Los mineros que escuchaban el mar: semblanza del pozu La Camocha
Hoy viene a nuestra sección de memoria, Los Álbumes del Carbón esta semblanza de la Mina de La Camocha de Gijón. Mítica, por la descomunal tarea de ingeniería y producción llevada a cabo en ella en los últimos 80 años por sus cientos y cientos de trabajadores. Emblemática, como otras minas, marcada por su movimiento obrero, por su papel reivindicativo durante el franquismo (Comisiones Obreras la considera una de sus cunas en España, por una protesta de 1957, cuando aún no existían libertades políticas y sindicales en España). Y legendaria, en la memoria de los asturianos, por aquellos versos de José León Delestal -que escribió también «Viva la xente minera», tantas veces cantados con honda emoción en la canción «La Mina y el Mar» de los años 40, musicada por el maestro Casanova e interpretada por las grandes de la música astur, como Joaquín Pixán, el Presi, Vicente Díaz o Jerónimo Granda, entre otros.
La mina de La Camocha
dicen que va baxo el mar
y que a veces los mineros
sienten les oles bramar.
Estas notas, a modo de semblanza, vienen a cuento de una foto enviada a la Revista Montepío por Ana Fonseca, nieta e hija de mineros de La Camocha: su padre Alfonso Fonseca, hijo de Aurelio, falleció hace unos meses de silicosis: “Fue minero mutualista de La Camocha y estas eran y son desgraciadamente para muchos que conocieron la mina de los 40, los 50 y los 60 las secuelas de entonces, de aquella maldita vida, de hambre, postguerra e interminables jornadas de trabajo que se comieron los pulmones y la salud de nuestros seres queridos”. Ana nos la envía como reconocimiento a esa generación de mineros que, como su padre, entraron de guajes en la mina, acabando con los pulmones reventados. Y a La Camocha, sin duda una mina diferente, con una historia profunda, más allá de los grises años últimos de la explotación y de las diversas polémicas anteriores a su cierre.

Trabajadores de La Camocha, en 1948.
La Mina de La Camocha, como muchas otras explotaciones mineras, echó el cierre en diciembre de 2007 como consecuencia del enorme proceso ajuste de la industria carbonera asturiana. Atrás quedó un siglo de rica historia empresarial, laboral y social, siempre ligada a Gijón y con su propia idiosincrasia. De hecho, La Camocha mantuvo siempre su carácter privado y a diferencia de Minas de Figaredo, nunca se llegó a integrar como mina en la compañía estatal Hunosa.
La explotación gijonesa dio ocupación a 13.051 trabajadores para extraer 29.204.151 toneladas de mineral en sus 72 años de historia
El primer carbón salió de Mina La Camocha en septiembre de 1935 y el auge de la explotación fue tal que, en su momento de máximo apogeo, la plantilla llegó a superar los 1.600 trabajadores.

La primera tonelada de carbón extraída de La Camocha, en 1935. Un porte fue comprado por la Panadería Zarracina.
Para hablar del origen de La Camocha debemos remontarnos a 1893 y a la familia Felgueroso, que a través de los éxitos empresariales obtenidos por uno de sus hijos, Víctor, pudo hacer el capital con el que constituir la Sociedad Regular Colectiva Hermanos Felgueroso. El dinero lo obtuvo gracias a la compra, gestión y arrendamiento de explotaciones, como las de Saús, Clara Matilde, Benita (embrión del Grupo Minero Ciaño), Entralgo y, sobre todo, La Nueva, adquiridas por un millón de pesetas de la época a Inocencio Sela.


Guillermo Shultz, observando las fincas que se convertirían en la mina. Excavación del pozo nº 1 de la Camocha, hacia 1900 con una vaca. La leyenda dice que se le llamó la Camocha, porque así se llamaba una de las grandes vacas que pastaban en la zona.

El emboquille del pozo.
Sabedores de que el insigne geólogo alemán, Guillermo Shultz, había confirmado en sus estudios la presencia de carbón al sur de la villa de Gijón, los Felgueroso se lanzan a su explotación sin obtener, en un principio éxito. De hecho, y pese a haber localizado carbón de calidad a 160 metros de profundidad, en la primera excavación en San Martín de Huerces toparon con una gran manantial de agua que casi les hizo desistir. La mala experiencia se repitió más veces, primero por un manto freático situado cerca de Vega; y después por una noticia que daría la vuelta a toda España y que en Asturias acabó bautizándose como: “el mecheru Caldones”.
En Caldones, en una de las exploraciones de carbón llevadas a cabo en enero de 1915, una máquina de sondeos provoca una tremenda explosión seguida de un interminable incendio. La especulación empieza a trabajar y algunos periódicos de la época titulan “¿Aparece un yacimiento petrolífero en Gijón? Pero la realidad es que se trataba de un violento escape de gas natural, de los que tradicionalmente ocurren en los yacimientos fósiles. A ver aquel enorme “mechero natural” acudieron cientos de personas: unos, ingenieros y políticos, por estudiar aquella curiosidad geológica; y otros vecinos, y hasta religiosos, por comprobar que no era el principio de una catástrofe para Gijón, o la mismísima puerta de entrada al infierno. Al final, “el mecheru” se apagó a los 4 día,s utilizando para ello ácido carbónico procedente de la fábrica de cerveza La Estrella de Gijón.
La fundan Los Felgueroso, en los años 30, en el despertar industrial Gijón
Tras el fin de la Primera Guerra Mundial, en la que España se vio favorecida por su neutralidad, la necesidad europea de carbón ánimo de nuevo a la familia Felgueroso en su aventura. Su grupo hullero ya era entonces el quinto productor de mineral español. Pero en 1920, intuyendo tiempos de crisis, vendieron gran parte de sus minas para centrarse en su proyecto de Gijón, donde en 1930 fundarían Mina La Camocha.
La primera producción del pozo se extrajo en 1935, una actividad que sin contar las huelgas y protestas, no se detendría hasta el 31 de diciembre de 2008, en la que La Camocha, ya desde hacía muchos años con empresarios distintos a sus fundadores, intervenida judicialmente y con deudas en la Seguridad Social, cerró con 160 trabajadores: unos, se prejubilaron y otros fueron reubicados en Hunosa.
Según Mi GeoBlog, la Mina de la Camocha constaba de 5 Pozos verticales de los que, a su cierre, solo estaban operativos el 2 y el 3. Además de los pozos de extracción, la mina constaba con un pozo de rellenos y dos pozos de ventilación (Pozos Leorio y Granda) y el yacimiento ocupa una extensión superficial de 17 Km2. Los Pozos de entrada del personal y materiales y de extracción eran el Nº 2 y el nº 3. El Pozo Nº 2 con 612 metros de profundidad y 9 plantas, que tenia dos transversales (Norte y Sur) y las galerías Norte-Este y Norte-Oeste que accedían a las capas de carbón. Este Pozo disponía de un castillete de estructura hiperestática y con dos poleas y un skip (ver fotografía anterior). En la siguiente fotografía se puede apreciar el esbelto castillete del Pozo nº 2. Sin entrar en mucho detalle, en La Camocha se diferencian dos paquetes productivos: el Paquete Entrecalizas de 1600 metros de espesor y el Paquete Pizarroso de 1.700 metros de espesor. Entre los dos paquetes hay 57 capas de carbón de las que se han explotado 25 con potencias que llegan a alcanzar los 3 metros, pero con una potencia media de 0,80 a 1,50 metros. Las capas se presentan bastante verticalizadas con buzamientos de 50 a 80º . La Camocha se encuentra en la Cuenca hidrográfica del Rio Piles que tienen una extensión superficial de 46,8 km2. La zona concreta de la Mina se encuentra drenada por los arroyos de Santa Cecilia y Llanero ambos afluentes del Río Piles. Entre 1935 a 2007 se extrajeron entre 35 y 40 millones de toneladas de carbón con una producción vendible de 16 millones de toneladas de carbón lavado y un máximo de 400.000 toneladas/año en 1960.
Con el cierre de Arnao, primero, y Llumeres (de Duro Felguera, dedicada a la explotación de hierro, en una bahía de Bañugues) La Camocha se convirtió en la única mina de carbón del litoral español y en ella, según una canción popular asturiana, los trabajadores podían escuchar el ruido del mar desde las galerías de la explotación, situada a tres kilómetros de la costa.
Existen proyectos para reconvertir la zona en un polígono industrial moderno, pero de momento, esta parroquia que tanto aportó a la historia de Gijón y de Asturias aún espera: quizás un día, los futuros trabajadores escuchen de vez en cuando el viejo turullu de los mineros de La Camocha, aquellos que en las galerías se hermanaban con las gentes del mar.

El mecheru de Caldones.

Vista actual de La Camocha, del proyecto digital Patrimoniu Industrial de Asturies.






