Trapiello presenta Enterrados en el Festival de Gijón, un film minero con mensaje universal

El martes 20 de noviembre se estrena en el 56 Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX) Enterrados, la ópera prima del realizador mierense Luis Trapiello, una claustrofóbica aventura de un grupo de personas que se quedan atrapadas en una mina, protagonizada por Candela Peña, el actor argentino Joaquín Furriel y José Antonio Lobato y Manuel Pizarro. 

Enterrados nació hace unos años: el proyecto fue presentado por Luis Trapiello al Montepío, en un claro guiño a la complicidad con la familia minera. Ver su estreno, tras la superación de las dificultades vividas por este proyecto (a las clásicas, económicas y técnicas, se sumó el fallecimiento en accidente de uno de sus actores principales, el recordado Alex Angulo y el de su propio director, que sobrevivió a la caída de un rayo en Llanes) resulta ya de por si admirable. El apoyo a la cinta desde argentina asegura una buena distribución en el mercado hispano. Grabada en la Cuenca minera asturiana y con el apoyo de muchas familias del carbón, que se sumaron como extras o aportado atezzo, no será una película minera más, otra «Coal-Countrie movie», de las rodadas en Asturias, Gran Bretaña o Francia, desde Germinal y Que verde era mi valle, a Pride o Tocando el viento; o 33, la chilena del famoso rescate. Hablamos con Luis Trapiello en esta entrevista, publicada por la Revista Montepío:

Luis Trapiello: “Explorar el valor y la solidaridad del minero desde la tragedia, en el ocaso de nuestra cultura carbón, me seduce”

Los pozos Samuño y Sotón, junto con Bustiello o Llanes, son los escenarios principales de la ópera prima de este mierense, criado en una familia minera de los años 70, y que ha logrado meter a 600 metros de profundidad a cuatro personajes, encabezados por el actor argentino Joaquín Furriel y Candela Peña, para contarnos a través de una trama ágil y moderna, con giros oníricos, una historia universal.

Joaquín Furriel, actos de éxito en Argentina, y clásicos de la escena asturiana, como Pizarro.

Texto: Alberto Argüelles

El director mierense Luis Trapiello ultima estos días en Asturias su primer largo “Enterrados”, una película minera, rodada en la cuenca y con un elenco que combina actores españoles y argentinos de renombre, con veteranos de prestigio en la escena asturiana. Como si el mensaje de su título, que seguro removerá capítulos trágicos en la prolija historia del carbón asturiano y español, fuera algo más, “Enterrados” no lo tuvo fácil para ver la luz. La Revista Montepío fue uno de los primeros en anunciar este proyecto en verano de 2014. Pero el fallecimiento de uno de los actores principales en un accidente de tráfico, el recordado Alex Angulo (El día de la Bestia o la serie Periodistas, entre muchas), y la caída de un rayo pocas horas antes sobre el propio Luis Trapiello (¡si, un rayo de una tormenta al que sobrevivió milagrosamente cuando estaba de vacaciones en una casa rural en Llanes), supuso un obligado parón para este proyecto cinematográfico, decidido a contar, como primero lo hicieron José Antonio Quirós, Javier Maqua o Tom Fernández, con Pídele cuentas al Rey (1998), Carne de Gallina (2002) o La torre de Suso (2007) otra historia de mineros con mensajes universales.

Trapiello dejó muy buenas sensaciones con el laureado corto La mujer del hatillo gris, una historia sobre los años de plomo y los muertos que tras la Guerra Civil se quedaron en la cuneta, con María Botto, Alex Angulo, Celso Bugallo y Pablo Rivero en el cartel. El directos mierense ha tenido desde el primer momento un interés especial en dedicar esta película al mutualismo minero asturiano, por encima de ideologías o militancias, por su concepto base “la solidaridad”.

Tras muchos avatares, Enterrados en marcha…

-Aquí estamos por fin. Los tiempos del cine suelen ser geológicos, y efectivamente parece que arrancamos hace una eternidad ya, pero esta es la hora de la verdad, con los actores dando vida a las ideas y a lo escrito en un papel, transformándolo todo en otra cosa mucho más hermosa.

Furriel, conocidísimo en su país e impresionado con el paisaje y los paisanos de Asturias, da vida a un técnico de oficina, hijo de descendientes de asturianos emigrados a Argentina que se ve obligado a entrar en la mina y se queda atrapado. 

-Siendo usted de Mieres ¿Se sentía obligado a rodar en la Cuenca y con mineros?

-No me sentí obligado, esta historia podría haberse desarrollado en una isla desierta o en Marte, pero suele ocurrir que curiosamente nos suele pasar desapercibido el potencial de lo que tenemos delante y mejor conocemos; y el mundo minero es tan interesante y rico como cualquier otro, o más, y menos conocido. Además estamos asistiendo al ocaso de esta cultura de la mina y me apetecía humildemente dejar una cierta constancia de este momento, lo que le añade una intensidad extra a lo que viven los personajes.

-Se manejaron diversos nombres para el papel principal, algunos de ellos argentinos. Al final será Joaquín Furriel (Buenos Aires, 1974) el actor principal. Háblanos de esa conexión con Argentina y de los actores que ha logrado reunir, como Candela Peña o Paula Prendes.

-Siento que con Joaquín Furriel (Buenos Aires, 1974) fichamos un crack para nuestra película. Aquí no es tan conocido, pero en Argentina lo es y mucho, valorado y querido. En España se le vio recientemente en Cien años de perdón y El faro de las orcas. Vino con un compromiso y una entrega asombrosos. Es un gran actor, aporta mucho constantemente y se deja la piel por su personaje y por la película, no se puede pedir más. La conexión argentina y asturiana está dentro del guion, pero viene de la realidad, los vínculos entre la gente de aquí que emigró y los de allá son muy fuertes y eso está presente en la trama y también se dio entre el equipo. El representante de Joaquín es Pedro Rosón, uno de los más importantes en Argentina, que lleva también a Ricardo Darín, etc. El productor argentino le contó a Rosón la historia de Enterrados cuando decidí que quería a Furriel y al acabar el relato, el hombre, asombrado, le respondió (ojo a la casualidad) que su padre ¡había sido minero asturiano!… Resulta que había emigrado a Argentina cuando él tenía seis años, desde Cerredo, en el suroccidente minero asturiano. Así que la conexión emocional está ahí. También el montador, Alejandro Lázaro (ganador de un Goya por Los crímenes de Oxford), tuvo un bisabuelo minero asturiano que emigró a Argentina. Y en mi caso mi padre y mi abuelo fueron mineros, así que la conexión con la mina y con Argentina está muy bien representada.

-Y Candela…representando a ese 10% de mujeres mineras.

-Candela Peña es una actriz extraordinaria, que todos conocemos y que transmite una verdad y una emoción poco frecuentes, por tanto más que feliz de tenerla como minera bajo tierra. Soy muy afortunado, son actores muy grandes.

-También ha contado con la cuota del teatro asturiano.

-Por supuesto, son muy grandes los asturianos Jose Lobato y Manuel Pizarro, que estoy seguro nos van a emocionar. A última hora conseguimos incorporar a la actriz asturiana Paula Prendes, que va a mostrar su calidad como exmujer del protagonista. Muy contento del conjunto.

-Furriel, hecho en la cantera de las telenovelas,  ha firmado buenos trabajos en cine y televisión con Campanella. Y como dice, en España ya ha aparecido en  films con llegada en pantalla ¿Le fue difícil meterle en la idiosincrasia asturiana?

-Llegó a Asturias y después de comer nos fuimos a caminar a los Picos de Europa, es amante de la montaña. No llegamos muy lejos, porque previamente estuvimos tomando sidra, así que fue llegar y empaparse de lo nuestro. En la película en realidad es un técnico de oficina que por circunstancias se ve obligado a bajar a la mina y se ve envuelto en el accidente, por tanto será un minero que tendrá que aprender todo rápido por primera vez. Casi como en la realidad.

-¿Es consciente de que Enterrados pondrá la piel de gallina en Asturias a más de una familia?

-Espero que sí. El cine tiene que transmitir emociones, y en este caso mostramos vivencias que aquí fueron muy comunes no hace tanto tiempo, y que nos tocan muy de cerca.

-Trabaja por esta película desde hace años ¿le ha resultado difícil sacar adelante el proyecto dada la crisis económica?

-Creo que siempre fue difícil conseguir levantar una película, pero ahora mismo es un pequeño milagro. Es muy complicado. Estamos de enhorabuena por hacer realidad este proyecto.

-Todas las películas mineras rodadas en Asturias han funcionado muy bien, desde Pídele, con el premio de la crítica de la SEMINCI… todas ellas cine social con alguna base de comedia ¿Con que espera sorprender al espectador  con Enterrados?

-Enterrados no es cine social, son unos personajes atrapados en una situación límite, y eso es lo que me interesa contar, aunque tenga muchos aspectos oníricos y haya muchos giros en la trama, alguno de ellos espero que sorprendente. Muchas películas y sobre todo los libros clásicos suelen estar construidos en torno a la tragedia, que es con lo que tenemos que aprender a lidiar. Cuando en la vida nos ocurre algo difícil, cuando tenemos que superar una prueba, ese es un momento crucial del que aprender y en el que conocernos a nosotros mismos. Creo que nos gusta ver historias en las que ocurren cosas que preferiríamos no tener que vivir, pero sí hacer el viaje con los personajes que tienen que enfrentarlas.

-Más allá de la temática minera que mueve la trama, Enterrados tiene un fondo de mensaje sobre valores universales. ¿Cuáles destacaría y porque presentarlos desde un accidente minero?

– En el fondo van muy unidos a la esencia de los mineros, y a lo que los mineros representan, no solo en Asturias: el valor y la solidaridad. Los mineros son personas, y estos personajes son compañeros más allá de la propia muerte.

-¿Qué fechas manejamos para el estreno?

-Es difícil saberlo. Estaría muy bien que fuera en el Otoño o invierno próximo, pero de momento ¡vamos a presentar la película! (risas)

Candela Peña, Paula Prendes y Luis Trapiello.