Diferencias entre balneario, talasoterapia y SPA: cuestión de agua

Abierto el plazo de solicitudes de estancias termales en el Balneario de Ledesma

El Montepío ofrece en sus cuatro residenciales servicios de hidroterapia y salud por agua en sus tres variables, como un elemento esencial de la vida.

Cuando hablamos de hidroterapia, es decir, de la utilización del agua como agente terapéutico, en cualquier forma, estado o temperatura, suele ser habitual cierta confusión sobre los términos balneario, talasoterapia o SPA. Y en demasiadas ocasiones el marketing o la publicidad en un segmento creciente y con una fuerte competencia, como es el de turismo de salud y bienestar, no ayudan. En este artículo vamos a tratar de despejar las dudas. Comenzamos:

Muchas veces generalizamos con los conceptos SPA, Balneario, Talasoterapia sin saber muy bien las diferencias principales de cada tipo de servicio. De hecho en el Grupo Montepío contamos con las tres opciones en nuestra oferta, pues al histórico Balneario de Ledesma, con siglos de actividad, se le unió a principios de los años 90 el Residencial de Los Alcázares, al pie del Mar Menor con su fuerte tradición talasoterápica por las propiedades de sus aguas hipersalinas y el uso popular de sus barros y lodos que se remonta ya a tiempos de los árabes, además del Residencial de Roquetas; y más recientemente, la llegada de la Residencia SPA de Felechosa, con su centro hidroterapéutico irrigado por el agua de las Fuentes de Invierno del Alto Aller y sobre todo (hasta antes de la pandemia) con sus programa de rehabilitación y Halliwick, con un enfoque integral de la Terapia Acuática.

Seguramente más de una vez se ha preguntado o le han preguntado si es lo mismo un balneario o uno de esos complejos hoteleros o residenciales con SPA, o una estación termal. Pero la respuesta es sencilla, está en el tipo de agua. Y es que es ahí, en el orígen del agua que alimente las piscinas, circuitos o apartados de los distintos complejos, con independencia de las estrellas turísticas, donde encontraréis el valor añadido de la oferta hidroterapéutica que valoréis.

El Balneario.

Un Balneario o Estación Termal es un lugar que posee Aguas Minero-medicinales que surgen de las entrañas de la Tierra. Son ricas en minerales s y gracias a sus propiedades y su composición química, física y físico-química, tienen propiedades terapéuticas. La utilidad terapéutica de un agua está avalada por el Estado mediante su declaración de Utilidad Pública y su declaración de agua minero-medicinal. Por ejemplo, el manantial del Balneario de Ledesma, explotado con fines higiénico salubres desde la romanización de Hispania -se sospecha que incluso que antes, siguiendo tradiciones vettonas-, fue declarado en 1886 “Bien de Interés Minero Medicinal del Reyno de España”. Las propiedades de sus aguas fueron estudiadas por sabios como Diego Torres de Villarroel, que llegó a publicar un libro propio sobre los tratamientos y usos del agua de los Baños de Ledesma. El agua termal proviene del interior de la tierra, lo que le aporta un alto contenido mineral y un incremento de la temperatura. Es por ello que, esta agua tiene unas características físicas y químicas especiales: por su temperatura es hipertermal brota a 46,4ºC, por su composición es sulfurada, bicarbonatada y clorurado sódica. El primer apunte que es necesario hacer es que el agua termal proviene del interior de la tierra… nunca llega a mezclarse con el agua de la Cuenca del Tormes. Es puro y llega a los Baños a través de una surgencia natural, bajo las piscinas, después de realizar un misterioso viaje de muchos kilómetros, por canalizaciones subterráneas ocultas en las fallas. El agua se va filtrando años y años en lo más profundo, absorbiendo de manera caprichosa los minerales que le confiere el terreno. Hay quien dice que las aguas del Baño de hoy, son las lluvias de hace varias décadas. Ese viaje del agua por la tierra le aporta un alto contenido mineral y unas características físicas y químicas especiales: sulfurada, bicarbonatada y clorurado sódica. Además, cuenta con otra característica, su temperatura en origen es hipertermal, una de las más altas en los balnearios europeos. Es atemperada antes del Baño para que pueda ser disfrutada con el máximo relax en los tratamientos.

Debido al alto contenido en sulfuro y a su temperatura, estas aguas están indicadas en el tratamiento y prevención de diversas enfermedades entre las que cabe destacar:

  • Afecciones respiratorias: de vías altas (faringitis, amigdalitis, sinusitis…) y de vías bajas (EPOC, asma, neumoconiosis…)
  • Afecciones reumáticas: reumatismos degenerativos (artrosis), reumatismos inflamatorios (artritis, espondilitis), reumatismos periarticulares (tendinitis, neuralgias…)
  • Secuelas postraumáticas y quirúrgicas de fracturas, esguinces, luxaciones…
  • Afecciones neurológicas: polineuritis, poliradiculitis, secuelas de hemiplejias.
  • Afecciones dermatológicas: eczema, psoriasis.

SPA.

Un Spa, cuya palabra dicen se origina de las siglas romanas «Salute Per l´Acqua», de hecho da nombre a una ciudad belga famosa en tiempos del Imperio Romano por sus baños termales, consagrada más tarde por el turismo de la Aristocracia europea de los siglos XVIII y XIX-  es un centro que dispone de instalaciones de hidroterapia sin que sea necesario que su agua tenga una característica especial, y de hecho se usa agua proveniente de manantiales naturales para consumo o de la red general de abastecimiento, con o sin aditivos, con fines de bienestar y belleza. Generalmente es calentada artificialmente. Una de las razones por las que el término «spa» se ha extendido es que un balneario es necesariamente un establecimiento sociosanitario, con su catalogación, certificación y control por parte de las autoridades sanitarias -el Balneario de Ledesma cuenta con un equipo médico que supervisa los Baños y tratamientos adaptados a cada agüista- y que reúne ciertas condiciones legales, lo que impide usar esa palabra -balneario- en otros tipos de centros.

Otras palabras como «baños», «termas» y «caldas» pueden servir como sustitutas, aunque no siempre se ajustan a la naturaleza de los establecimientos conocidos como «spa», más propias de un turismo de bienestar, incluso de ocio -todo propicia salud, lógicamente-, más que a un turismo de salud y tratamiento específico.

Talasoterapia.

Los centros de talasoterapia están igualmente enfocados a los tratamientos de salud. Sin embargo, en este caso el agua que utilizan es el proviene del mar. Se recicla para que sus propiedades permanezcan, por eso estos centros se pueden encontrar únicamente cerca de la costa. También se sirven de otros elementos del mar como algas y lodos.

Es el caso del Residencial de Los Alcázares, y en menor medida también el de Roquetas, aunque en el caso de establecimiento del Montepío en Murcia, bebiendo de una larga tradición talasoterápica entorno al Mar Menor, mucho anterior al desarrollo del turismo de sol que vendría más tarde, con La Manga, etc. Otro rollo diferente al original, que arrancó en tiempos de ocupación árabe, cuando este pueblo era un bastión denominado Al Kassar.

Análisis realizados por la Universidad de Murcia revelan que las aguas del Mar Menor contienen un alto porcentaje de cationes, calcio, magnesio, potasio y flúor, así como aniones, cloruro y sulfato, muy superiores a los esperables, incluso, en aguas con este nivel de salinidad. Además, la granulometría medida en esta zona incluye una elevada presencia de arenas finas y muy finas (limos y arcillas), que son los verdaderos artífices de las propiedades curativas atribuidas a estos lodos murcianos. El PH es básico y oscila entre los valores de 7,12 y 8,45.

La tradición en el Mar Menor señala que los baños o untamientos con lodos están muy recomendados para gente que tenga artritis, artrosis y reumatismos inflamaciones de los huesos y articulaciones, roturas de huesos para su rehabilitación y regeneración. De ello saben mucho los mineros asturianos que desde comienzos de los años 90 tienen gracias al Grupo Montepío este destino como un referente para sus vacaciones y para su salud, un complemento cuyo espíritu se alimenta del tradicional descanso en el Balneario de Ledesma. Los cuidados y el contraste climatológico son claves para que esta fórmula funcione. Hay incluso quien afirma sin titubeos que después de esas vacaciones disminuyen los catarros en el invierno. El clima murciano favorece en lo que en tierras del Norte se conoce como “el secado” de los pulmones. El combinar los lodos con baños salados, en aguas con tal concentración de sales minerales y yodo aportan si ninguna duda propiedades minero-medicinales y curativas; sumado todo ello al calor de alguna de las zonas en las lagunas, beneficia sin ninguna duda a los huesos y las articulaciones.

El Mar Menor es una laguna hipersalina. Las características de sus aguas están condicionadas por la insolación, los vientos y, sobre todo, la comunicación con el Mediterráneo a través de las encañizadas. Las concentraciones iónicas medidas, para algunos elementos, como magnesio, calcio, sodio, bromo, iodo y flúor, son muy superiores a las del Mar mayor, el Mediterráneo. Está demostrado que los tratamientos termales con este tipo de aguas salinas producen un efecto osmótico en los tejidos intersticiales del cuerpo humano y una consiguiente activación del todo el sistema sanguíneo. Como resultado, se produce una eliminación de partículas tóxicas y una relajación muscular muy indicadas para casos de artritis, reúmas, tendinitis, estados nerviosos y todo tipo de patologías relacionadas con las articulaciones.

Para aplicar los lodos, primero debemos coger y seleccionarlos, buscar para ello una zona ideal para la laguna (existen muchas próximas al Complejo vacacional del Montepío, próximo a las playas de Los Narejos). Después, darse los lodos por todo el cuerpo, y dejarlos secar entre 40 y 60 minutos. Finalmente, quitarse los lodos bañándose en el propio Mar, entre 30 y 60 minutos.

Algunas de las propiedades de estos barros y lodos es que mejoran la piel, eliminan toxinas e hidratan la dermis. Además con su aplicación realizamos una técnica depurativa que ayuda a regular el organismo,  neutraliza el PH de la piel y estimula la cicatrización de heridas. Estas son algunas de las claves científicas y sociales que avalan esta tradición a la que muchos asturianos ya se han apuntado.

Conclusiones.

En resumen, todos tienen en común que basan sus tratamientos en el uso de la Hidroterapia, es decir, utilizan el agua en sus distintas formas con fines terapéuticos. Sus diferencias, en cambio, surgen del tipo de agua utilizada (la más importante). También, de sus instalaciones, procedimientos utilizados y fines perseguido.

Cuando se realiza un baño con agua de mar (centro de talasoterapia) o agua mineromedicinal (balnearios) además de recibir los efectos beneficiosos mecánicos y térmicos se está produciendo un efecto químico. Este efecto es la absorción de los componentes minerales de dichas aguas. En terapias de varios días, recordad la vieja tradición “de la novena de Baños”, es decir, de los al menos 9 días de tratamiento y descanso hidroterapéutico, estos efectos se notan en la piel y en el cuerpo. Desde la base un simple descanso y del valor depurativo del agua, los tres tipos de centro aportarán salud, pero lógicamente aquellas aguas con  propiedades minero-medicinales específicas y una administración y seguimiento controlado por parte de profesionales sociosanitarios brindará siempre un nivel superior; por tanto nada tiene que ver con el número de estrellas turísticas o con las marcas de las griferías que disparan los chorros y ni muchos menos con otras cuestiones estéticas, seguro que valorables por los clientes pero no objetivables desde un apartado de agua y salud.

Presentación de `El mutualismo minero en la Asturias contemporánea´, de Montepío y Universidad de Oviedo

SI ERES MUTUALISTA, CLIKEA AQUÍ PARA VER COMO ADQUIRIR EL LIBRO

El presidente del Principado del Principado de Asturias, Adrián Barbón, junto con el Rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda y el Presidente del Montepío de la Minería Asturiana, Juan José González Pulgar, han presentado y prologan (acto emitido el viernes, 22 de enero de 2021 en el canal Youtube del Montepío de la Minería Asturiana), el libro «El mutualismo minero en la Asturias contemporánea» (Editorial TREA) un trabajo resultante del proyecto Beca de investigación dirigido y coordinado en estos dos últimos años por el profesor de Historia Luis Benito García Álvarez (Laviana, 1974) a través un acuerdo de colaboración entre la Fundación Obra Social Montepío y la propia Universidad de Oviedo. Dicho acuerdo tenía como objetivo completar una de las historias propias de la industrialización asturiana con menos referencias, hasta ahora a la sombra de las que narran el potente despliegue social y económico alcanzado en Asturias desde el siglo XIX con la implantación de empresas carboneras y metalúrgicas y de la propia eclosión y desarrollo del movimiento obrero y sindical asturiano con una destacada influencia sobre la política española, o, de manera más reciente, los prolijos estudios sobre el impacto de la crisis y las políticas de reconversión.  «El mutualismo minero en la Asturias contemporánea» bucea en los orígenes de la unión y la cooperación primera de los mineros como respuesta colectiva de socorro ante una realidad dura y hostil para la familia minera: el desamparo ante las constantes muertes o accidentes invalidantes que a diario ocurrían en las minas.

Debido a la pandemia y a las necesarias medidas de protección y seguridad ante el Covid, tanto el Montepío como la Universidad de Oviedo y el propio Gobierno del Principado de Asturias, han optado por presentar este trabajo histórico sobre el mutualismo minero asturiano a través de medios digitales. El Montepío ha esperado con ilusión este proyecto que se enmarca en los actos del 50 aniversario de su constitución como Mutualidad de los mineros, heredera de los diferentes montepíos mineros existentes en las numerosas empresas mineras existentes desde el XIX. Pueden seguir la presentación de este libro a través del Canal Youtube Montepío de la Minería. Bajo el vídeo también encontrarán la nota de prensa alusiva a este evento cultural. El libro ya esta a la venta en librerías y a través de la plataforma www.trea.es:  

EL MUTUALISMO MINERO EN LA ASTURIAS CONTEMPORÁNEA

Luis Benito García Álvarez

Esta monografía (prologada por el presidente del Gobierno del Principado, Adrián Barbón, por rector de la Universidad de Oviedo, Santiago García Granda, y por el presidente del Montepío y Mutualidad de la Minería Asturiana, Juan José González Pulgar) es el resultado del fructífero acuerdo de colaboración entre la Universidad de Oviedo y la citada entidad mutualista que permitió un exhaustivo trabajo de investigación llevado a cabo durante tres años por el Departamento de Historia de dicha universidad que, partiendo de la actividad mutualista que se desarrolló en Asturias desde el siglo XIX aborda también el nacimiento y la consolidación de la entidad que en 1970 se refundó como mutualidad heredera de la actividad mutualista que la precedió.

Así, la obra se estructura en tres bloques diferenciados: aborda la historia del mutualismo y del Montepío, heredero de los gremios urbanos y las cofradías; se analizan los circuitos de ayuda de la comunidad tradicional y, por último, los ateneos, casinos y sociedades de socorro mutuo. Dos apéndices, uno sobre el Balneario de Ledesma y una recopilación de las fechas más importantes relacionadas con el desarrollo del mutualismo, completan el volumen, profusamente ilustrado con fotografías de todos los periodos tratados.

Al publicar este trabajo con Ediciones Trea, el Montepío conmemora su 50 aniversario con este homenaje a los hombres y mujeres que durante casi dos siglos de historia han escrito de manera anónima las páginas del mutualismo minero asturiano, un capítulo fundamental para entender buena parte de la historia industrial y carbonera de Asturias y su movimiento obrero.

Índice de la obra

Su autor, Luis Benito García Álvarez garciabenito@uniovi.es es profesor de Historia Contemporánea, director de la Cátedra Universitaria de la Sidra de Asturias de la Universidad de Oviedo y doctor en Historia y Análisis Sociocultural con la tesis Sidra y manzana en Asturias. Sociabilidad, producción y consumo (1875-1936), Premio Extraordinario de Doctorado. Además de diversos artículos en revistas especializadas y en obras colectivas, entre sus publicaciones destacan Sidra y manzana en Asturias (Oviedo, KRK, 2013), Beber y saber. Una historia cultural de las bebidas (Madrid, Alianza Editorial, 2005, 2008, Premio Gourmand 2005), Las representaciones de la sidra (Gijón, Red de Museos Etnográficos de Asturias, 2008, Premio Gourmand 2008). Ha dirigido varios equipos de investigación y participa en diversos proyectos de investigación, entre otros: «Historia de la prensa en Asturias», «Diccionario biográfico de parlamentarios españoles», «Vida cotidiana y sociabilidad en la obra asturiana de Palacio Valdés», «Historia, cultura y vida cotidiana en el concejo de Sobrescobio» o «Fuentes orales para la Historia Social de Asturias». Forma parte del grupo de investigación «Grupo de Historia Sociocultural (GRUHSOC)» y del Observatorio de la Alimentación (ODELA) de la Universidad de Barcelona. Ha sido investigador principal del proyecto «El mutualismo minero en Asturias», firmado entre la Universidad de Oviedo y El Montepío y la Mutualidad de la Minería Asturiana, del que se deriva el presente volumen.

ESPACIOS DE PRENSA DEDICADOS AL LIBRO:

La nueva España, noticia sobre la presentación del libro Sábado 23 de enero

El Comercio, noticia sobre la presentación del libro Sábado 23 de enero de 2021

Cadena Ser: Entrevista a Luis Benito García, profesor de Historia y autor del libro

Comunicado del Montepío referente a la (falsa) polémica por la vacunación de nuestro presidente en la Residencia

Ante la campaña dirigida y orquestada en redes sociales contra el Presidente del Montepío, Juanjo Pulgar, en la que se le acusa de aprovecharse de un supuesto privilegio para su vacunación en la Residencia de Felechosa, manifiesta que:

El presidente del Montepío no tiene actualmente responsabilidades políticas, ni tampoco es cargo público. Es cierto que en otra época fue Secretario de Organización del SOMA, de la misma manera que hoy día ejerce la acusación particular contra Villa y Postigo, que están siendo investigados.

El presidente del Montepío es, por su función desde julio de 2014, Administrador de la empresa SL Residencia de Felechosa, como de las otras empresas de nuestro Grupo de actividades de economía social, y que atendiendo a esta responsabilidad profesional debe acudir y acude de manera rutinaria cada semana a nuestras instalaciones en el Alto Aller. Entre otras funciones está la de reunirse con los equipos de dirección y trabajo, revisar documentación, firmar contratos, expedientes etc, supervisión de obras y otros menesteres inherentes. Está, por tanto muy implicado en la gestión de la Residencia, primero para conseguir su viabilidad y rentabilidad y ahorro, y, especialmente en este tiempo, muy pendiente de los controles sanitarios para evitar los contagios. Con esos objetivos, traslada su actividad a su despacho de la Residencia de Felechosa varias veces por semana donde mantiene reuniones de trabajo, mantiene cambios de impresiones y opiniones con trabajadores/as y residentes. Es por tanto contacto habitual en el colectivo de la Residencia.

Esto viene siendo así desde antes de la pandemia y tras el final del primer confinamiento, durante la desescalada, se establecieron mecanismos para poder salvaguardar esta necesaria acción respondiendo a las condiciones de seguridad y prevención ante el blindaje de la Residencia. En esta situación se encuentra más personal, vinculado a servicios como limpieza (externos), de trabajo social y mantenimientos (transversales al Grupo Montepío) y servicios externalizados, pero de flujo semanal continuo.

Cuando el Área Sanitaria VII traslada en diciembre el aviso del inicio del proceso de vacunación en la Residencia de Felechosa y solicita la información de todas las personas que acceden y trabajan a diario o con frecuencia semanal en nuestras instalaciones, nuestra dirección elabora un listado completo que incluye trabajadores y residentes (mayores y de la unidad de discapacidad), explicando cada caso. La Autoridad Sanitaria en la zona evalúa y controla cada caso y en su circular manifiesta que “el listado de trabajadores debe incluir todas las personas que trabajan en el centro, sean sanitarios o no” y además deben constatar “su aceptación o rechazo a la vacuna”. En este proceso de vacunación y norma emitida por la Consejería de Salud del Principado de Asturias, es importante resaltar de cara a la opinión pública que marca un criterio distinto para los sanitarios/as de los hospitales qué para los geriátricos, en estos momentos el criterio es la defensa de los residentes, lo que supuso vacunar primero a los/as trabajadores/as, cuya movilidad exterior les confiere un papel de posibles agentes de transmisión del virus.

La circular de la Dirección General de Salud Pública remitida en su día señala:

“Dentro de la Estrategia de vacunación las personas residentes y trabajadores/as de los centros residenciales de mayores han sido priorizados en una primera fase como beneficiarios de la campaña de vacunación”. ….En la documentación remitida por las áreas sanitarias se solicitará la siguiente información:

  1. 1. Listado de los residentes y su aceptación o rechazo a la vacunación COVID, así como antecedentes de reacción alérgica grave (Shock anafiláctico). Se recuerda que en el caso de que la persona no pueda dar su consentimiento, se debe informar y recabar el mismo del representante legal, o persona de contacto
  2. 2. Listado de trabajadores (se incluyen todas las personas que trabajan en el centro, sean sanitarios, o no) y su aceptación o rechazo a la vacuna.

 Debido a que en el momento actual se desconoce si haber pasado la enfermedad confiere una Inmunidad duradera, se    recomienda    la    vacunación    de    todo    el    grupo    de    personas independientemente de que hayan sido COVID positivas.

Carta Consejería_Vacuna Residencias 17dic2020

La carta de Sanidad afecta doblemente al Presidente del Montepío: por un lado, por la obligación moral y legal de vacunarse por su presencia en la Residencia, y por otro por la necesidad de hacerlo a pesar de haber padecido la COVID en el pasado mes de marzo -forma parte de manera voluntaria de un estudio regional sobre la evolución de pacientes que han sufrido la enfermedad en la primera ola-, y ante la falta de garantía hoy en día de estar inmune. Con estas recomendaciones negarse a poner la vacuna sería un mal ejemplo para los dudosos, pero mucho más grave poder ser el causante de un brote de COVID en la Residencia. Recordamos que a día de hoy no todos los residentes están vacunados (nuevas altas, hospitalizaciones, alérgicos).

Sobre las fechas también es importante explicar que, tras un riguroso control por parte de las autoridades sanitarias, las mismas comunican el ok a las vacunaciones y establecen dos turnos: el primero para el 30 de diciembre en el Hospital Álvarez Buylla donde tienen que desplazarse todos los trabajadores,90, para ser vacunados. Y el 3 de enero, tras las fiestas, para los residentes (170) proceso que en este caso se lleva a cabo en la Residencia de Felechosa, a la que se traslada el equipo sanitario del Área VII de Salud de Asturias. Para la segunda dosis se establecen los días 19 de enero (trabajadores) y 23 de enero (residentes) culminando el primer proceso previsto, puesta la comunidad residencial en un lugar vivo donde cada día se producen altas en residentes y trabajadores, como es lógico.

Además de esto, y dado el cariz que ha tomado el asunto en redes, y en aras a esa transparencia que siempre hemos defendido y manifestamos, señalar que se da además el caso de la condición estratégica de la vacunación de nuestro presidente debido a que nuestra directora no cumple las condiciones médicas para poder recibir la vacuna de Pfizer con seguridad por su intolerancia a sus sustancias y riesgo de shock anafiláctico, con lo que, sin vacunar (aunque pasando todos los procesos de cribado rutinarios realizados por las autoridades de salud) suponía una mayor necesidad la vacunación para garantizar una presencia diaria del presidente del Montepío en las instalaciones si fuera necesario.

El 30 de diciembre nuestras redes sociales de la Residencia y Montepío publican la foto de la vacunación del presidente, y de más personal. Se hace de buena fe, sin esconder nada, porque sencillamente no hay nada hay que esconder. Es más, la decisión se toma para colaborar en hacer frente a las dudas qué en ese momento, en el inicio de las vacunaciones en España (y tal y como aún recoge hoy algunos medios de comunicación nacional), existían en algunos sectores del personal de residencias de mayores en Asturias y en España. Y se hace para vencer recelos y apostar abiertamente por la vacunación como vía fundamental, primero, para proteger a las personas vulnerables y segundo para poder el final de la pandemia.

Por tanto, no ha habido ni ocultación ni aprovechamiento, y las fechas de todo pueden comprobarse en el time line de nuestros perfiles corporativos en redes sociales. También las asistencias constantes de Juanjo Pulgar a la residencia, con innumerables testigos del cumplimiento de su función como presidente y, reiteramos, Administrador de la Residencia de Felechosa. Y por supuesto que casi un mes después de aquella vacunación, lo que en principio era recelos a la vacuna hoy resulta privilegio.

Esta es una polémica falsa y falseada. Sus autores persiguen una vez más el objetivo de descabezar el Montepío, y para ello aprovechan un asunto tan sensible como el sanitario y la pandemia para echar por tierra todo el trabajo desarrollado estos años. Es una manipulación, torpe y grosera.

Por las formas, se conoce su sello y el rastro que dejan en las redes. Durante estos años en el Montepío se han tenido que tomar muchas decisiones nada fáciles; despidos, imputaciones judiciales, señalar a quienes tienen antiguas responsabilidades políticas y sindicales, aún sin dirimir, y evidentemente alejar a personajes cuyos objetivos e intereses no eran los colectivos.

Finalmente, lamentar que en este penoso escenario de crispación en el que se ha instalado la política española en los últimos años, el Montepío vuelva a ser objeto de uso para la contienda y las cuitas y rencillas del pasado, sin respetar nuestra actividad profesional como empresa, ni siquiera aquella destina a la atención a las personas mayores en un momento tan complejo como el que vivimos. De este lamentable momento en el que vivimos resulta clarificador el indicar que para algunos de los que han publicado o dado pábulo en las redes compartiendo y opinando sobre esta vacunación de nuestro presidente sin saber los hechos y las causas, no han dicho ni mu acerca de que la Residencia de Felechosa, gracias al esfuerzo, compromiso y profesionalidad de sus trabajadores/as, llevan desde marzo manteniendo las instalaciones como #EspacioLibreDeCovid, llegando a la vacunación con «cero casos».

Desgraciadamente, este es el mundo en el que nos movemos. Una tremenda decepción ante la que por supuesto no nos quedaremos callados pues, como colectivo cuyas raíces están fundamentadas sobre la solidaridad y la justicia, adoptaremos las medidas legales necesarias para llegar hasta el final de esta campaña de desprestigio y desnudar a quienes verdaderamente están detrás de esta campaña perfectamente orquestada y lanzada por perfiles con una orientación política muy concreta que llamaron al unísono a medios de comunicación de diferente signo con el ánimo de intoxicar. Y no hace falta irse a hemerotecas muy alejadas para comprobar que no es la primera vez que esto ocurre en la política asturiana.  Lo dicho, tomaremos medidas.

   

Estas son algunas de las imágenes: quienes nos siguen en Redes Sociales saben que el presidente del Montepío mantiene una actividad diaria en la Residencia en su condición de Administrador de la SL por su condición inherente a la responsabilidad que ocupa.

La Universidad Laboral, el Montepío y la apuesta de los mineros por la Educación

Texto de Miguel Ángel Caldevilla*: Hablar de la minería del carbón en Asturias viene a ser un lugar común, de tal manera que muchas veces “lo asturiano” y “lo minero” comparten tal vecindad semántica que rayan en conceptos sinónimos. No es para menos. Desde finales del siglo XVII Asturias se transformó gracias a la presencia de explotaciones de carbón. Se transformó Asturias y la vida de los asturianos cambió.

Por eso, cuando en los últimos años asistimos al progresivo cierre de explotaciones, también detectamos  los consiguientes cambios en la organización de la sociedad asturiana. Aunque sigue siendo cierto que la dependencia energética de la Unión Europea se confiaba todavía en un 30 % a recursos provenientes del carbón (EUROCOAL 2012), es verdad que la actividad minera, que ocupaba en los años 50 del pasado siglo a más de 60.000 mineros ha decaído considerablemente en todo el mundo, como todos conocemos.

La tentación de hacer balances históricos sobre la actividad minera y su capacidad para generar empleo y convertirse en cabeza tractora de la industrialización y ser la base del modelo económico asturiano, ha dejado en segundo plano muchos logros sociales que sería preciso recuperar porque, afortunadamente,  como sucede  en otros lugares de Europa afectados por el mismo ciclo económico, sobreviven  al cierre (¿temporal?) de explotaciones.

Bastaría pensar en el papel de la minería en el movimiento obrero, el afianzamiento del sindicalismo o las mejoras sociales para todos los asturianos obtenidas gracias a la actividad minera.

La intención de las líneas que siguen, dedicadas a comentar sumariamente las aportaciones de la minería a modelos educativos que han tenido su desarrollo en Asturias y que alcanzan su máximo exponente histórico en la Universidad Laboral de Gijón, quiere responder a la vez a una deuda personal: Di mis primeros pasos como alumno en un colegio construido por el consorcio minero de Minas de Langreo y Siero, en Carbayín Alto que estaba regentado por los Hermanos de La Salle. Puedo decir que mi formación está fundamentada en la preocupación de los mineros por la mejor educación de sus hijos y en dotarse de una formación acorde con sus necesidades de desarrollo. Después de esta experiencia mi formación continuó en la Universidad Laboral de Gijón, que inició su actividad docente en 1955 gracias al impulso inicial del Montepío de la Minería y de la Caja de Jubilaciones.

Efectivamente en una de las  primeras Juntas Directivas del Patronato que pone en marcha la Universidad Laboral de Gijón hay cuatro vocales mineros, de los doce que componen la Junta: Ramón F. Sopeña, Vicente Encinas Castañón, Enrique Lorenzo Pérez y Amador Fernández Palacio. La Mutualidad de la Minería Asturiana comprometió una aportación de 100 millones de pesetas de 1950, lo que se traduciría en la creación de 500 becas para alumnos hijos de mutualistas que podían optar a la de Gijón o a cualquiera de las cuatro primeras Universidades que se crearon (Gijón, Córdoba, Sevilla y Tarragona).

Es conocido que una serie de accidentes mineros [1] ocurridos en Asturias fueron el definitivo impulso para la puesta en marcha del Patronato que inició la construcción de la Universidad Laboral en Gijón, entonces como Fundación privada José Antonio Girón, creada el 6 de octubre de 1945, en virtud de escritura pública otorgada por el notario gijonés Antonio González Vigil, y que se constituyó en Gijón con carácter benéfico-docente,  en la que figuraban como fundadores Carlos Pinilla Turiño, José María Fernández Álvarez, Alejandro Pidal Guilhou y Ricardo Heredia Guilhou.

Carlos Pinilla, Subsecretario de Ministerio de Trabajo, relata de forma dramática su presencia en el entierro de los mineros muertos en Caborana.[2]

La generosidad de la minería, como ya venía sucediendo en todas las iniciativas docentes promovidas desde el Montepío, el Sindicato Minero y la Caja de Jubilaciones, abriendo sus puertas a hijos de trabajadores de la industria en general, se puso también de manifiesto en los inicios de la Universidad Laboral de Gijón y fue decisivo para que otras mutualidades se sumasen al proyecto.[3]

Pudiera parecer que las aportaciones de la minería a la Educación y a la Formación en Asturias estuvieron motivadas únicamente por impulsos de asistencia social o filantropía, ya que se priorizó la formación con beca a favor de huérfanos hijos de trabajadores, tanto en la Universidad Laboral de Gijón como en el Orfanato Minero (actual FUNDOMA) o en el Colegio de la Magdalena, Soto del Barco. Este para chicas.

Pero no ha sido así siempre ni en todos los casos en donde la iniciativa educativa proveniente de la minería se abría a todo tipo de alumnos hijos de productores. Y de ello hay testimonio en los más de diez colegios creados por las empresas mineras en las cuencas asturianas. De ellos la mayoría(8) estaban regentados por Hermanos de La Salle y escolarizaban a más de la mitad de la población estudiantil residente en las comarcas, una vez concluida la enseñanza primaria y obligatoria.

Secuencia repaso de fotos históricas de la Universidad Laboral:

¿Puede hablarse de un modelo educativo minero?

Lo cierto es que la enseñanza postobligatoria en Asturias, en particular en el área central, estaba fuertemente mediatizada por la actividad minera y por la necesidad de formarse para el trabajo.

Ya en 1844, D. Guillermo Schulz crea la Escuela de Capataces de Minas en Mieres, dando forma a una iniciativa que respondía a la necesidad de formación complementaria a las tareas de laboreo en las minas de carbón. Los documentos previos de Schulz (1840) incluyen estas materias a impartir: Aritmética y geometría práctica y trigonometría rectilínea.- Elementos generales de dibujo, y dibujo lineal.- Elementos de física y química aplicadas a las . . .[4] Conocimientos prácticos de los minerales útiles o preciosos o de las rocas más generales, con el modo de hallarse ambos en la corteza del globo.- Método de hacer y fortificar toda clase de excavaciones.- Métodos y aparatos más comunes de ventilación y desagüe.- Métodos y aparatos más frecuentes de extracción o transporte.- Manejo de la brújula.

Y establecen como requisitos de acceso para los alumnos: “Estos deberán tener 18 años, estar bien constituidos, saber leer y escribir medianamente, haber tenido dos años de buen aprendizaje de carpintero, de mampostero y cantero, o de herrero: acreditar buena conducta en todos conceptos. Para obtener el título de capataz deberán ser aprobados en los ramos de las enseñanzas arriba indicadas, y haber asistido con aplicación y aprovechamiento un año por lo menos a los trabajos de alguna mina dirigida por un Ingeniero.”

Este espíritu de ofrecer una formación de aplicación inmediata al trabajo y al desarrollo económico  del entorno es retomar el impulsado por el propio Jovellanos a través de su Real Instituto Asturiano de Náutica y Mineralogía (1794) precisamente creado para formar en la explotación minera del carbón y para su adecuada exportación.

La Fundación Docente de Mineros Asturianos ha venido siendo una fiel continuadora de las dos vertientes de lo que podríamos llamar “el modelo educativo minero” que se encuadraría como lo que se conoce por pedagogía social: la vertiente social y la vertiente de la innovación pedagógica. La biografía de Ernesto Winter, su primer director, Ingeniero de Minas y pedagogo que frecuentó a personas relevantes de la Institución Libre de Enseñanza corre paralela en algunos momentos a la del P. Valentín García, jesuita exiliado en Bélgica que fue el primer Rector de la Universidad Laboral de Gijón. Ambos tuvieron cerca la Universidad del Trabajo, creada por Paul Pastur en Charleroi y pudieron concebir un modelo educativo alternativo a la universidad napoleónica.

Por el FUNDOMA[5]  pasaron pedagogos comprometidos como Eleuterio Quintanilla, creador con Rosario Acuña la Escuela Neutra de Gijón. Horacio Fernández Inguanzo “El Paisano” fue también maestro en el Orfanato antes de la Guerra civil de 1936, que le sorprende en Pola de Gordón en un campamento de verano.

Este mismo espíritu se encuentra en los documentos fundacionales del Patronato creador de la Universidad Laboral de Gijón. En los inicios, el proyecto incluye la formación agrícola y ganadera, a través de dos granjas – escuela (Somio y Llorea). Pero la actividad formativa más importante se nuclea desde 1955 alrededor de la fabricación mecánica. Era el paso siguiente que demandaba formación en una industria transformadora que complementase las industrias básicas  ya asentadas en la región. (Minería, siderurgia, sector naval).

Nada hubiese sido posible sin el concurso del Montepío de la Minería y el Sindicato Minero que sostuvieron el mayor número de becarios en los primeros años de la Institución. El grupo de becarios de la minería siempre estuvo entre los más numerosos de la Universidad Laboral de Gijón a lo largo de su historia.

Con posterioridad, otras 21 Universidades Laborales siguieron los pasos de la de Gijón. Más de medio millón de hijos e hijas de trabajadores se formaron en ellas con beca completa entre 1955 y 1978.

En la de Gijón recibieron formación entre 1955 y 2006 un total de 92.536 alumnos y alumnas.

Las muestras de interés de los alumnos de la Universidad Laboral de Gijón se reflejan con claridad en el boletín estudiantil  «La Torre», que se publicó quincenalmente desde 1960 y que ahora han recuperado los Antiguos Alumnos. El seguimiento de la actividad minera y los conflictos como “La huelgona” de 1962, eran vividos con intensidad por los residentes. No en vano afectaban directamente, por vía familiar, a uno de los grupos de becarios más importantes.

En 2014, la Asociación de Antiguos Alumnos de la Universidad Laboral de Gijón suscribió un convenio con el Montepío de la Mineria Asturiana mediante el  cual sus asociados pueden disfrutar de las instalaciones de la entidad en condiciones ventajosas.

El Montepío también se sumó en apoyo a la campaña “Universidad Laboral de Gijón= Bien de Interés Cultural” que solicitaba al Principado de Asturias más protección para el monumental edificio creado por Luis Moya. Por unanimidad  lo acordó la Comisión Regional del Montepío y Mutualidad de la Minería Asturiana el 11-11-2014

Se recupera así una relación histórica, que viene dando contenido a un modelo educativo con sentido social, comprometido con el desarrollo, integrador y abierto a las corrientes europeas más innovadoras en cada momento, sin perder por ello su raíz asturiana.

*Miguel Ángel Caldevilla, Catedrático de Educación Secundaria, que fue Secretario general de la Asociación de los antiguos alumnos de la Universidad Laboral de Gijón desde 2007 hasta 2016. Caldevilla fue uno de los principales valedores de la memoria docente de la Laboral, de sus raíces mineras e industriales, y un defensor a ultranza de su conservación. Y también alma mater del convenio firmado entre esa Asociación y el Montepío de la Minería. Falleció el pasado 25 de mayo de 2020.

Vaya este artículo en reconocimiento a su memoria, legado y trayectoria, y al cariño que dispensó al Montepío de la Minería, al que siempre reconoció, contra viento y marea, la labor anónima de sustentar con sus becas, fruto de las aportaciones solidarias y colectivas de los trabajadores, la formación durante décadas de cientos de personas de familias obreras humildes, tanto en la Laboral como en el Orfanato Minero. Una apuesta que el Montepío actual potencia desde 2015 con su programa de Becas, gestionado ahora por la Fundación Montepío. Descansa en paz, amigo Caldevilla. 

APUNTES HISTÓRICOS AL TEXTO

[1] El 19 de septiembre de 1944 perecieron siete obreros a consecuencia de una explosión en el pozo ‘Nicolosa’ (Fábrica de Mieres, Ablaña, Mieres).

El 7 de enero de 1946 hubo otro accidente en el Pozo Tres Amigos, en la Hueria de San Juan (Mieres), falleciendo tres mineros.

Otro accidente sobrevino el martes 12 de febrero de 1946 en la cuenca del Caudal. Fue en Caborana Aller en una mina del grupo ‘Melendreros-Tarancón’, perteneciente a la Hullera Española. El accidente, motivado por una explosión de grisú, ocurrió en el piso primero de la explotación, denominado ‘Gemelas’, y el resultado arrojó un saldo de once mineros muertos.

[2] “La estampa dolorosa que hube de presenciar en aquel acto, quedó impresa en mi alma para siempre. Los lamentos de las pobres mujeres por la pérdida de sus seres queridos es algo que no podré olvidar mientras viva. Pero por si fuera poco, vino a completar el cuadro siniestro la presencia en el umbral de la última casa del pueblo de un niño que, fijo como una estatua, esperaba el paso de la fúnebre comitiva de la que formaba parte el cadáver de su propio padre, el único sostén de su vida. No lloraba, acaso porque tenía que ahorrar lágrimas que verter en lo que le quedaba por sufrir, o acaso porque tenía pensado ser un día también minero y sufrir la misma suerte que su propio padre”.

Carlos Pinilla Turiño. Como el vuelo de un pájaro, Barcelona, 1991 (1987)

[3]  “Originariamente se concibió la idea a base de acoger exclusivamente a los huérfanos de los mineros… Más adelante comprendimos que no era justo que la institución tuviese tan limitado campo de protección y acordamos acoger a los huérfanos de toda clase de trabajadores… El comienzo de nuestra labor no pudo ser más duro y amargo…”

Carlos Pinilla Turiño . Id.Id.

[4] Ininteligible en el manuscrito recuperado por Luis Jesús Llaneza González. 25 nov 2004.  Web “Asturiasliberal.org”-

[5] “La Fundación Docente de Mineros Asturianos FUNDOMA ha sido y es una obra social, que surge en el segundo cuarto del siglo XX en nuestra región y se ubica en Oviedo. Su creación tiene lugar en el año 1929, pero su ideario, sus principios rectores y su organización entroncan con el clima de desarrollo cultural experimentado desde fines del XIX en varios países europeos.

Sus objetivos iban destinados a los hijos de los mineros, un grupo numeroso y desasistido que innegablemente precisaba del respaldo de un organismo oficial que superase medidas aisladas de caridad o ayuda. Sus fundadores fueron personalidades destacadas de la vida cultural y política en la España de su tiempo. Nombres como Winter y Llaneza están en el origen del proyecto, y ellos propusieron como principios básicos rectores de la institución la tolerancia y la integración social, fruto de las corrientes dominantes de la época.”  De  la web de FUNDOMA.

 

Mutualistas interesados en la adquisición del libro «El mutualismo minero»

Para todas las personas afiliadas al Montepío interesadas en la adquisición del libro “El mutualismo minero en la Asturias contemporánea”, a precio especial bonificado -por su contribución al proyecto social de la Fundación Montepío-, es necesario para su gestión, que los mutualistas interesados realicen los siguientes pasos:

Deben enviar un mail a montepio@montepio.es con los siguientes datos imprescindibles:
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2 DNI.
3 Dirección donde quieren recibir el envío.
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5 Así como precisar la Cantidad de ejemplares a enviar

Todas aquellas personas NO MUTUALISTAS interesadas, pueden adquirirlo en las principales librerías -si no tuvieran en stock pueden pedirlo a través de la plataforma interna de libreros DIALNET-, o DIGITALMENTE, de una manera directa a través del siguiente enlace:

https://trea.es/books/el-mutualismo-minero-en-la-asturias-contemporanea
que es la página web de ventas on line de la Editorial TREA.

Próximamente, para venta internacional la editorial habilitará un espacio en Amazon, fundamentalmente dirigido para el mercado de estudios universitarios relacionados etc.

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