Economatos, una conquista social minera puesta en valor hoy en día

Las tradicionales tiendas de suministro, operadas ahora por El Arco y que se han modernizado y crecido hasta 233 empleos desde el plan alternativo al cierre que defendimos desde finales de los 90, son un ejemplo de cómo las batallas pasadas en defensa del patrimonio de servicios y equipamientos históricos en las Cuencas pueden jugar un papel importante en el presente y futuro de nuestro territorio. Ocurrió también con la Brigada de Salvamento Minero y hoy en día hay más ejemplos en Asturias con los que el Montepío está dispuesto a comprometerse, siguiendo la estela marcada por nuestros Socios Protectores, los Sindicatos Mineros.

Hace ahora casi un año, desde el Montepío de la Minería Asturiana, firmábamos un Acuerdo de colaboración con la empresa asturiana El Economato del Grupo El Arco por el cual toda la familia mutualista minera, acreditada con la tarjeta especial que enviábamos para tal fin, obtiene desde entonces un 2% de descuento exclusivo y directo en el ticket final sobre la cesta de la compra habitual que realicen en los quince establecimientos que la marca tiene en Asturias. El Convenio funciona y estamos muy contentos, porque aporta un ahorro en productos básicos (a tener en cuenta en la suma de las compras diarias o semanales), y que sin duda supone un plus -más en estos tiempos- a la hora de pertenecer a la comunidad mutualista, a sus prestaciones sociales. Aprovechando este aniversario, nos vienen algunas reflexiones que queremos compartir en este artículo.

Pero el alcance de este acuerdo comercial va más allá y sin duda hunde sus raíces en la historia y cultura mineras, pues sobre todo supone la afortunada constatación de un reencuentro entrañable con un servicio, el de los tradicionales economatos mineros, ligado desde su mismo origen, el de la provisión básica en las villas, valles y poblados carboneros, a la familia minera. Un espacio que durante décadas mantuvieron una conexión emocional importante durante un tiempo en el que, conviene recordar, las Cuencas mineras no siempre gozaron de una oferta comercial, que no llegaría hasta finales de los años 70 u 80. Y, pese a que los economatos han jugado un papel importante en todas las épocas de nuestra historia, no solo por el abastecimiento, también por el control de precios, asunto fundamental para las familias mineras, conviene recordar que esos mismos economatos, referencia para miles de hogares mineros, pasaron por diferentes avatares, que llegaron incluso hace apenas una década, a poner en peligro su estructura y actividad comercial, el valor incluso intangible que tenían tras décadas de vínculo.

En numerosas ocasiones, al hablar de las comarcas mineras y del balance de todo el impacto que supuso el proceso de reconversión industrial y cierre de minas -no solo de las asturianas o españolas-, la memoria suele dejarnos un regusto amargo, por la evocación de lo perdido, por un tiempo donde el carbón, como un recurso estratégico en aquel contexto económico global, garantizaba con intensidad y abundancia desde empleo a actividad social, educativa y formativa, cultural, deportiva… de todo. Un motor que irradiaba a toda Asturias.

Fruto de aquel desmantelamiento cayeron, o estuvieron a punto de hacerlo, equipamientos y servicios que, sin duda podrían haber jugado hoy en día un papel importante.

Como dice el sabio, “agua pasada no mueve molino” y no es nuestro interés, desde el Montepío remover viejos duelos. Pero si un valor tiene la historia y la memoria es aprender para ser mejores. Y sin duda en esta historia hay un claro ejemplo. Por eso consideramos importante reflexionar sobre algunas de las cosas que, a través de la lucha y el compromiso de la familia minera, han conseguido sobrevivir y encontrar un camino de futuro que nos reconforta.

 Encierro de protesta en el Economato central de Mieres contra el cierre de los mismos, a finales de los años 90

 Actividad, servicio y empleo: frente a “dejar morir el pasado”

Cuando el pasado verano (16 de julio) la prensa regional se hacía eco del estreno de la ambiciosa reforma llevada a cabo en las instalaciones del Economato de Turón (sito en La Veguina, y que ha posibilitado un incremento de la plantilla de 12 a 24 trabajadores para un Valle tan necesitado de estímulos), las impresiones de funcionamiento del Grupo El Arco han venido a confirmar que las demandas que a finales de los años 90 y principios de actual siglo, solicitando una apuesta decidida de modernización, y diversificación del negocio, eran las acertadas: Es más, los antiguos economatos de las Cuencas mineras, hasta 2016 puestas en tela de juicio desde diversos flancos, no solo han aguantado el tirón de las crisis económicas vividas, sufridas desde 2008, sino que su desmarque de los procesos de cierres mineros le ha permitido generar empleos.

Así, en los últimos tres años, gracias a la apuesta de salvación, mediante la externalización y diversificación -como única alternativa posible al cierre cantado por algunos- de la mano del grupo langreano El Arco, se ha duplicado la plantilla de trabajadores de esta actividad, pasando de 93 a 233. Este crecimiento se debe en buena parte a una inversión de más de 6 millones de euros, que ha permitido poner a punto estos establecimientos, haciéndolos más modernos y adaptados a los tiempos que corren. Con todo lo que ello supone en materia de empleo para las Cuencas.

Recordamos que aquel acuerdo defendido por los sindicatos mineros, y por extensión por el Montepío, el Grupo El Arco se hizo cargo de los economatos, subrogando con ello a 93 empleados de esta actividad cuando aún formaba parte de Hunosa, evitando, por tanto su desaparición.

Como familia minera, y desde nuestro compromiso como Montepío, con nuestra cultura y memoria, es importante que rompamos con dinámicas pesimistas. El de los economatos es un ejemplo válido. Tenemos una gran capacidad de adaptación pero también de fuerza transformadora, desde nuestro patrimonio crítico, de lucha y propuesta, de conocimiento y experiencia. Nuestra historia nos demuestra que las crisis de todo tipo, como estas que ahora vivimos, aunque de distinto tiempo y características, son sin duda oportunidades para cambiar las cosas, para modificar rutinas siempre en aras de construir un mundo mejor.

Evidentemente esa resistencia para defender las conquistas sociales desde la capacidad de modernizar con apuestas presentes y de futuro con visiones más amplias seguirá existiendo. De hecho hay ejemplos igual de válidos y actuales en otros campos similares al de los economatos.

 El caso de la Brigada de la Salvamento Minero: antes de Totalán

Pondremos uno solo: Aunque el mundo parece girar más rápido desde que estamos sumidos en el desarrollo tecnológico y la comunicación global, hace también relativamente poco tiempo, al menos antes del terrible suceso del niño de Totalán (enero de 2019), que seguro recordarán por el angustioso rescate que dio la vuelta el mundo. Justo un año antes de Totalán, el Montepío había salido en defensa de la Brigada de Salvamento Minero (ver Revista Montepío 79, enero de 2018), no para recordar su enorme y emblemático legado, de más de un siglo de rescates en ese siempre difícil campo de actuación, que es la catástrofe, la tragedia, y también la hazaña, la acción solidaria (incuestionable) sino porque nos dolía “la muerte dulce” que se le estaba dedicando a una entidad tan emblemática como la que representan hoy nuestros compañeros de la Brigada (con un legado de conocimiento único en Europa), con su capacidad, bagaje y experiencia. Era un diagnóstico por omisión, silente… simplemente sumiéndola en el mismo saco que envuelve a todo el proceso de descarbonización en el mundo, sin que se implementasen decisiones distintas, que pusieran en valor su singularidad y su potencial al servicio de actividades de futuro.

Y en esto pasó Totalán, la llamada de una Ministra de Defensa y vendría también nuestra campaña desde el Montepío a favor de un reconocimiento internacional importante para nuestros Ángeles del Carbón -seguro recuerdan nuestra iniciativa para que se llevasen en 2019 el Premio Princesa de la Concordia.

Y menos mal, gracias al foco mediático internacional, todo cambio, nos dimos cuenta de lo que tenemos en casa ¿verdad?.

“Esfuerzo colectivo sostenido por generaciones en durante más de un siglo de actividad”

Tanto la Brigada de Salvamento Minero, como los economatos, como el propio Montepío, son exponentes de actividades históricas, surgidas al calor de dos siglos de actividad minera, fruto por tanto de un esfuerzo colectivo sostenido por generaciones, cuyo presente y futuro fueron puestos en entredicho en el pasado por aquellos de siempre, que parecen tener prisa en enterrar sin distinción una historia que va más allá del carbón como mineras sin importarles el valor y potencialidad de los mismos, sin ver más allá.

Proyectos vivos y necesarios, con capacidad y potencialidad para adaptarse a las nuevas realidades. Existen muchos más en Asturias. Por eso, desde el Montepío, comprometidos con la memoria y el patrimonio minero, y en sintonía con nuestros patronos, los Sindicatos Mineros, iremos desgranando y defendiendo estas posiciones. Porque estimadas y estimados mutualistas. hay batallas que necesariamente tenemos que dar. Y la del legado es una de ellas. El mutualismo minero asturiano y sus 9.000 familias vamos a jugar ese papel porque es importante para el futuro de esta Comunidad y es de justicia. La reflexión es necesaria y necesitábamos decirlo.

 Esta info lleva asociado un pequeño dosier de prensa (pdf) con noticias de hemeroteca sobre economatos que podéis descargar/visualizar aquí: Hemeroteca Economatos Mineros

Fotos históricas de Economatos en poblaciones de las comarcas mineras asturianas, alguna de ellas publicadas dentro del Calendario Guardianes de la familia minera, editado por Fundación Montepío a finales del año 2020.