Luis Trapiello, director de la peli minera Enterrados: «Los actores sintieron la mina, hasta el peligro del CO2»

«Enterrados ofrece autenticidad, paisajes y mineros de verdad, pero también un viaje onírico a modo de Alicia en el país de las maravillas. Los actores sintieron frío, barro, goteras y corrientes constantes…hasta hubo que abandonar la mina durante la grabación en momentos por co2″

-Recientemente se ha estrenado en cines Enterrados, una peli de mineros, rodada en Asturias y por un asturiano ¿Cómo lleva eso de los nervios, más poéticamente definido por Valdano, como “el miedo escénico”?

-Lo llevo bien. Después de años trabajando en levantar y preparar el proyecto, de haber logrado el milagro de producirlo, el rodaje, la posproducción, un camino tan largo y tan difícil, ahora espero sólo disfrutar del viaje que hicimos y que el público disfrute también, y se emocione y sufra y se sorprenda y acabe pegado a la butaca con los ojos abiertos.

-Enterrados es una coproducción hispano-argentina que ha vivido un camino ciertamente azaroso hasta ver la luz, en el pasado Festival de Gijón… entre presupuestos y soportes nuevos, ¿tan difícil está hoy el mundo del cine?

-Creo que nunca fue muy fácil, pero hoy hacer una película como esta, modesta pero dentro de los parámetros de producción profesional, es decir en la que trabaja mucha gente que cobra su sueldo, que cotiza a la SS y demás, pues resulta realmente complicado. Parece que hay más espacio para las grandes producciones o para el cine muy pequeño, casi autoproducido. La clase media lo está pasando mal en estos tiempos. Así y todo tuvimos la suerte de contar con el apoyo del Ministerio de Cultura de Argentina y con el Ministerio de Cultura Español, y a pesar de ello, lo que antes era suficiente hoy no lo es. Estamos como las familias en las que sus miembros tienen trabajo y aún así no llegan a fin de mes, el drama del precariado que se extiende a todo. Pero en fin, conseguimos llegar al final del camino y ahora toca la alegría. Por cierto, en el Festival de Gijón recibimos el Premio RTPA a mejor película de Asturias.

-La presencia de Joaquín Furriel en el elenco le va a dar presumiblemente una buena cuota de pantalla en Argentina e Hispanoamérica ¿háblenos de su experiencia con Furriel y su personaje (un argentino de familia emigrante que retorna a sus raíces en Asturias para trabajar en la mina)?

-Joaquín es un gran actor, y justo necesitaba eso para este personaje, que carga con el peso de la trama. Es a través de sus ojos que los espectadores hacen el viaje de Enterrados. El papel fue muy exigente, en condiciones difíciles y el resultado es de verdad extraordinario. Fue una corazonada escogerlo y una suerte haberlo tenido como protagonista, para mí es su mejor trabajo sin duda, aunque no lo he visto como Hamlet, que acaba de estrenar en el Teatro en Argentina. En cuanto a su personaje, en Asturias seguro que nos resulta familiar, es un descendiente de asturianos emigrados a Buenos Aires, que por circunstancias se ve envuelto en el suceso de quedar atrapado en una mina, igual que su abuelo.

El cine “clase media” lo pasa mal hoy en día, solo hay espacio para súper producciones o cine autoproducido, un paradigma de lo que está pasando socialmente

-Candela Peña, Paula Prendes… e incluye a dos veteranos de la escena astur, como son José Antonio Lobato (El futuro ya no es lo que era) y Manuel Pizarro (La gran aventura de Mortadelo y Filemón) ¿satisfecho con el reparto y con la aportación asturiana?

-Los mineros entre muchas otras cosas transmiten autenticidad, y Candela Peña es una actriz que desprende esa autenticidad que tan bien le viene al personaje de una minera, representando un colectivo minoritario pero real. Y prácticamente el resto de intérpretes son asturianos, como Paula Prendes, encarnando a la exmujer del protagonista, demostrando su solvencia fuera de la televisión, y como esos dos grandes de la escena astur que son Lobato, que estuvo desde el primer momento en mi pensamiento, porque tampoco creo que haya nadie mejor para encarnar a un auténtico mineru asturianu, y así lo demuestra, y Manuel Pizarro, que es un actor muy muy grande y muy humilde, y culpable junto con Toni de Benito, el sonidista, de que apostara por hacer este largometraje. También son muy grandes Sandro Cordero, Luis Muñiz, Sergio Gayol y todos los demás. Ya los veréis.

ENTERRADOS SE ESTRENÓ EL 10 DE MAYO EN CINES DE TODA ESPAÑA, su director, mierense e hijo de minero, la dedica a la gran familia minera asturiana y española,  

 -Ha rodado en localizaciones propias, como los pozos Sotón, San Luis, en el poblado minero de Bustiello –en su Mieres natal- y en Llanes ¿Era importante para usted rodar en Asturias?

-Por supuesto, la historia transcurre en Asturias en el momento presente, así que tiene todo el sentido. También rodamos en Nava y en Gijón, en el Jardín Botánico, además de en el despacho del alcalde de Mieres, que me hizo muy feliz jugar en casa. La locura de la producción de cine nos llevó a plantear rodar interiores incluso ¡en Venezuela! Por suerte pudimos rodar aquí, donde tenía que ser, y aún más, en escenarios naturales, en la mina de verdad, bajo tierra. Esto le da un plus a la película; los actores sintieron de verdad el frío, el barro, las goteras constantes, las corrientes de aire, la presión y las sensaciones que otorgan, una vez más, verdad y autenticidad.

-Enterrados cuenta la historia de un accidente a 700 mts bajo tierra, entonces ¿Le resultaron complejas las grabaciones en los interiores de la mina?

-Claro, decía que los actores tuvieron que pasar por todas esas dificultades y sensaciones ¡y el resto del equipo también! Porque todo tiene un precio, todo se dificulta teniendo que rodar en esas condiciones como os podéis imaginar. Las bombillas explotaban cada poco; si poníamos un calefactor para ayudar un poco en las escenas en las que había actores en camiseta y mojados las lentes de la cámara se empañaban, así que a pasar frío, pero prohibido acatarrarse. Hicimos un travelling a lo largo de una galería y la única forma fue metiendo un quad y el cámara atado a un asiento con un estabilizador bastante complicado, pero al primer acelerón las alarmas de la mina saltaban por exceso de co2 y había que desalojar a todo el mundo… una pequeña odisea diaria, así es el cine artesano, no las alfombras rojas. Pero el esfuerzo mereció totalmente la pena, en un set artificial nada hubiera sido lo mismo.

Para hacer la película me documenté con mineros que estuvieron más muertos que vivos. Son de otra pasta, con un humor negro que, como tratamos de hacer en la historia, exortiza el miedo. ¿Cómo explicar que un minero herido, tras cinco días en coma, despierte diciendo “cagondios, ­les llaves del coche?

-Pertenece a una generación que aún veía en la Cuenca los partes de accidentes mineros como algo más o menos habitual y cercano, en familia, vecinos o amigos ¿Se inspiró en algún accidente? ¿Teme que haya familias que puedan sentirse incómodas por la tragedia?

-Si, es así, mi padre fue minero, de hecho se metió en la mina justo cuando yo nací, y mis abuelos también lo fueron, y también tengo cerca un muerto en la mina, como tantas familias. Espero que nadie se sienta mal, desde luego no soy alguien que mira desde fuera, hay respeto en el relato y hay emoción y hay algún momento muy impactante desde luego, pero el arte está para exorcizar también, para dejar constancia, y en todo caso no deja de ser una ficción. Los accidentes hubo un tiempo en que eran habituales, terrible escuchar las sirenas del pozo, sí. No me inspiré en ninguno en particular pero sí que me documenté mucho y hablé con muchos mineros, incluso con un par de supervivientes que estuvieron más muertos que vivos, y que lo cuentan con una naturalidad e incluso con ese humor (negro) que tenemos por aquí tan saludable, emocionante e irreverente. Uno de ellos después de cinco días en coma y desahuciado abrió de repente los ojos y lo primero que dijo fue: Cagondios ¿les llaves del coche? Con que volver del otro mundo blasfemando tan resueltamente prueba que no existe ni cielo ni infierno ni juicio final.

¿Es verdad que contó con la asesoría de la Brigada de Salvamento Minero?

Si, claro. Ya nos echaron una mano cuando rodamos el teaser hace unos cuantos años, y ahora con la película volvimos a rodar en sus instalaciones, con todo su equipo, vestuario, respiradores, etc., en su camión conducido por uno de ellos. Incluso estuvieron entrenando al actor que interpreta al Jefe de la Brigada de Salvamento en la película. Fue un placer contar con ellos y estamos muy agradecidos. Sergio Tuñón, el Jefe de la Brigada real, se vuelca en mostrártelo todo y en ofrecer toda la ayuda, y ahora todo el mundo los valora, pero llevan ¡más de un siglo ahí! Espero que les concedan el premio Princesa de Asturias y sirva para reconocer esa labor y para que se mantenga, tal vez, algún pozo activo.

La película llega en una situación casi casi finalista para la minería en España y en muchos puntos de Europa. Le hemos oído en muchos foros defender la idiosincrasia de la cultura minera. Díganos ¿qué rasgos creen que la definen y si los ha imprimido en Enterrados?  ¿Cree que trascenderán en futuras generaciones?

Vuelvo de nuevo a la autenticidad. Los mineros siguen siendo percibidos como esos tipos nobles, que no tienen nada falso, que luchan por lo que creen justo, que representan la solidaridad, el compañerismo, el sacrificio, la fuerza de la unión. Valores que no se ven mucho ya, pero que por esta trayectoria suya, revolucionaria y luchadora, siguen siendo vistos por la sociedad como un referente moral, no hay más que ver la llegada de las marchas mineras a Madrid o recientemente el rescate de la Brigada de Salvamento. Espero que no se pierda ese recuerdo, desde luego no se perderá en los descendientes.

La Brigada de Salvamento colaboraron desde el primer día asesorando en todo momento. Son unos cracks y se merecen el Premio Princesa no por el rescate del guaje en Totalán, por un siglo de rescates que conmueven

-Desde Germinal a Pride, pasando por Que verde era mi valle, Full Monty, Tocando al viento… Los 33 –sobre la historia real de los mineros atrapados en el pozo San José de Chile- pasando por las españolas, Las aguas bajan negras, Pídele cuentas al rey…  ¿Qué cree que aportará diferente Enterrados a este prolijo subgénero de cine social?

Enterrados trata de lo que les ocurre a un grupo de personajes atrapados en una situación límite en el fondo de una mina en Asturias, pero además tiene otra lectura subterránea, una subtrama invisible, onírica, fantástica, entre la vida y la muerte, un rumor de fondo que se va entramando para revelarse en la parte final, y que empieza a través del espejo de la Casa de Baños del pozo, que atravesamos como Alicia en el país de las maravillas para bajar hacia un pozo muy oscuro donde enfrentarnos a nosotros mismos a través del protagonista.

-Su experiencia anterior, exitosa, con varios premios, fue La mujer del hatillo gris, con el ya desaparecido  Álex Angulo, María Botto, Celso Bugallo o Pablo Rivero, de Cuéntame. La historia se localizaba en terrenos castellanos, en los años 40, con la postguerra y la represión, de los años de plomo y cuerpos en cunetas, como telón de fondo. ¿Siente que este sigue siendo una asignatura pendiente de nuestra democracia?

“La mujer del hatillo gris” tuvo unos treinta premios a Mejor Película, nacionales y muchos internacionales, ganamos en Zinebi, que daba paso a los Oscar, finalistas en los Goya… pero el premio más grande, el único que me ha importado de verdad, fue en Medina del Campo, cuando una señora mayor se acercó con lágrimas en los ojos y hablando muy bajo, con miedo, para dar las gracias por habernos atrevido a hablar de ese tema, porque allí había una gran fosa común y aún no se atrevía a decirlo en voz alta.

-¿Próxima parada para su claqueta?

Estoy “enterrado” otra vez escribiendo una historia que no me dejaba dormir por las noches. Había otras más razonables, más “producibles”, pero esta no me soltaba, y cuando encuentras un deslumbramiento así… los sueños no son modestos ni fáciles de producir ni difíciles  hay que dejarse llevar y seguirlos de eso trata el cine, después ya veremos qué pasa.

Entrevista realizada en abril de 2019 para la Revista Montepío por Alberto Argüelles, director de Comunicación del Grupo Montepío.

El Montepío ha colaborado con el film con apoyo social.

La Fundación Montepío concede 18.950€ en becas, para ayudas a estudiantes

El programa de ayudas al estudio de la Fundación Obra Social Montepío ha aprobado en el marco del curso 2018/19 la concesión de 157 becas de estudio. 194 familias mutualistas participaron en esta edición, quinta consecutiva desde la recuperación de este programa de estímulo educativo dentro del plan de acción social de la entidad. Más del 80% de las solicitudes remitidas a la Fundación Montepío desde el inicio del actual curso fueron aprobadas, con unas cantidades que oscilan entre los 100 y los 200 euros, dependiente la etapa educativa.

A las ayudas a estudiantes de Primaria, Secundaria, Bachiller, Ciclos Profesionales de Grado Medio y Superior y Universidad –con el valor más alto- se han sumado este año un capítulo especial para familias con alumn@s con Necesidades Específica de apoyo Educativo. En los próximos días el Montepío pasará a abonar estas cantidades a las familias en sus cuentas.

La Fundación Obra Social Montepío ultima ahora la memoria balance del Programa de Becas 2018-19, primer curso en el cual las ayudas escolares, estructuradas en tres convocatorias que copan todos los niveles educativos de estudio, incluyen un capítulo para Necesidad Específica de apoyo Educativo, concurriendo a la misma cinco familias, atendiendo con ayudas de discapacidad, TDHA (trastorno por Déficit de atención o hiperactividad) y altas capacidades. Este es un colectivo que requiere especial protección

Las becas Montepío están dirigidas a echar una mano en los gastos educativos (libros de texto y digitales y material didáctico) de familias mutualistas con estudiantes en centros  docentes  de  carácter público o concertado de Educación  Primaria  y  Secundaria   Obligatoria, Ciclos Formativos de Grado Medio y Superior y Universitarios. Y se desarrolló con éxito y sin incidencias desde el 1 de octubre al 15 de febrero de 2019.

Atendiendo a la Política Social que siempre ha caracterizado al Montepío y a su compromiso histórico con la Educación como pilar básico para contribuir a una sociedad más justa e igualitaria, las ayudas concedidas por la Fundación Montepío, como un importe lineal y fijo, destinado a ayudar a las familias en la compra de libros de texto o digitales y material didáctico e informático en el curso académico 2018-19. Estas  ayudas contaron con un fondo global de soporte de 34.950 euros, acordándose un conexión circulante de partidas entre convocatorias para en el caso de que hubiera remanentes en unas convocatorias estas compensasen a otras, con el fin de poder alcanzar el máximo de familias que dispusieran de una beca, un recurso muy valorado en estos tiempos y que sin duda aporta un plus a nuestros mutualistas.

Esta flexibilidad permitió llevar a cabo a comienzos del curso una acción educativa extraordinaria, de atención a los estudiantes de familias mineras del Suroccidente asturiano afectados por la crisis de las empresas privadas en el sector carbonero. La ayuda del Montepío, de mil euros, fue remitida a través de las entidades municipales y escolares de los concejos afectados (Ibias y Degaña) por el cierre de minas. La misma se orientó hacia un Banco de Libros de texto, que permite a las familias de disponer del material didáctico de manera más económica y con posibilidad de reutilización.

 La estructura económica del Programa de Becas Montepío

Educación Primaria y Secundaria Obligatoria: 15.000 €

Primaria:         75 ayudas de 100 euros por alumn@.

Secundaria:    75 ayudas de 100 euros por alumn@.

Bachillerato  y  Ciclos  Formativos Grado Medio: 10.000€

Bachiller:        75 ayudas de 100 euros por alumn@.

Grado Medio: 25 ayudas de 100 euros por alumn@.

Universidad y Ciclos Formativos Grado Superior: 5.000 €

Universidad:   15 ayudas de 200 euros por alumn@.

Grado Superior: 20 ayudas de 100 euros por alumn@.

Necesidades Educativas Específicas: 5.000 €

Discapacidad:   11 ayudas de 150 euros por alumn@.

TDHA: 11 ayudas de 150 euros por alumn@.

Altas capacidades: 11 ayudas de 150 euros por alumn@.

EL BALANCE FINAL

En este curso 2018-19 las familias mutualistas presentaron en las sedes Montepío 194 solicitudes, siendo concedida la ayuda al 81 % de ellas (157 becas) con  un importe global de 18.950 euros.

El 18% fueron denegadas por diversos motivos: por tener otra ayuda a la educación ya otorgada por el Montepío (participar con dos hijos en dos convocatorias a la vez), o por superar la familia el nivel de renta máximo y 16 por otras causas,  generalmente por incumplir con los requisitos mínimos académicos exigidos, o no contar con la antigüedad mínima de un año de afiliación al Montepío. Otras 2 fueron canceladas durante el proceso por las propias familias.

TOTAL DE SOLICITUDES RECIBIDAS

Primaria 71

Secundaria 59

Universidad 37

Bachiller 17

Grado Formativo Superior 4

Grado Formativo Medio 1

NEE 5

En la etapa de Educación Obligatoria (Primaria y Secundaria, abierta de 1 de octubre al 15 de noviembre), la Comisión de Asuntos Sociales valoró 130 solicitudes (el 87% del total), de las cuales fueron aprobadas 104 (el 80%). Se denegaron 24, siendo 2 las canceladas.

En cuanto al apartado de la Educación Postobligatoria (Bachillerato y Ciclos Formativos de Grado Medio, abierta del 16 de noviembre al 31 de diciembre) se recibieron 18 solicitudes, el 94% de Bachiller: 14 fueron aprobadas (13 de Bachiller y 1 de Grados Medios, el total de las recibidas).

De Primaria al Grado Medio y Bachiller, la beca es de 100 euros.

En el apartado de NEE, 5 serán los alumn@s que por primera vez cuenten con beca Montepío, 3 de discapacidad, 1 TDHA y 1 con altas capacidades. La beca en este caso llega a los 150 euros.

Finalmente, en la Educación Postobligatoria presencial (Universidad y Ciclos Formativos de Grado Superior) se recibieron en el Montepío 41 solicitudes (Universidad 37 y Ciclos Superiores 4): 34 fueron aprobadas (el 80%) y se denegaron 7 (el 20%). De las 37 Universitarias, fueron denegadas 6, por tener otra ayuda del Montepío, superar el nivel de renta máximo o incumplir los requisitos académicos. En el caso de los universitarios, es de 200 euros.

Durante todas estas convocatorias, que se prolongaron de octubre al pasado mes de febrero, fue necesario realizar requerimientos a socios para completar la documentación pertinente, recibiéndose satisfactoriamente en la mayoría de los casos.

OTRAS AYUDAS EDUCATIVAS: cursos en inglés y programas intergeneracionales

Además de estas becas, el Montepío también cuenta con otras ayudas al estudio, incentivando la participación de los escolares mutualistas (hijos y nietos de socios) y de los colegios ubicados en las zonas mineras en los cursos y campamentos de inmersión lingüística en inglés que se llevan a cabo en nuestras instalaciones en el Balneario de Ledesma (Wake up y Base Camp Adventure), Residencial Los Alcázares (Wake up) y Residencia de Felechosa (Wake up intergeneracional) a través del acuerdo con la firma especializada Nubra. En el caso del campamento de verano, el ahorro para el mutualista llega a los 100 euros por niñ@, abonando las familias solo 295 de los 395 euros que tiene como coste el campamento.

En los cursos en inglés, desde ahora (marzo), hasta junio pasarán por instalaciones del Montepío 35 centros escolares, 11 de ellos asturianos, y el resto de provincias como A Coruña, Segovia, Valladolid, León, Salamanca, Zamora, Cádiz, Burgos o Cantabria. Seis de estas acciones, incluyen, además del inglés, programas intergeneracionales (Conectando edades, conectado conocimientos), y uno, en Los Alcázares, actividades náuticas en el Mar Menor.

La Residencia de Felechosa también desarrolla un programa intergeneracional específico con el Colegio Público de la localidad durante todo el curso denominado Vivencias.

En cuando a los campamentos de verano, que en muchos casos ayudas a las familias a conciliar la vida laboral y familiar o dar a los peques un refuerzo en el uso práctico del inglés –se abordarán además aspectos como la naturaleza, el agua y la salud-, se estructuran en 6 turnos de una semana (6 noches), con una participación estimada de 240 chic@s de entre 8 y 17 años.

En este caso, el de los cursos y campamentos en inglés, la Fundación Montepío desarrolla el mismo en alianza con la empresa especialista en Educación y Aventura Nubra, siendo las bonificaciones mutualistas de 100 euros para hij@s y también niet@s de mutualistas, con unas 10.000 familias en la actualidad.

La expo Mujer y Mina, llega a la Casa de la Cultura de Infiesto (hasta el 13 de mayo)

La Casa de la Cultura de L `Infiestu (Piloña) acoge desde hoy, hasta el próximo lunes 13 de mayo, la exposición “Mujer y Mina, la historia del carbón en femenino plural”, una iniciativa de la Fundación Obra Social Montepío cuyo objetivo es difundir y reivindicar el importante papel de las trabajadoras mineras pese a que durante mucho tiempo su labor ha pasado casi de puntillas, silenciada en un profesión marcada por tópicos masculinos, o simplemente, la vista en la sociedad –relegada a mujeres sin ingresos, solteras o viudas-, llegando incluso ser prohibido para las tareas en el interior de la mina hasta el año 1992.

La exposición, compuesta por 15 fotografías y varios paneles documentales del recorrido histórico, desde los orígenes mineros e industriales hasta las mineras de hoy en día, supone por tanto una acción divulgativa en el campo de la memoria del carbón, la evolución de la sociedad trabajadora, pero también de ese camino de la mujer hacia la igualdad en un contexto profesional determinado.

El acceso a la muestra en el centro cultural Marques de Vista Alegre de Infiestu es gratuito. Llega a la capital de Piloña tras mostrarse en Oviedo (Colegio Santa María del Naranco) y Mieres (Instituto Batán). Su puesta en marcha viene después del éxito obtenido por el calendario Mujer y Mina 2019 dedicado por el Montepío a estos fines. Para su realización, el Montepío contó con el apoyo de los fondos documentales del Muséu Pueblu d`Asturies de Gijón y el Archivo Histórico Minero. La fotografía minera dedicada a mujeres no es muy abundante, de ahí el mayor valor de esta exposición. El trabajo ha contado con el apoyo o elogios de estamentos como la Agencia de la Igualdad de la Mujer o de Concepción Rodríguez Valencia la trabajadora de Hunosa que logró en 1992 que el Tribunal Constitucional reconociese legalmente el derecho de la mujer a trabajar en el interior de la mina, y que la pasada semana, a petición de la Fundación Montepío, se animó a contar su historia a los chicos y chicas del IES Batán de Mieres, en sus jornadas La Mitad invisible, dedicadas a temas de igualdad.

Conchi Rodríguez, cuenta su experiencia en el IES Batán

Esta expo también cuenta con la anécdota de que una de las niñas mineras que aparece en una de las láminas del calendario (abril) recogiendo carbón en una escombrera de Sotrondio, Amor Suárez Fernández, se reconoció al verse en el almanaque y llegó a participar en un programa de TPA para contar su historia. Lo hizo desde Bélgica, donde reside desde hace medio siglo, pues su familia participó en la fuerte emigración asturiana hacia Centroeuropa.

Los interesados en esta muestra, que ya tiene apalabrados nuevos escenarios en Felechosa y Ledesma, pueden contactar con fundacion@montepio.es

Renovado el histórico Convenio con el Instituto Nacional de la Seguridad Social

El pasado 10 de abril, el Boletín oficial del Estado (BOE, número 86) publicada una Resolución del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social por la que el Instituto Nacional de la Seguridad Social en España (INSS) procedía a renovar su histórico convenio de colaboración con el Montepío. Un acuerdo cuyo objetivo es la atención directa al colectivo de trabajadores y pensionistas del Régimen Especial de la Seguridad Social de la minería del carbón en Asturias. La noticia supone de facto dar continuidad y estabilidad a la histórica relación que el INSS y el Montepío mantienen desde el mismo nacimiento del Régimen especial de la Minería en nuestro país.

La negociación para este nuevo acuerdo, en anterior había sido renovado mediante adendas ya expiradas, se puso en marcha en otoño pasado, tras un tiempo de incertidumbre, vinculado a la propia situación que afectaba a la minería en términos generales en España, corregida tras la reciente firma de plan para el sector en el marco de la Transición energética. Este impasse llevó al presidente del Montepío, Juan José Glez. Pulgar y al Secretario de la Mutualidad minera, Víctor Montes a mantener un encuentro en Madrid con la Directora General de Instituto Nacional de la Seguridad Social, Gloria Redondo. En dicha reunión, positiva, el Montepío presentó un amplio informe y documentación relativa a la trayectoria del acuerdo y al balance de actividad, así como  la necesidad de propiciar un soporte legal y de continuidad al Convenio de colaboración. Hay que tener en cuenta que a pesar de la fortísima reconversión industrial sufrida por el carbón en Asturias, el régimen minero con pensionistas, viudas y huérfanos, además de los prejubilados, supone una de las afiliaciones con más peso dentro de la Seguridad Social en Asturias: más de 56.000 inscritos, pero a ello hay que sumar que estos expedientes son generadores de una mayor actividad que otros regímenes, dado que su singularidad, por salud laboral fundamentalmente, y otras incidencias, son de los que mayor número de movimientos acumulan a lo largo de su trayectoria administrativa.

Tras esta reunión, la Seguridad Social se comprometió a la elaboración y propuesta de un Nuevo Convenio, teniendo como referencia el reciente acuerdo alcanzado por el Gobierno de España para una Transición Justa en las Comarcas mineras, compromiso resuelto con su publicación en el BOE.

Una relación histórica

Las raíces de este acuerdo hay que encontrarlas hace más de 40 años: Dada la complejidad orográfica de Asturias y la dispersa presencia de una abundantísima población minera,  desde finales de los años 70 (siglo XX), el Montepío y la Seguridad Social ahondaron en esta relación propiciando que las juntas locales (17 repartidas por Asturias) de la Mutualidad presten servicios como centros de atención e información en Seguridad Social (CAISS), siendo esta decisión un baluarte para el INSS como despliegue descentralizador y cercano de su servicio, apoyándose en una seña de identidad emblemática y con hilo directo para las familias mineras, como es el Montepío, de esencia social.  En 1982 el Instituto Nacional de la Seguridad Social da carta de naturaleza la relación con un Concierto para la prestación de servicios administrativos, al amparo del artículo 209 de la Ley General de la Seguridad Social “para el mejor desempeño de las funciones”.

Un convenio que en sus condiciones elementales se ha mantenido hasta hoy en día, siendo renovado el 31 de octubre de 2013 (entrada en vigor a 1 de enero de 2014) con una duración de 4 años, y una adenda en el año 2017.

Pese al evidente aminoramiento de la actividad productiva de carbón como consecuencia de las distintas reconversiones del sector en España, el peso del Régimen Especial de la Minería en Asturias sobre el conjunto de la Seguridad Social sigue siendo fuerte, con aproximadamente 45.000 familias mineras vinculadas (más de 22.000 pensiones, unas 17.000 de viudedad y a las que añadir los trabajadores en activo, una elevada cuota de prejubilados y también de prestaciones especiales por orfandad e invalidez).

Es más, podría aseverarse que las necesidades de asesoramiento e información son mayores debido a varios fenómenos ligados a la singularidad de la profesión minera y de su colectivo: El envejecimiento de la población afectada: Asturias es una de las comunidades con la tasa más alta. Brecha digital aún existente para varias generaciones, aún no incorporadas a las gestiones telemáticas.

A los inconvenientes orográficos, se le une ahora altas tasas de discapacidad, dolencias físicas o enfermedades propias de la profesión, en casos, invalidantes o limitadores a la hora de realizar desplazamientos.

Debido a la singularidad de la profesión minera, reconocida en el Estatuto del Minero (aprobado por el Gobierno de España en diciembre de 1983) y que ampara los impactos sobre la salud (por ejemplo, la aparición de la enfermedad de la silicosis años después de finalizada la actividad laboral), los expedientes mineros son los más “vivos” o “activos” en el histórico de la Seguridad Social, fenómeno que provoca numerosas revisiones, no cerradas hasta después del fallecimiento. Circunstancia que hace que a ese importante número de personas acogidas al Régimen Minero se sume una mayor actividad administrativa.

Finalmente reseñar que, por efecto de las reconversiones y las prejubilaciones, la dispersión territorial de las familias mineras ha aumentado, siendo aún más importante la conexión que brida en Asturias la estructura territorial de las juntas locales del Montepío, que llegan donde no están presentes los CAISS y en franjas horarias de mañana y tarde.

El Objeto del Convenio presente recoge sustancialmente una naturaleza inherente a todos. Y añade sobre esa sensibilidad en el acercamiento digital paulatino en el que el Montepío ya colabora. Es importante reseñar que los servicios realizados en la juntas locales del Montepío como puntos de información en Seguridad Social no han tenido nunca ningún coste ni para la Administración pública ni mucho menos para la ciudadanía, sustentándose los mismos sobre los citados conciertos y convenios firmados. Indicar además que son numerosas las consultas y cotejos de información que realizan con nosotros otros centros territoriales de la Seguridad Social en España (Valladolid, Segovia, Girona…) casi siempre por residencias de pensionistas de la minería asturiana.

Además, el Montepío ha abierto su mutualidad y asociacionismo a los hijos, nietos y familiares directos mineros (hasta segunda generación), diversificándose con ello las necesidades de información y asesoramiento, pues los nuevos socios mutualistas ya pertenecen a profesiones y regímenes laborales distintos al minero.

Ante esta realidad social y territorial de Asturias y del peso histórica de la gran familia del carbón, queremos reseñar la buena noticia del mismo para el sector y la familia minera asturiana, en sintonía con el acuerdo alcanzado por los Sindicatos Mineros y el Gobierno de España para la consecución de una Transición Justa para la Minería del Carbón y el Desarrollo Sostenible de las Comarcas Mineras para el periodo 2019-2027 (Ministerio de Industria-Secretaría de Estado de Energía, 16 de octubre de 2018).

Seguridad Social y Mutualismo, por J.L.C./ Un respeto a los pensionistas

2019 es un año marcado por cinco citas electorales a todos los niveles de la Administración, Comunidad Autónoma y entes municipales y Unión Europea. Los efectos de la última gran crisis económica, el envejecimiento de nuestra sociedad y el despoblamiento, los cambios en un sistema productivo ya condicionado por decisiones corporativas globales que en muchas ocasiones escapan al poder regulativo de los estados… han generado nuevos desequilibrios que despiertan ciertas incertidumbres. En este escenario, las pensiones, que junto a la sanidad y la educación pública, forma parte de los pilares esenciales de la sociedad de bienestar que hemos disfrutado en las últimas décadas, son una de las grandes preocupaciones presentes. En tiempos de “fake news”, en este texto, nuestro experto hace un llamamiento a la reflexión ante algunas de las posiciones políticas esgrimidas, para distinguir hechos ciertos del simple juego electoral.

Cuando escribo este artículo, apenas hace días que comenzó la campaña electoral, pero, ya antes, se han dicho tal cantidad de barbaridades e insultos de unos a los otros que nos deja un poco alucinados con lo que nos espera (seguramente que cuando se publique ya haya acabado todo).

Con independencia de todos estos disparates llaman la atención las propuestas de las medidas  que dicen van a adoptar nuestros políticos en relación con las pensiones que, en este caso, nos dejan más que alucinados acongojados, pues es tal la ignorancia que desde nuestro punto de vista tienen sobre el tema que nos hace pensar que puedan terminar con nuestro sistema público.

En el mes de marzo, un alto cargo de la Seguridad Social opinaba que “se deberían vincular las nuevas pensiones de viudedad a la renta de los beneficiarios” siempre que el viudo o viuda perciba un salario muy superior al del cónyuge que fallece pues “no parece razonable que se siga incrementando la renta de la persona que más recursos tiene de la familia”.  Afortunadamente su Superiora salió al paso señalando que “no se tiene intención de modificar las pensiones de viudedad salvo para seguir subiendo las más bajas”.

A este señor había que recordarle que la cuota que se cotiza a la Seguridad Social para las contingencias comunes se distribuye entre todas las prestaciones (incapacidad temporal, maternidad, paternidad, jubilación, etc. y, por supuesto también la de viudedad), por lo cual, habría incluso que modificar la cuota de los futuros pensionistas.

Otro político economista declaraba que “España es el único país en el que, con respecto a otros países que han estado en una situación similar, han crecido las pensiones, los demás las han reducido hasta el 40%.  Por tanto, el debate no es cuanto se revalorizan sino cuanto se recortan, un 20%, un 30% o un 40%”.

Como estas manifestaciones causaron mucho estupor entre el resto de políticos, incluidos sus compañeros,  señaló que lo que quería decir fue que “con las políticas que ponen en peligro las cuentas públicas, países de nuestro entorno han tenido que recortar las pensiones”.

Así podíamos continuar citando muchos casos que fueron apareciendo en los medios de difusión pero quizá lo más preocupante es que, alguna de las propuestas que se están barajando, es el cambio del sistema público de reparto que actualmente está vigente en España que se puede resumir en un “sistema solidario en el cual aportan los trabajadores en activo para atender a las pensiones” por otro de capitalización o mixto.

El sistema de capitalización que no deja de ser un seguro privado (capital integrado por las cuotas de cada uno más los intereses), iría únicamente en beneficio de aquellos que mayores sueldos tuvieran, pero, ¿Cuánto tiempo tendrían que cotizar los que perciben un sueldo medio en España?. En realidad, no deja de ser un plan de pensiones disfrazado.

Por último, el sistema mixto, garantizando un mínimo con impuestos y el resto con las cuotas individuales ingresadas en una cuenta a nombre de cada persona.

“¿Miedo a una quiebra del Sistema Público de Pensiones? Distribuyan adecuadamente los Presupuestos del Estado, habiliten ya una partida que compense las diferencias entre lo recaudado por cotizaciones y las pensiones y garanticen su revalorización al IPC; porque así lo dice la Constitución”.

Todo esto viene como consecuencia del temor a que pueda quebrar el sistema público de pensiones y, para que no se produzca esto, ya expusimos en más de una ocasión lo que, a nuestro juicio hay que hacer:

Por un lado distribuir adecuadamente los recursos de los Presupuestos Generales del Estado de forma que se pueda crear una partida presupuestaria que compense las diferencias entre lo que se recaude por cotizaciones de los trabajadores y las pensiones que se paguen. Para ello, obsérvense las cantidades abonadas en concepto de subvenciones a fundaciones, agrupaciones, clubes de distintos deportes, gimnasios, etc. y después comprueben cuál de ellas es necesaria y cuál no (la cuantía es de unos 25 mil  millones de euros anuales). Aunque sea repetirme mucho, analicen también cuanto llevan los asesores, coches oficiales, retratos de lujo, Diputaciones,  distintos Consejos, etc. Y no me digan que es el chocolate del loro pues saben tan bien como yo que se trata de mucho dinero.

Y ya para terminar decirles que las pensiones hay que revalorizarlas de acuerdo con la subida del IPC pero que esta mejora hay que recogerla en una Ley o incluso en la Constitución que en su art. 41 ya recoge que “los poderes públicos mantendrán un régimen público de Seguridad Social para todos los ciudadanos que garantice la asistencia y prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo. La asistencia a prestaciones complementarias será libre.” Es decir “prestaciones sociales suficientes”, quiere decir que no se puede año tras año ir perdiendo poder adquisitivo.

Por tanto, atendiendo a lo que dice este artículo tendrían que reunirse representantes de los distintos partidos políticos en el Pacto de Toledo, asesorados por técnicos competentes en materia de pensiones y llegar a un acuerdo para, o bien emitir un informe para incluir esta revalorización en la Constitución o  para aprobar una Ley en el Congreso que la recoja.

Mientras esto no se produzca me temo que seguiremos viendo manifestaciones de las/los pensionistas que ya están hartos de que se les engañe y se les tenga por tontos. Y en este sentido que se lo hagan mirar los distintos políticos y que, antes de hablar, piensen lo que van a decir: Que no nos tomen el pelo (y aquí me incluyo).

Foto de una movilización de pensionistas cedida y publicada en la Revista Montepío por J. Raúl González.