La (terrible) minería del mercurio: un acercamiento a su historia #CalendarioMontepío2022

Asturias destacó durante décadas en la producción del azogue, un mineral que provocó terribles secuelas en la salud de cientos de trabajadores que desempeñaron labores desde mediados del siglo XIX, hasta los años 70 del pasado siglo, en minas como La Peña de Mieres (La Unión o El Porvenir), El Terrronal (en el valle mierense de San Tirso) o La Soterraña, en Lena, que todavía tiene en ejecución proyecto de descontaminación de sus suelos, en la Sierra del Aramo. España siguió la producción de mercurio en lugares como Asturias o Almadén a sabiendas de las consecuencias para la salud de los trabajadores, muchos murieron jóvenes, cuando países como Japón ya las habían prohibido y documentado sus razones a nivel nacional.
Como venimos haciendo desde la tematización de nuestro #CalendarioMontepío -dedicado en 2022 a #OtrasMinerías ⚒ (distintas al carbón)-  dedicamos algunas de las láminas a las minas de mercurio y cinabrio asturianas. Por ejemplo, la de abril, de 1910.
En concreto, la mina de esta primera imagen estaba ubicada en el extrarradio de Mieres del Camín, en la zona conocida como La Peña (enlace de la travesía local con la N-630, en zona de confluencias entre A-66 y la Minera AS-1).
 
‍ El dato: En el momento de la imagen, la explotación operaba bajo el nombre de La Unión, pero en la zona y en ese yacimiento existió antes (en 1842) la compañía El Porvenir «dedicada al beneficio del azogue; y reorganizada en 1859, con domicilio social en Madrid y que en la actualidad (dice el legajo, de 1897, al que tuvimos acceso, titulado Minas y Metalurgia del Azogue) explota minas en La Peña y La Esperanza y tiene en mente otras de carbón en los valles del Miñera y de Cenera. El Valle donde esta asentada la fábrica es El Terronal».
 
La foto es de Rómulo Álvarez, y fue digitalizada y conservada por el Archivo de la Biblioteca Pública de Mieres, a la que agradecemos su aportación a través del Blog de facebook «Mieres, antes y ahora».
 
Acompañamos la principal con otras tres, la primera (por la izquierda, de 1905) con un texto y datación. La segunda, también de Rómulo Álvarez, de los tajos, en 1910. Y otra más «moderna» de 1950, cuando el mercurio aún seguía explotándose, pese a las terribles consecuencias que arrojaba para la salud de los trabajadores.

+ Apuntes históricos

Las minas de cinabrio de La Peña (Mieres) fueron explotadas durante más de 150 años, hasta el cierre de las mismas, a principios de los años 70.
Constituían el segundo mayor yacimiento de España, después de Almadén. Formaban un buen número de galerías, planos inclinados y pozos interiores, que se continuaban en explotación con los tres pozos verticales en esta zona (La Unión, La eña y Esperanza o Terronal).
 
Aunque gran parte de las mismas son difíciles de localizar por estar tapadas por la maleza, cegadas o hundidas, explorando la ladera del monte aún es posible encontrar algunas en las que adentrarse y sacar algunos ejemplares de cinabrio.
 
En 1844 Guillermo Shultz hace el primer trabajo de campo y sospecha de que en época romana pudiera haber habido algún tipo de actividad minera en la zona. Las primeras concesiones datan de 1869, por las firmas El Porvenir y La Unión Asturiana. En 1872 comenzaron los trabajos de profundización de las minas de mercurio de la zona de La Peña por parte de la cía. La Unión Asturiana, creando el Pozo La Unión, sobre las concesiones Asturiana (nº 258) y Confianza (nº 408), instalando para ello un sencillo castillete, movido por un malacate, que alcanzó la segunda planta, a 17 metros del brocal del pozo. En la planta de tratamiento que la empresa tenía en La Peña había en funcionamiento 4 hornos tipo Idria y 2 de Bustamante, además de dos muflas sistema Rodríguez.
 
La actividad se abandonaría en 1918, siendo arrendadas sus minas e instalaciones metalúrgicas en 1930 a un particular, quien se dedicó a beneficiar las escombreras hasta 1934. Cabe destacar que en 1907 la firma que opera lo hace como The Porvenir Mercury Ltd, para convertirse en 1909 en The Oviedo Mercury Mines Ltd. Sus pertenencias fueron posteriormente adquiridas por la sociedad Herrero y Compañía, y finalmente, a partir de 1947, por la Astur Belga de Minas.
 
En 1940, tras la Guerra, se habían retomado con el nombre de Rosario. En 1954, la empresa Minas de la Soterraña S.A. pasaría a hacerse cargo de la concesión desaguando la mina y recuperando las labores y el pozo, que reprofundizó hasta los 380 metros, equipándolo entre 1968 y 1970 con un moderno castillete metálico en sustitución del anterior. La crisis del mercurio de los años 70 obligaría en 1974 al cierre de la explotación, dejando atrás un buen número de un buen número de galerías (La Clave, La Rampla, La Arniella, El Ruciu, Los Janos, El Llano, etc), traviesas, chimeneas y testeros. En 1982 se selló el pozo tras el desmontaje del castillete, que fue vendido a una empresa carbonífera de El Bierzo, en León.
 
En la actualidad únicamente se mantiene en pie el edificio de la máquina de extracción, convertido en un taller mecánico para automóviles, y los restos del cargadero junto a la carretera AS-242, tal y como registra el ✏ Blog Mineralogía Topográfica Ibérica, de cuyas fuentes hemos bebido para esta documentación y felicitamos por su magnífico trabajo documental.
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En las publicaciones que hemos ido realizando a lo largo de 2022 sobre el #CalendarioMontepío  dedicado este año a #OtrasMinerías (distintas al carbón). Reparamos en más láminas, como la segunda, que dividimos en cuatro partes, para estas tantas imágenes dedicadas a la (peligrosísima) minería de mercurio, que en Asturias tuvo varias explotaciones reseñables, como La Soterraña, en el Aramo-Lena o El Tarronal y La Peña, en Mieres, a las que corresponden estas imágenes de archivo gran valor histórico, realizadas por Rómulo Álvarez aprox en 1910 y que fueron catalogadas por la Biblioteca Pública de Mieres, a la que agradecemos su labor, y a Carlos Díaz Marcos de Mieres antes y ahora por su divulgación previa.
También llamado azogue, el mercurio es líquido a temperatura ambiente y se evapora rápidamente. No se puede ni crear ni destruir. Una vez liberado en la atmósfera, mantiene la sospechosa distinción de ser capaz de transportarse miles de kilómetros, ya sea por aire, tierra u organismos vivos. Se concentra según sube en la cadena alimenticia, finalmente se acumula a niveles perjudiciales en los mayores depredadores y en los humanos que se los comen. Mientras que la contaminación por mercurio en la hidrosfera (el sistema de agua mundial) se puede contener (como tuvo que hacerse para llevar a cabo el primer tramo de la Autovía Minera AS1 Mieres-Alto San Tirso, la contaminación del aire actualmente es imposible de controlar.
En Asturias hay constancia de su explotación por los romanos, así como en la Edad Media y los siglos XVI y XVII. Sin embargo, el gran desarrollo de esta minería comenzó a partir de 1840, sobre todo en las zonas de Mieres y Pola de Lena. En León hubo minas notables Miñera de Luna, también con vestigios de explotación romanos, así como en los alrededores de Riaño y el puerto de Tarna. Las minas leonesas tuvieron menos continuidad en su explotación.
La minería del mercurio tuvo mucha menos relevancia social y no tuvo el desarrollo de las de carbón, aunque la producción de éstas últimas nunca llegaron a la producción global de las de mercurio. En la década de 1960 la producción de mercurio en Asturias y León llegó a superar los 11.000 frascos, por lo que, contando la producción de las minas de Almadén (Ciudad Real), Asturias y León llegaron a ser los sextos productores de mercurio del mundo occidental.
El mercurio se utilizaba para producir sosa caústica y en una de esas plantas en Japón se produjo una fuga en 1972 que contaminó el mar. El mercurio llegó a los seres humanos a través del pescado. El mercurio como metal no es contaminante, lo más tóxico son sus vapores, que se producen al quemar el metal (contenido muchas veces en el carbón). Sin embargo, en la minería del mercurio no existían grandes riesgos de contaminación, aunque sí había enfermedades específicas al igual que ocurría con la de carbón con la silicosis. Hace unos años todos utilizábamos la popular mercromina, un derivado del mercurio, para curar las heridas. Sin embargo, la alarma social sobre sus efectos contaminantes hicieron que las industrias sustituyeran el mercurio. Hoy día casi no se produce más mercurio, sino que se reutiliza el existente.
Sobre estas fotos y minas concretas, las de La Peña en Mieres, indicar que las minas de cinabrio de La Peña (Mieres) fueron explotadas durante más de 150 años, hasta el cierre de las mismas, a principios de los años 70. Constituían el segundo mayor yacimiento de España, después de Almadén. Formaban un buen número de galerías, planos inclinados y pozos interiores, que se continuaban -como reseñamos al principio- en explotación con los tres pozos verticales en esta zona (La Unión, La Peña y el pozu Esperanza o Terronal).
Aunque gran parte de las mismas son difíciles de localizar por estar tapadas por la maleza, cegadas o hundidas, explorando la ladera del monte aún es posible encontrar algunas en las que adentrarse y sacar algunos ejemplares de cinabrio.
En otras publicaciones relativas a este calendario y al mercurio profundizaremos en la historia de las compañías y empleados que operaron en estas minas y de las consecuencias del azogue.
⚒Fuente: una parte sustancial de esta información fue extraída de Carlos Luque Cabal, historiador de la Universidad de Oviedo experto en minería de mercurio en la Cordillera Cantábrica.
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En la lámina de Marzo del  #CalendarioMontepío2022, dedicado en esta edición a #OtrasMinerías ⚒ (distintas al carbón) está compuesta por dos fotos verticales, cedidas para este trabajo por el Archivo Histórico Minero y el blog «Mieres, antes y ahora», sobre la antigua mina de mercurio de El Terronal (o Tarronal, que encontramos ambas denominaciones). Como todas las minas de mercurio, la del Terronal estuvo marcada por las consecuencias para la salud de los trabajadores y el impacto medioambiental causada por esta actividad. En los 28 años en que estuvo en marcha la explotación trabajaron 800 mineros, de los que menos de 10 continúan vivos. Fueron centenares de trabajadores los que murieron víctimas de la contaminación y los que sobrevivieron trabajaron poco tiempo allí.
Como contaría el documentalista asturiano Luis Miguel Capellín en el doc «Morir en El Tarronal» -pueden verlo en Youtube- dedicado a este asunto «la sociedad asturiana, que tanto debe a la minería del carbón, desconoce sin embargo casi todo de esta otra actividad que, a mediados del pasado siglo, situó a nuestra región como uno de los lugares más importantes del mundo en la extracción de mercurio; la dictadura de Franco posibilitó esa extracción cuando países como Japón o Canadá ya la habían descartado por los altos riegos de contaminación». Y añade: «Los trabajadores de las minas de mercurio son los grandes olvidados y los grandes perjudicados de la historia de Asturias».
La explotación de la mina pasó por distintas etapas, desde el siglo XIX, vinculada a la mina situada más abajo, en La Peña, cuyas instalaciones son visibles en una rotonda que conecta con la vieja N-630 y el polígono de Fábrica de Mieres, siendo la principal etapa en volumen desde 1946 hasta 1974. La historia de los mineros de El Tarronal es dramática y poco conocida, por lo que es necesario contarla al igual que otras que siguen ocultas. La contaminación nos volvió con el tiempo: las obras de construcción de la Autovía Minera AS-1 -inicio de los fondos mineros, gobierno en Asturias de Sergio Marqués, se vieron paralizadas en el primer tramo, entre La Peña y los túneles de San Tirso, precisamente por la fuerte contaminación de la zona y la necesidad de actuar en todas las bajantes hídricas y terreno colindante con esta mina.
La actividad minera en esta zona se inició en 1840 con el cinabrio y cesó en 1973, siendo ya el mercurio su objetivo extractivo principal. Como en el caso de La Soterraña, por causas económicas y el impacto sobre la salud de los trabajadores y la contaminación medioambiental. En varios países llegó a ilegalizarse por ello esta actividad. Fue explotada por la Sociedad Minera la Fraternidad, Sociedad el Porvenir, The Oviedo Mercury Mines y Sociedad Astur Belga de Minas.
El conjunto del Pozo El Terronal está compuesto por Castillete y socavón del Pozo Esperanza, Chimenea y canal de evacuación de humos. La descontaminación de esta zona se llevó a cabo a comienzos de este siglo, condicionando el inicio de las obras de construcción del tramo Mieres-Langreo de la Autovía Minera AS1, una de las obras estrella de los fondos mineros.
Junto a la lámina principal, recogemos algunas más, con fotos antiguas de la instalación en su apogeo, de trabajadores, de cinabrio y del estado actual. Sumamos en los créditos a los fotógraf@s David Castro, María Gancedo y Eduardo Urdangaray (a través del Archivo Histórico Minero, con fotos de las instalaciones vinculadas al mercurio en la zona): A ellos muchas #GRACIAS por su colaboración y aportación.
Para saber más sobre el impacto que generó la minería de mercurio en nuestro territorio -desde socioeconómico a cultural, pasando por el medioambiente y sobre todo la salud: el azogue, el tremor… palabras que aún estremecen. Inquietos documentalistas asturianos como Luis Felipe Capellín o Alberto Vázquez, realizaron hace unos años trabajos concretos sobre las minas de mercurio en las Cuencas, con tres instalaciones destacadas: Soterraña-Lena y La Peña y El Tarronal en Mieres. Sobre estas últimas, encontramos en youtube este corto de Alberto Vázquez que centra el asunto.
En sus trabajos, Capellín afirma: «Los mineros del mercurio son los grandes olvidados». El Tarronal estuvo en funcionamiento 28 años, llegando a contar con 800 mineros, de los que menos de 10 continúan vivos. Fueron centenares de trabajadores los que murieron víctimas de la contaminación. Los sobrevivieron fue porque trabajaron poco tiempo.
L̶a̶ ̶t̶e̶r̶r̶i̶b̶l̶e̶ ̶h̶i̶s̶t̶o̶r̶i̶a̶ ̶d̶e̶ ̶l̶a̶ ̶m̶i̶n̶e̶r̶í̶a̶ ̶d̶e̶l̶ ̶m̶e̶r̶c̶u̶r̶i̶o̶ ̶e̶n̶ ̶A̶s̶t̶u̶r̶i̶a̶s̶ ̶
La sociedad asturiana, que tanto debe a la minería del carbón, desconoce esta otra actividad, cuando, sin embargo, Asturias fue de los lugares más importantes del mundo en la extracción de mercurio. Capellín vinculó esa circunstancia con la dictadura de Franco «que posibilitaba esa extracción cuando países como Japón o Canadá la habían descartado porque ya conociían sus efectos y los altos riegos de contaminación», que quedaron patentes cuando se realizó el primer tramo de la Autovía Minera, entre Mieres y Gijón, a la altura de La Peña.
El documental cuenta una historia de otros mineros distintos a los del carbón, desde 1946 hasta 1974: «Aquí nos robaron la historia de una manera tremenda y hay que contarla de verdad; el recuerdo de los héroes que lo dieron todo para evitar la manipulación y el olvido», manifestó Capellín al presentar su trabajo. Es de justicia que se sepa.
Más vídeos sobre El Terronal:

La Soterraña-Miñón Cimero

Díce la web de Patrimoniu Industrial de Asturias, que nuestra Comunidad fue el segundo productor español de mercurio después de Almadén. Su beneficio se remonta a la época romana como testimonia la existencia de galerías y pozos atribuidos a ese tiempo. Las minas contenían, además de mercurio, arsénico. Estas explotaciones de mercurio están localizadas a unos 5 km al Noroeste de Pola de Lena, siendo objeto de extracción intermitente desde 1845 hasta comienzos de la década de los setenta del pasado siglo.

Las denuncias mineras iniciales en la zona (unas 40) tuvieron lugar entre 1844 y 1854, y sus principales responsables fueron las empresas Anglo-Asturiana, El Porvenir, La Constancia y La Concordia. Iniciaron la actividad minera una empresa asturiana, La Concordia de Mieres, y otra inglesa, Asturian Mining Company. A partir de 1848 se constituye la Sociedad Minas de la Soterraña y se establecieron sistemas de laboreo y metalúrgicos modernos.

La principal asociación mineral comprende cinabrio (sulfuro de mercurio), rejalgar (sulfuro de arsénico) y, en mucha menor proporción, oropimente (otro sulfuro arsenical). Aparece en masas irregulares de calcita encajadas en niveles carbonatados del Carbonífero (Grupo Lena), generalmente ricos en materia orgánica o carbonosa. Las mayores concentraciones aparecen en las calizas más afectadas por la tectónica, o cuando impregnan un nivel de carbón situado al muro de uno de los tramos calcáreos. Acompañan a los sulfuros mencionados otros de hierro (pirita y marcasita).

En estos yacimientos lenenses se hallan elevadas cuantías de mercurio y, en menor grado, de arsénico, que impurificaron tanto los suelos como el agua, la vegetación y el aire. Desde el laboreo y el consiguiente tratamiento metalúrgico de este tipo de menas ha existido una palpable inquietud dadas las secuelas que se derivaban de los mismos, pues además de los daños humanos ocurridos por hidrargirismo, esta actividad industrial produjo frecuentes perjuicios en el perímetro de las explotaciones, entre los que cabe resaltar la acumulación de estériles nocivos en las escombreras, degradación de los suelos, merma en la calidad de las aguas, menoscabo de la biodiversidad, delatadores impactos visuales, etc., y que aún no se han corregido.

Fuente: Patrimoniu Industrial de Asturias y Carlos Luque Cabal y Manuel Gutiérrez Claverol

Primera plantilla de personal de hornos de Mina La Soterraña en 1949

Recipientes de condensación construidos en La Soterraña hacia 1950