Huellas y Latidos | Todos los capítulos del proyecto de memoria oral del MontepíoAst y Espacio 1910

Cada voz guarda una historia. Cada historia conserva una parte de nuestra memoria colectiva. Huellas y Latidos nace para escuchar, conservar y compartir los recuerdos de quienes vivieron en primera persona la historia de las Cuencas Mineras y de Asturias.

Este espacio reúne todos los capítulos publicados de un proyecto que quiere convertir la memoria oral en patrimonio para las generaciones futuras.

A través de entrevistas audiovisuales, este archivo vivo recoge recuerdos, testimonios y relatos personales que forman parte del patrimonio social, cultural y humano de Asturias.

Huellas y Latidos es el proyecto de transmisión oral impulsado por el Montepío de la Minería Asturiana y el Espacio Cultural 19 10 de Mieres para preservar la memoria, las experiencias y las voces de quienes construyeron la historia de las Cuencas Mineras.

También puedes seguir cada nuevo capítulo en nuestro canal de YouTube, donde se estrenan semanalmente, los jueves a las 20:00 horas.

La Fundación Montepío concede 156 becas por valor de 19.000 € en el curso 2025-26

La Fundación Obra Social del Montepío de la Minería Asturiana ha cerrado el balance de su Programa de Becas y Ayudas a la Educación correspondiente al curso académico 2025-26, reafirmando su compromiso histórico con la política social y el apoyo a las familias mutualistas a través de la educación.

En términos globales, el programa ha permitido la concesión de 156 ayudas por un importe total de 19.000 euros, resultado de la suma de las becas educativas generales y de la línea específica de apoyo al alumnado con necesidades educativas especiales.

El programa, destinado a la adquisición de libros de texto y material didáctico e informático, partía de una dotación presupuestaria inicial de 29.000 euros, distribuida en tres convocatorias según las distintas etapas educativas. A esta línea general se sumó un programa específico de apoyo educativo, con una dotación adicional de 6.000 euros (35.000 euros, en total).

En el bloque principal de ayudas a la Educación, se gestionaron 191 solicitudes —de las 265 previstas—, resolviéndose favorablemente el 75,39% de las mismas, con la concesión de 144 becas por un importe de 17.200 euros. Por su parte, 47 solicitudes (24,61%) fueron denegadas, principalmente por la superación del umbral de renta familiar o por incompatibilidad con otras ayudas ya concedidas dentro del propio programa.

Primaria y Secundaria concentran la mayor demanda

El análisis por etapas educativas muestra una mayor concentración de solicitudes en la enseñanza obligatoria. Educación Primaria registró 62 solicitudes y Educación Secundaria Obligatoria 55, seguidas de Universidad con 40 y Bachillerato con 26. No se registraron solicitudes en Ciclos Formativos de Grado Medio. En cuanto a la resolución, en Primaria y Secundaria se concedieron 89 ayudas (46 en Primaria y 43 en Secundaria), alcanzando una tasa de concesión del 76,07%. En Bachillerato se aprobaron 21 becas (80,77%), mientras que en Universidad y Ciclos Formativos de Grado Superior se concedieron 34 ayudas, con un porcentaje de resolución favorable del 70,83%.

 Perfil social de las familias beneficiarias

El perfil mayoritario de solicitantes corresponde a familiares o vinculados de socios en activo, con 132 expedientes, lo que representa el 69,11% del total. Además, el mayor volumen de solicitudes se concentra en mutualistas en la década de los 40 años, especialmente en las etapas de educación obligatoria.

Desde el punto de vista económico, el tramo de renta familiar más representado se sitúa entre los 30.000 y 40.000 euros, con 62 solicitudes (32,46%). Las unidades familiares con ingresos inferiores a 10.000 euros suponen el 4,18% del total, confirmando una tendencia descendente respecto a ejercicios anteriores.

El programa también evidencia la diversidad social de las familias atendidas, con 16 solicitudes vinculadas a situaciones de discapacidad (8,37%), 10 procedentes de familias numerosas (5,23%) y 12 de familias monoparentales (6,28%).

Apoyo específico a necesidades educativas especiales

En paralelo, la línea específica para alumnado con necesidades de apoyo educativo —que incluye situaciones de discapacidad, trastornos graves de conducta, TDAH, trastornos del espectro autista o altas capacidades— tramitó 14 solicitudes, de las que se concedieron 12 ayudas por un importe total de 1.800 €

Un programa consolidado de apoyo a la educación

Con estos resultados, el Montepío   de la Minería consolida su Programa de Becas como una herramienta clave de apoyo a la educación y al bienestar de las familias mutualistas, reforzando su vocación solidaria y su compromiso con la igualdad de oportunidades en el acceso a la formación.

Calendario de convocatorias por fechas en el Curso 2025-26

-) Necesidades Educativas de Apoyo Específico-NEAE, de 1 de octubre a 15 de febrero

-) Primaria y Secundaria- Educación Obligatoria, de 1 de octubre a 15 de noviembre

-) Bachiller y Ciclos FP de Grado Medio, de 15 de noviembre a 31 de diciembre

-) Universidad y Ciclos FP de Grado Superior, de 1 de enero a 15 de febrero

 

⇒ Para más info, pueden consultar el Informe completo en la web www.montepio.es apartado Fundación #ObraSocial.

CARTELERÍA PROMOCIONAL DEL PROGRAMA DE BECAS DE LA FUNDACIÓN MONTEPÍO PARA EL CURSO 2025-26

El Orfanato Minero de Asturias: la Casa de los huérfanos del Carbón

En 1929 nace el proyecto para poner en marcha el Orfanato Minero de Oviedo fruto de un acuerdo de los representantes sindicales de los trabajadores, los empresarios mineros y el gobierno del General Primo de Rivera. Esta institución pedagógica y docente nacía para atender a los hijos e hijas de los mineros que hubieran muerto o padecido una grave lesión o incapacidad por accidente laboral. En aquel tiempo, la enorme y terrible siniestralidad en las minas asturianas dejaba cada semana, cada mes, a cientos de niños y niñas en situación de máxima vulnerabilidad, al verse suspendido en los hogares el sustento económico tras el accidente minero. El Orfanato pretendía dar una respuesta social a esa desoladora emergencia, proporcionando asilo y educación. Un ingeniero de Minas muy culto y sensible a los problemas sociales, Ernesto Winter (pedagogo, humanista, ensayista, nacido en Gijón en 1882 en el seno de una familia francesa de Alsacia), fue el encargado de poner en marcha el proyecto en un lugar idílico, al cobijo del Naranco, en Oviedo. Pero la Guerra civil sacude todo el proyecto inicial: Winter es fusilado en noviembre de 1936. El proyecto del Orfanato seguirá caminando por necesidad, seguía habiendo muchos huérfanos, pero ya adaptado a tiempos complicados y complejos. Tan complejos como que sus instalaciones tuvieron que ceder espacio al Hospital de Oviedo.

Una historia que vertebra muchos corazones de las familias mineras asturianas a lo que un día la tragedia minera picaría a la puerta, cambiando para siempre sus vidas.

«A mi padre y a mi tía, que un día de invierno 1938 conocieron en pocos días la tragedia de la mina y la solidaridad de los mineros que soñaban con un mundo mejor».

Recuperamos para nuestros canales #Montepío digitales un artículo publicado en su día en la Revista Montepío en las páginas especiales de memoria que denominamos Los álbumes del Carbón, un trabajo de estudio y divulgación de la cultura e historia minera en Asturias que representa uno de los objetivos y compromisos de trabajo de Fundación Obra Social Montepío.

Así nació el Orfanato Minero.

Alzado del proyecto.

Cuando la precariedad de las condiciones laborales y la miseria convertían cada día a la minería en un escenario más propio de los campo de batalla, con más de 50.000 mineros en Asturias en los frentes de avance abiertos en decenas y decenas de minas, pozos, chamizos y galerías,  no había día que no viera escapar la vida de algún minero, la esperanza de muchas familias. En aquella minería de trinchera, los huérfanos del carbón eran el pan de cada día, una imagen demasiado parecida a aquellos relatos tristes de Charles Dickens, de pretéritos paisajes industriales plagados de hollín y penurias. En aquella época brotó del Sindicato Minero la necesidad de un Orfanato que diera respuesta a tantos guajes, sin padre, con los sueños rotos, en franca situación de desamparo.

Hoy Fundoma, Fundación Docente de los Mineros de Asturias, el hospicio minero, impulsado en 1929 para acoger y atender a cientos de huérfanos de trabajadores fallecidos o hijos de familias productoras en riesgo de pobreza,  es, como el Adaro, la Brigada, el Montepío, el Instituto Nacional de Silicosis, La Universidad Laboral o el Instituto Nacional del Carbón CSIC,  uno de esos hitos emblemáticos en la larga historia del Carbón en Asturias y España.

El proyecto inicial, tan necesario por el drama social al que debía atender, como integrador y vanguardista, era más ambicioso aún que el que más tarde se vio afectado por la Guerra y la dictadura, y hermanaba como proyecto educativo con las grandes escuelas humanistas europeas. Los conflictos bélicos y políticos de mediados de los años 30, pese al consenso general que inspiró su demanda, mermaron su idea original; y posteriormente se vio amputado por las necesidades de espacio del antiguo hospital central de Asturias con quién compartió espacios en Oviedo en una larga y dura postguerra hasta que en los años 60 se impulsó la primera ciudad sanitario en El Cristo de Oviedo. Cuando el Orfanato Minero recuperó sus instalaciones, las minas ya eran más seguras y proyectos como la Universidad Laboral de Gijón y los colegios, institutos y centros profesionales públicos y privados cubrían una parte importante de la actividad formativa.  Con Hunosa ya en marcha y el régimen especial minero de la Seguridad Social, el desarrollismo y el primer “baby boom” de los años 70 se comenzaba ya a dejar atrás el concepto de orfanato.

 

Publicación de época y una colonia del Orfanato en una salida a Salinas.

Una historia para recordar, que habla de Solidaridad.

Como el Montepío, el Estatuto de los Mineros, el vale de carbón, los economatos, las huelgas por la democracia o el futuro de las comarcas, o la brigada de salvamento… el Orfanato Minero constituye uno de esos nombres pilares y emblemáticos de la prolija y orgullosa historia con mayúsculas que nos ha legado la familia del Carbón asturiana. Una historia tras la que se esconde el drama de cientos de familias que quedaron desamparadas por los accidentes mineros. Que habla de solidaridad. Y que merece ser divulgada y recordada, implícita en ese legado de valores que hoy defiende, reivindica y esgrime el Montepío como patrimonio a preservar de cara a los retos, a buen seguro distintos, pero no por ello menos importantes, que sin duda deberá atender la ciudadanía presente y futura en esa permanente construcción de una sociedad de bienestar que de respuesta a las necesidades de cada tiempo.

Uno de los primeros grupos en entrar al Orfanato

Y es que parece que fue ayer, pero no ha pasado aún un siglo cuando al prensa regional anunciaba el acuerdo entre el Gobierno español de Miguel Primo de Rivera y los representantes de los trabajadores y los empresarios mineros para auspiciar el nacimiento de un gran Orfanato Minero como fundación docente de carácter benéfico. Corría el año 1929 y un Real Decreto lo ampara como “un necesario servicio de auxilio social”, respuesta a una persistente reivindicación del Sindicato de Obreros Mineros Asturianos  liderado por Manuel Llaneza que, en sintonía con las numerosas propuestas que el movimiento obrero de finales del siglo XIX abanderaba en las ciudades y comarcas industriales de Europa con el fin de tratar de atender al menos en lo más básico las necesidades de las personas. Llaneza había exigido en numerosas ocasiones a Primo de Rivera (la idea original fue aportada en 1917 por el sindicalista y minero José de la Fuente) una solución rápida y urgente a la situación de abandono y, en muchos casos, de hambre real, que padecían numerosos hijos de mineros muertos o incapacitados por accidente laboral. Una realidad social dolorosa y descorazonadora, que tenía a cientos de niños y niñas pobres, abandonados a su suerte por las calles, pueblos o escombreras , con peligro real de muerte por penuria, mala salud y sin futuro alguno, a expensas de la caridad. Aquellas escenas de pobreza en las calles, tan magistralmente relatadas en el siglo XIX por Charles Dickens en el origen de las ciudades industriales inglesas de la época Victoriana (Cuento de Navidad, Oliver Twist) también se vivieron y padecieron por muchas de nuestras familias en Asturias. No son pocos los mineros ancianos que hoy, memoria viva de aquel tiempo, recuerdan como siendo niños, les hicieron el favor de sus vidas metiéndolos a trabajar en las minas con 10 o 12 años, pese a que la ley no lo permitía. ¿Esclavitud infantil? pura supervivencia.

La sala médica y una publicación de época.

Un dinero por tonelada de carbón para los huérfanos

La historiadora María Fernanda Fernández Gutiérrez sintetiza de forma magistral en su trabajo sobre el Orfanato, publicado por Real Instituto de Estudios Asturianos, que “la idea era sencilla y justa: se trataba de recoger y educar a los hijos de los mineros del carbón muertos o incapacitados, un grupo numeroso y desasistido, que innegablemente precisaba del respaldo de un organismo oficial que superase medidas aisladas de caridad o ayuda, las únicas que hasta entonces subsanaban sus abultadas carencias. Y para hacerlo posible se trataba de hacer revertir sobre la masa de productores (mineros) parte de los beneficios obtenidos con su trabajo, decidiéndose que el Orfanato sea sostenido con la aportación patronal de una cantidad fija por tonelada de hulla producida, conociéndose como el canon del carbón”.

El Orfanato ve la luz definitivamente en 1931, rigiéndose su gestión mediante un Patronato en cuya Junta se sentaban los cargos públicos, patronos de empresas mineras, sindicalistas y obreros, “todos ellos reunidos para colaborar en el bienestar del frágil y crecido colectivo de huérfanos de la minería”. En el primer Patronato estaban representados, entre otros, el Director General de Minas y Combustibles de España, Rafael de Ormaechea, el vicepresidente de la Diputación de Asturias, José de Argüelles; el portavoz del Distrito Minero de la Provincia,  Miguel de Aldecoa, el del Consejo de Combustibles, Eugenio Cueto; los empresarios mineros José Cabrera, Rafael Belloso y Gerardo Berjano, y los líderes sindicales Manuel Llaneza, Amador Fernández y Belarmino Tomás. Conviene citar también a Manuel Rico Avello, secretario general y abogado de la Compañía Minera y Sociedad Patronal de Mineros de Asturias, nombrado para conciliar los intereses patronales y obreros, promoviendo obras sociales como el citado Orfanato.  Llaneza, hombre fuerte en el contexto del proyecto, apoyaba su visión el perfil humanista de sobre el Orfanato como Institución educadora en Ernesto Winter, Gijón 1872-Oviedo 1936) de origen francés, pedagogo y humanista, cuya familia había recalado en Asturias procedente de Alsacia, para trabajar en una empresa de vidrios gijonesa.

Winter, que había estudiado para arquitecto en la Universidad Central de Madrid (más tarde se licenciaría como Ingeniero de Minas en Lieja), sintonizaba desde entonces con el ideario de la Institución Libre de Enseñanza (de hecho Fernando de los Ríos prologa su obra, Elogio de la inquietud), un forma de ver y entender la vida que irradió en Asturias desde que en 1922 en regresara a España como ingeniero de las Minas de Coto Musel en  Laviana (Asturias), donde por primera vez contactó con Llaneza y con la pedagogía. Esa es la base sobre la que en 1930 arranca en Oviedo el Orfanato Minero, con Winter como primer director. Tras las elecciones generales de 1936, Ernesto Winter dimite como Director, dado que las nuevas autoridades habían pedido su relevo por Eleuterio Quintanilla, dirigente anarquista. No obstante, cuando se produce el golpe de Estado que en 1936 dio inicio a la Guerra Civil, Ernesto Winter se mantiene en el puesto a la espera de ser relevado. Detenido poco después, es interrogado por el Coronel Aranda y posteriormente puesto en libertad. Sin embargo, el 6 de noviembre de 1936 mientras trabajaba en el Orfanato con los niños un grupo de sublevados franquistas lo detuvieron junto a su hijo y los fusilaron en Pando, a la afueras de la ciudad, junto a las vías del ferrocarril.

Ernesto Winter, fusilado en 1936, había pensado un Orfanato Minero humanista, naturalista y laico, que impartiera la Escuela Nueva al estilo de Giner de los Ríos o María  Montessori

Ernesto Winter y un equipo de dirección y docentes en los años 50.

El lema fundacional de la institución era “educar en la tolerancia y la perfección, con una refinada educación integral y moderna, de acuerdo con la más selecta pedagogía, imprimiendo los más sensibles matices de un ambiente familiar”. El problema para el Orfanato, como queda patente en la dramática muerte de su primer director, fue afrontar años convulsos, la caída de la monarquía de Alfonso XIII, la llegada de la II República, la, Revolución de Octubre del 34, la Guerra Civil, la postguerra… La idea original del Orfanato se vio sacrificada desde la misma toma e incautación de las instalaciones por parte del Coronel Aranda en octubre de 1937, que decidió trasladar a siete de sus pabellones el Hospital Provincial de Asturias, destruido en Llamaquique. La medida provisional duraría 25 años, hasta 1961. Pero esta actividad médica y la penuria económica limitaría para siempre la actividad del Orfanato y aquel ambicioso proyecto fundacional, que Winter había concebido bajo los preceptos de la Escuela Nueva, humanista, naturalista, higienista, laica y abierta a los movimientos innovadores europeos, hermanada en esencia con las kidergarten de Friederich Froëbel,  las Escuelas al Aire Libre de Lemonier y Beginski, las del Bosque y el Mar, de Giner de los Ríos en Barcelona, las del Ave María del Padre Manjón, las del pedagogo y médico belga Ovide Decroly y las María Montessori en Italia. Ese era el frustrado marco.

Tras la marcha del Hospital Provincial de Asturias a El Cristo, el Orfanato Minero, limitado por las carencias presupuestarias  y de espacio a atender a no más de 150 niños y niñas desde el final de la Guerra en 1939, recupera en 1960 sus espacios, pero a las puertas del desarrollismo, las necesidades ya eran otras y el coste de afrontar las reformas profundas por el mal estado de las instalaciones, muy castigadas por la actividad hospitalaria y las continuas adaptaciones que tuvieron que realizarse, era prácticamente que disuasorio. De hecho proceso de rehabilitación de los pabellones se lleva a cabo desde 1969 a 1978 en varias fases. Para entonces el número de huérfanos de la minería, ya había disminuido, y las necesidades educativas e incluso sociales eran ya muy distintas. Era la etapa de la nacionalización y la concentración de las minas en Hunosa, del nacimiento de la Seguridad Social y del régimen especial de la minería. De la apertura y entrada de nueva tecnología y de las campañas de prevención de la salud laboral. Además, el nacimiento previo en 1946 de la Universidad Laboral de Gijón supuso de facto la reconversión y readaptación de aquel proyecto inicial para el Orfanato Minero de Oviedo. Cabe recordar que la Laboral nace en Somió-Gijón, tras un grave accidente minero en la comarca del Caudal que dejó varios muertos, como fundación benéfico-docente que llevaría el nombre de “José Antonio Girón”, el gran ministro de Trabajo de Franco, destinada a la “formación cultural, moral patriótica y profesional de niños huérfanos cuyos padres hayan sido víctimas de accidentes de trabajo en la minería”. Y la Laboral, con unas instalaciones punteras, fue la gran apuesta hasta convertirse en un gran referente formativo moderno, sin menos cabo de la labor desempeñada por el Orfanato en su sede de Oviedo, quizás menos ambiciosa en recursos, pero no menos trascendental por lo mucho que hicieron por miles de familias en los aspectos solidarios, formativos y educacionales.

Vista área del Orfanato Minero, hoy FUNDOMA en Oviedo.

Vinculados a la actividad del hospicio minero, también es importante recordar en este Álbum del Carbón las colonias escolares “de recreo, restablecimiento de salud y de educación no formal”, desarrolladas en Salinas, y también en León, en los enclaves de Pola de Gordón y Villamanín, desde 1931. La de Villamanín, con edificio propio, fue muy importante, y pese a la escasez de recursos, el Orfanato llegó a destinar desde agosto de 1942 fondos fijos para la construcción y sostenimiento de un edificio singular por el que durante muchos veranos han pasado miles de niños de las comarcas mineras. También en la Costa Asturiana se llevaron alguna iniciativa más de este tipo, en Santa María del Mar o Perlora, por citar algunas. Era el turismo de salud y refuerzo infantil, los primeros campus para los hijos de un tiempo en el que la pujante Sociedad Minera asturiana, con más de 30.000 empleos directos, soñaba con un mundo mejor.

Notas: 

En 1978 regresan al patronato del Orfanato los representantes de las centrales sindicales y de la Cámara Oficial Minera de Asturias, excluidos hasta entonces, por la modificación en el año 1941, del Real Decreto de 1929 sobre la composición y nombramientos del patronato.

En 1990 se acuerda actualizar la imagen del orfanato, aprobándose un cambio de nombre y de sus estatutos, inscribiendo a la institución en el Registro de Fundaciones con el nombre de FUNDOMA, Fundación Docente de Mineros Asturianos. Este proceso, concluido en 1991 inicia la nueva etapa de la institución, estrenándose en 1992 con la inauguración de la Residencia universitaria «Clavería». Para entonces, el nuevo FUNDOMA contaba ya con dos residencias infantiles y dos de enseñanzas medias.

Cada cierto tiempo, ex alumnos-as del Orfanato Minero suelen reunirse y realizar actividades de recuerdo y memoria del Centro, como una gran familia.

TEXTO: ALBERTO ARGÜELLES

FOTOS: ARCHIVO DEL MONTEPÍO DE LA MINERÍA

El vale de carbón y l@s carboner@s, un poco de historia de una conquista emblemática para la familia minera

En el calendario Montepío de 2021, cuyo proyecto cultural estuvo dedicado a #LosGuardianesDeLaFamiliaMinera dedicamos una de las láminas, la del mes de septiembre, a una imagen entrañable y emblemática para la familia minera: la de los carboneros y el reparto del vale de carbón. Lo hicimos con una foto cedida por el Archivo Histórico Minero del fotoperiodista, trantas veces colaborador con nuestra entidad, Eduardo Urdangaray: “Un carbonero descarga los sacos del vale de carbón en un domicilio de Sama de Langreo en el otoño de 1988”, nos dice. La foto, cotidiana entonces, es cada vez más extraña en las Cuencas, señal de que hubo un tiempo que se nos ha ido. La imagen del carbonero tiznado, sudoroso, con su carro o carreta, «cargando sacos al llombu» parece quedar muy atrás, pero, sien embargo, cuenta mucho sobre las primeras conquistas importantes de los mineros, la vida de las familias en las casas y barrios, la gestión del hogar, las tradiciones del acopio del mineral, las Cuencas mineras…¿Qué importante fue el carbón para mantener la energía de las casas, el calor, la luz, el aire caliente, la cocina..?
Ahora, que llega el frío del invierno, es imposible no poner en valor a que el calor que tanto ayudada a nuestras familias. Y ese vale, vital para el sustente, fue una conquista social: El derecho al cobro del vale fue arrancado en 1932, fecha en la que fue autorizado por la Caja de Jubilaciones, tras reiteradas peticiones del Sindicato Obreros de los Mineros de Asturias-SOMA liderado por Manuel Llaneza.
 
📸 La imagen principal de esta portada, otrora habitual, ha dejado de serlo. Y eso que cerca de 3.000 personas en Asturias aún siguen cobrando (sino en especie, es decir en el propio mineral -sobre todo en zona rural-, si en su valor) la tradicional “papeleta”, uno de esos viejos derechos de la familia minera, un pago en especie cuyo valor en términos energético quizás nunca sea entendido en toda su magnitud por las jóvenes generaciones presentes, por las venideras. A muchos les costará creer la importancia para sus antepasados o mayores de sus familias de ir a cargar los sacos de carbón a los que tenían derecho por ser productores a los lavaderos o depósitos. De la importancia capital para cocinar o para calentar sus hogares durante el otoño, durante el largo invierno, hasta la primavera. La reconversión y la rápida descarbonización quizás haga olvidar a muchos la imagen habitual de los carboneros y carboneres repartiendo los sacos y cestos. Por poner un ejemplo, en Mieres, a comienzos de los 70, los pisos obreros que se vendían entonces en pleno centro urbano, aún contaban con zona de carboneras. Las familias bajan con su caldero y su paleta, subían, y encendían la calefacción cuando comenzaba a apretar el frío. La caldera para algunos era mixta, y en invierno esta calentaba el agua con el carbón, otro ahorro. Y en la chapa se cocinaba, otro ahorro más (en este caso de butano).
 
🚩El vale del carbón se estableció hace casi un siglo, en 1932, año en el que el Sindicato de los Obreros Mineros de Asturias, SOMA logró arrancar ese beneficio para las familias mineras en el primero de los Gobiernos de la II República, junto con la semana de vacaciones o la Caja de Jubilaciones y Subsidios de la Minería: La papeleta eran seis sacos, o lo que es lo mismo, 300 kilos de mineral. Esas medidas después sufrirían alguna variación, algunas veces al alza, según la categoría profesional del minero, la empresa para la que trabajaba, etc… y en tiempos más modernos se dio la posibilidad de cobrar el vale en metálico de forma mensual, cotizando el estándar a algo más de 31 euros -aunque su valor en el mercado libre, puede subir de los 70 euros-, los que llevaban algún saco más, un poco más. A partir de los 90 hubo muchas familias mineras -sobre todo cuando llegó el gas ciudad a las Cuencas- que llegó a vender el vale a Hunosa, es decir, a renunciar al derecho a cambio de una compensación económica. Unos 40.000 habían renunciado a este derecho en el año 2000.
Medida para cargar el vale.
 
Hace apenas un año a empresa pública Hunosa licitó un contrato por un valor estimado de 4,1 millones de euros para el suministro durante dos años de carbón de uso doméstico tipo granza-hulla. El importe máximo del contrato es de 1,6 millones por año. En enero del año 2000, según Hunosa, unos 40.000 beneficiarios optaron por vender dicho vale renunciando a él. Después de un tiempo, se volvió a hacer la oferta de venta y se acogieron a ella más beneficiarios.
🚩Otros datos a tener en cuenta sobre el vale de carbón y una curiosidad, un cuadro de Van Gogh🚩
⚒En su momento fueron considerado a efectos de tributación para Hacienda, como «salario en especie», siendo necesario declararlo en la declaración anual.
 
⚒En 1967 Hunosa asumió las cargas que conllevaba del resto de empresas mineras absorbidas, incluido en vale de carbón no solo para los productores y pensionistas, también para viudas y huérfanos, con este derecho y la obligación de mes a mes, entregar a cada uno su «vale de carbón».
 
⚒Este hecho se llevó también a los procedentes de las ultimas empresas incorporadas, como Minas de Figaredo, Minas de Lieres-Solva y La Camocha.
Hunosa calculaba que la producción de uno de los pozos importantes de la empresa debía emplearse mensualmente para atender al despacho de los vales de carbón, por lo que significaba también puestos de trabajo para las Cuencas.
 
⚒Aunque es cierto que el vale de carbón fue una reivindicación constante de los mineros asturianos desde 1923, especialmente en el periodo dictatorial del General Primo de Rivera, donde los trabajadores si obtienen algunas conquistas importantes (jornada laboral, dinero para obras públicas de mejoras de infraestructuras básicas en las Cuencas o para la construcción del Orfanato Minero), el vale de carbón no fue aprobado en España hasta la democracia republicana en 1932.
 
📸últimas láminas
🎨En 1879, Van Gogh marchó al Borinage, una región minera de Bélgica donde los trabajadores vivían en condiciones miserables. Desde su humanitarismo cristiano, Vincent había decidido compartir plenamente su vida con los mineros, viviendo en una barraca, durmiendo en el suelo y ayunando, e incluso bajaba a predicar a la mina. Hizo numerosos dibujos de trabajadores. En 1882 plasmó de sus apuntes mineros una acuarela, 32 x 50 cm Otterlo, que puede verse en el Króller-Müller Museum
 
Las mujeres, encorvadas, vestidas de negro riguroso caminan apesadumbradas portando pesados sacos de hollín. No puede distinguirse ninguno de los rostros de estas mujeres castigadas por la dureza de una existencia en el límite de lo humano. El cielo está levemente oscurecido y unos cuervos sobrevuelan el camino por el que estas mujeres deambulan con gran pesar e infinita tristeza.
 
Sin duda, esta obra muestra la intensidad del que ha asistido personalmente a estas escenas. En las Cuencas mineras asturianas también vimos esas imágenes. Hace unos años dedicamos una de las láminas del Calendario Montepío a “les carboneres del pozu San Antonio de Aller”. Y desde 1918 el parque Dorado de Sama cuenta con una escultura dedicada a La carbonera, que aunque inicialmente fue erigida en honor al empresario Luis Adaro y Magro, abuelo del reconocido ingeniero asturiano, Luis Adaro Ruíz-Falco, el cariño popular hacia la figura de les carboneres acabaría imponiendo el símbolo, en un principio, secundario de la trabajadora en la obra del escultor Lorenzo Coullaut Valera.

Los Álbumes del Carbón | Coto Musel, 1918: una mirada al pionero pasado minero de Laviana

En esta fotografía histórica, tomada en 1918 y sin autor identificado, vemos a mineros, mujeres y niños frente a Coto Musel, la primera mina de Laviana, abierta en 1876. Sus ropas, herramientas y miradas reflejan la dureza y el esfuerzo de la vida minera, que impulsó el carbón asturiano y cimentó las raíces de la #FamiliaMinera. ⚒️

Inspiración literaria 📖🪶

Esta imagen es mucho más que un simple retrato: captura el paisaje y la comunidad que inspiraron a Armando Palacio Valdés (Entralgo, Asturias, 1853 – Madrid, 1938) para escribir La aldea perdida (1903), obra cumbre de la literatura española. En ella se refleja la fuerza de la comunidad, la dureza de la vida diaria y la transformación de la tierra por la minería, elementos que Palacio Valdés convirtió en universal, dejando un testimonio vivo de un tiempo, un lugar y unas gentes que trabajaron y soñaron entre carbón y roca.

Pionera en la industrialización minera de Asturias 📚

Coto Musel fue fundada en 1890 por el industrial vasco José Martínez de las Rivas, convirtiéndose en un ejemplo temprano de industrialización minera en Asturias. En 1902, la revista francesa L’Echo des Mínes et de la Metallurgie 📰 informó de la constitución en París de la firma Charbonnage de Laviana, con 2.000.000 de francos destinados a la explotación de un coto hullero en la Cuenca del Nalón.

Infraestructura y auge ⚙️

La inversión inicial para poner en marcha la explotación fue de un millón de pesetas. La empresa contaba con bocaminas como Amada, La Mudela y San José, y un plano inclinado que conectaba con El Cantiquín, facilitando el descenso del mineral hasta El Sutu, en el fondo del valle mejor comunicado. En su apogeo, empleaba a más de 600 trabajadores y disponía de un dique y flota propia en el Muelle de Gijón para exportar carbón. Este flujo se convirtió en estratégico durante la I Guerra Mundial, favorecido por la neutralidad española y la gran demanda de mineral asturiano para la siderurgia.

Integración en Hunosa y legado 🏗️

La historia de Coto Musel se prolongó hasta 1971, cuatro años después de la creación de Hunosa, la gran empresa pública estatal que fusionó diversas explotaciones mineras asturianas con el objetivo de modernizar la industria del carbón y afrontar la crisis del sector hullero.

Hoy, esta imagen y la memoria de Coto Musel nos recuerdan no solo la importancia industrial y económica de la minería, sino también el valor humano y cultural que forjó la identidad de Asturias.

#CulturaMineraBIC 🖤
#MontepíoAst con #AlmaMinera ⚒️