El Turismo de hoy, por Víctor Cabal/ Turismo responsable
Parece evidente que el viaje, en sus múltiples acepciones, ha pasado de ser un hito extraordinario en nuestra agenda a convertirse en un suceso cotidiano. Cada vez nos volvemos más viajeros y hacemos las maletas con más frecuencia. Buscamos descanso, salud, naturaleza, trabajo, visitar a nuestras familias o hacer deporte, entre otras motivaciones.
Los españoles realizamos casi 194 millones de viajes durante 2017 (un 6.5% más respecto al año anterior), acumulando 802 millones de pernoctaciones, con un gasto total de 44,2 millones de euros. El destino de esos desplazamientos fue nacional, en casi todos los casos. Sólo un 8,9% de viajes fueron al extranjero, según datos del Instituto Nacional de Estadística, (INE).
Como destino, España recibió en el mismo periodo de tiempo 81,8 millones de turistas (un 8.6% más), en su mayoría procedentes de Reino Unido, Alemania y Francia. La principal motivación de esos viajes se centró en disfrutar de actividades de ocio, vacaciones y recreación.
Todos esos viajeros y viajeras encontraron en los destinos elegidos y en las empresas que les recibieron experiencias únicas e irrepetibles, caracterizadas por atributos tales como un alto valor ambiental y paisajístico, afabilidad en el trato, buenas instalaciones, comodidad, limpieza, oferta gastronómica, ubicación y por supuesto, un estupendo precio.
Debemos tener muy en cuenta que cada vez son más los turistas que añaden a todas esas expectativas un toque de aderezo ecológico. Día a día las palabras sostenible, responsable, ecológico o medio ambiental se abren paso de forma merecida, de un modo consecuente con el paso del tiempo y la preocupación –tal vez un tanto repentina- por amenazas como el Cambio Climático, la contaminación, la deforestación o la crisis energética, entre otras.
Los destinos y las empresas deben plantearse ya una oferta de experiencias cada vez más sostenibles, que muevan al turista en una forma de relación respetuosa y sagrada con el entorno
Así los destinos, como escenarios geográficos del viaje, y sus empresas deberán de plantearse una oferta de experiencias cada vez más sostenibles y producidas de una forma respetuosa con su entorno. Y ello, en primer lugar, como un ejercicio de responsabilidad hacia el medio que les rodea al tiempo de una garantía de pervivencia en el tiempo. En segundo lugar, y vinculado a lo anterior, parece evidente que destinos y empresas responsables serán más atractivos, apreciados y por tanto visitados por estos nuevos turistas.
Cada uno de los tres equipamientos turísticos del Grupo Montepío se asienta en lugares singulares y ambientalmente diferenciados: así el Balneario de Ledesma se erige vinculado a la ribera fluvial del Río Tormes en la proximidad de la dehesa, el Residencial Los Alcázares se extiende en la franja costera interior del Mar Menor, y el Residencial Roquetas se sitúa en un entorno urbanizado, prácticamente a pie del Mediterráneo.
Cada uno en su localización, los tres alojamientos deberán de incluir entre sus objetivos no solo la minimización del impacto ambiental generado por su actividad propia, sino también colaborar en la protección de su entorno haciendo también partícipes de la misma a sus clientes. Esto requiere concienciación, porque es una tarea de todos.
El Tormes, el Mar Menor y el Mediterráneo bien se lo merecen.





