiva y la de sus seres más queridos. El modelo se configura a partir del conocimiento disponible sobre la atención más adecuada a las personas que precisan cuidados o atención por su situación de fragilidad, discapacidad o dependencia.

El reto no es solo del Montepío, es de toda la sociedad ante el tsunami que se nos avecina cuando la generación del “baby boom” alcance los setenta años, pero para ello deben juntarse dos cuestiones básicas: cambio de mentalidad y orientar las prioridades económicas. En este sentido, desde la propia Residencia y el Montepío este camino ha comenzado a caminarse con éxito, abriendo vía para el resto. La exigencia es total: Según resultados de las proyecciones demográficas de Eurostat (2011), el número de europeos mayores de 65 años va a pasar de los 87 millones registrados cuando comenzó a construirse la Residencia de Felechosa a 124 millones en 2030, lo que supone un incremento sin precedentes de este grupo de edad, que llegará al 42%. La Unión Europea advierte que, aunque el aumento constante de la esperanza de vida es uno de los logros más importantes de las sociedades modernas, esta tendencia ejercerá una presión adicional sobre la economía, la sociedad y la viabilidad de la hacienda pública.

Tal y como indican los expertos, y como recoge el informe emitido por la Fundación Pilares, la necesidad de extender y mejorar los servicios de atención viene abonada, además de por los cambios sociales derivados del crecimiento de la esperanza de vida, por los que apuntan hacia un claro debilitamiento y reducción de la red informal de apoyo. Según todas las prospecciones solventes, hay que considerar también tendencias como la independencia en los modos de vida de las personas mayores, el aumento progresivo del número de personas que viven solas, la disminución del número de hijos/as y el incremento consiguiente de personas sin descendencia, el alejamiento de parte de las nuevas generaciones de sus lugares de origen por la inestabilidad de los puestos de trabajo y el efecto de la globalización, etc. “Todos estos fenómenos explican la perentoriedad de ofrecer servicios profesionales que ayuden a las personas mayores que se encuentren en situación de fragilidad o dependencia”, apuntan los expertos.

Tras tres años de Plan Estratégico, la Residencia de Felechosa ha ido cumpliendo con los parámetros básicos de esas recomendaciones europeas, es decir, poner en marcha Servicios de envejecimiento activo de los residentes, altamente participativos y conectados en lo posible a sus familias. Servicios destinados a personas no residentes (personas mayores que viven en su casa utilicen con flexibilidad y sin horarios rígidos determinados servicios). Servicios de “respiro” (programas intermedios con el doble objetivo de atender a mayores y de ofrecer un “respiro” a la familia cuidadora: estancias temporales, programas de vacaciones asistidas por personal especializado, etcétera.  Servicios destinados a personas en situación de fragilidad o de dependencia (llegando incluso en nuestro caso a la discapacidad, cuya Unidad atrae por calidad de servicios, recursos y ubicación a grupos de toda España). Formación y apoyo a allegados y familiares que cuidan de una persona. Formación de profesionales de los servicios sociales. Apertura del centro abierto a la realización de prácticas de los/as estudiantes que realizan una formación especializada. Servicios abiertos al medio comunitario para facilitar la integración.Actividades en abierto y programas intergeneracionales sostenidos en el tiempo (proyectos en común con el Colegio de Felechosa “Vivencias” y Nubra “Juntos”.

Con la implantación de estas medidas y los pertinentes reajustes de departamentos, la Residencia de Felechosa cumple 6 años como un gran contenedor de servicios y actividades, abiertas a la comunidad y organizadas en esta estructura de servicios:

 Recepción

Trabajo Social, Gerocultores (geriatría)

Unidades de Enfermería, medicina y farmacia

Unidad de Fisioterapia y rehabilitación: centro de hidroterapia y gimnasio adaptado

Unidad de Discapacidad

Unidad de Psicología

Unidad de Nutrición

Unidad Logopedia

Unidad de Podología

Animación Sociocultural

Programa Intergeneracional

Programa Salud y Deporte (abierto).

Finalmente, otra clave es lo que los expertos llaman la “investigación del diseño ambiental”, con nuevas opciones, más acordes con lo que piensan y prefieren las personas que viven o que acabarán viviendo con nosotros en Felechosa. Hay que tener en cuenta que las personas que hoy tienen de 50 a 65 años, nada tienen que ver ya con las que tienen 80 ó 90 (desde el uso de la tecnología, de la gestión del tiempo libre, mayor movilidad y flexibilidad, la apuesta por las experiencias por encima de lo material…incluso visiones distintas sobre lo urbano/rural). Y a ello hay que añadir el aumento de la esperanza de vida. Eso hace que las 10 tendencias que se consideran dominantes en este sector hacia el futuro son claramente contradictorias con lo visto en el pasado en el sector geroasistencial. Es un momento de evolución y cambio que prioriza la optimización de la privacidad y la dignidad del residente, la creación de entornos hogareños, la introducción de conceptos tomados del sector hotelero, potenciar la elección individual y el uso de la tecnología para mejorar la calidad de vida, la Integración de las comunidades de jubilados en el territorio y en el centro, y el fomento de residentes activos, e entornos más sostenibles y de calidad ambiental que saque provecho a la globalización.

Y el reto es constante.