#OtrasMinerías ⚒ La ancestral y legendaria minería del azabache en Asturias

Arrancamos #septiembre con una nueva hoja en el #CalendarioMontepío2022 dedicado a #OtrasMinerías ⚒ En este caso al #azabache un mineraloide, de color negro brillante, que es una variedad poco abundante de carbón húmico, formado en los periodos jurásico y cretácico, singularidad que le otorga un carácter de piedra semipreciosa, hasta el punto de haberse convertido desde tiempos ancestrales en una piedra mágica, amuleto, emblemática en la cultura celta y asturiana.
El azabache se originó a partir de troncos de árboles de las familias araucaráceas y protopináceas, enterrados y sometidos a altas presiones. Pese a ese papel importante desde la prehistoria y en particular las tradiciones asociadas al mundo céltico, su nombre español azabache es un arabismo, aunque en tiempos de Roma se lo llamó succinum nigrum (latín).
Se ha hallado azabache en restos neolíticos, en túmulos y bajo dólmenes; lo que confirma que era una posesión de mucho valor, al que atribuían un innegable carácter protector. Fueron muy apreciadas por los Egipcios, Fenicios, Etruscos, Romanos y los Vikingos, aunque (ojo al dato histórico) ‍la «cuenta» más antigua aparece en un colgante de azabache en la Cueva de las Caldas (Oviedo) 15.000 años antes de Cristo. Toda esta historia generó una minería en Asturias propia y singular, que merece ser contada y aparecer en nuestro almanaque, en la hoja de septiembre.

La Minería del Azabache en Asturias 

La lámina #Montepío homenaje a la ancestral y singular minería del azabache -un capricho de la naturaleza a nivel mundial- está dedicada en particular al Yacimiento de Olés (Villaviciosa), el último de una tradición secular. Y en particular a Tomás Noval Barrado, que en agosto 2008 fue el último azabachero de esta saga familiar que explotó el yacimiento medieval de Olés, en Tazones-Villaviciosa por procedimientos artesanales. A él y a esta mina, históricamente vinculada desde tiempos medievales al Camino de Santiago, corresponden estas imágenes cedidas por la familia.
Toda una vida dedicada al azabache.
En Asturias ya no quedan minas abiertas de las que extraer azabache, a cuyas joyas y amuletos se le concedía poderes mágicos, protectores y sanadores. De hecho, los artesanos que siguen trabajando este material lo sacan de las inmediaciones de estas localizaciones, de escombreras, en acantilados…
En el año 2020, Correos editó un sello -impregnado en polvo del mineral- homenaje al afamado azabache asturiano, una gema orgánica, muy apreciada por sus excelentes cualidades para la talla. Asturias conserva las más antiguas de Europa. Se trata de un material leñoso, convertido en un carbón húmico, perhidrogenado durante la edad Kimmeridgiense (Jurásico Superior), hace unos 155 millones de años, sufrió circunstancias singulares durante su formación, como la impregnación en hidrocarburos, que le confieren algunas de sus exclusivas características y excepcional estabilidad, para ser utilizado en joyería. Es un material escaso en la naturaleza. Es una de las primeras materias primas utilizadas por el hombre transformada, fundamentalmente, en objetos de adorno personal y amuletos. Es en Asturias donde se conservan algunas de las piezas más antiguas de Europa, unas cuentas de collar con unos 19.000 años de antigüedad.

‍ Contra del «mal de gueyu», el del mal de ojo, en las tradiciones del medieval Camino del Norte a Santiago

Mientras la mortalidad infantil fue universalmente elevada, todas las culturas utilizaron amuletos contra el denominado «mal de ojo» y las enfermedades infantiles. La higa en forma de puño cerrado en el que sobresale el dedo gordo entre los dedos índice y pulgar, representa el sexo femenino y se consideraba la mejor protección contra el mal de ojo, hechizo supuestamente transmitido por la mirada que dejaba ciegos a los niños.
Se ha sugerido que la higa (o #figa, que es la entrada de la vagina) es una remedio simbólico frente a una situación real, la elevada frecuencia de ceguera que afectaba a los recién nacidos en la antigüedad, como resultado de enfermedades de transmisión sexual. El uso de la figa se mantiene entre la superstición y el adorno, dependiendo de la edad y del significado simbólico que se le asigne.
La venta de figas de azabache es elevado en Santiago de Compostela (España), porque desde antiguo fueron los símbolos protectores para el regreso a casa de los peregrinos. Curiosamente, el azabache utilizado procedía de Asturias, donde se encuentran preciadas minas explotadas artesanalmente.

Curiosa formación natural

En la Península Ibérica existen otros depósitos que han sido también explotados en el pasado, como en Teruel, de origen Cretácico y en el entorno de Batalha (Portugal), también de origen Jurásico. Pero es el localizado en la costa asturiana, y principalmente el de Oles (Les Mariñes, Villaviciosa), el que desde la Edad Media, gracias principalmente a su temprana vinculación con el Camino de Santiago, el Camino del Norte, ha sido conocido por su excelente calidad. Su prestigio fue avalado durante siglos por el Gremio de Azabacheros de Santiago de Compostela, que exigía a sus artesanos el uso exclusivo de azabache asturiano en sus Ordenanzas, protegiendo así un rico monopolio. Recuerdos y símbolos de peregrinación, realizados con azabache de Asturias, se conservan en algunos de los museos más importantes del mundo. La peregrinación a Santiago convirtió el azabache asturiano en universal. Hace casi 100 años que no existen minas en explotación en Asturias. Su extracción se realizó, excepto en los primeros años del siglo XX, principalmente con medios manuales, siendo la búsqueda del material, en las angostas galerías, en ocasiones con cientos de metros y varios ramales auxiliares, un duro trabajo de enorme sacrificio y riesgo.
Los artesanos que hoy en día continúan trabajando el material se abastecen de argayos de acantilados, proveedores extranjeros y antiguas escombreras, testigos, ya casi agotados, de esplendores pasados.
El azabache sigue siendo transformado tanto en España, como en otros centros productores internacionales, tanto en piezas tradicionales del gusto popular, como en diseños y combinaciones novedosas más adaptados del público actual.
En las imágenes podemos ver una de las antiguas bocaminas abandonadas de la zona de Oles. La única visitable y donde finaliza la denominada “Ruta del azabache” (PR-AS.199). La en Tazones, una ruta fácil con panorámicas al Cantábrico y perfecta en cualquier momento del año.
Desde aquí, también nuestro apoyo a todos los artesanos que trabajan el azabache en Asturias, como Asociación Azabache Jurásico de Villaviciosa y que desde hace años sufren la introducción en el mercado de piezas realizadas con productos foráneos y falsificaciones.
Fuente reseñable para la confección de este texto: Andrea Menéndez Menéndez, Licenciada en Geografía e Historia. Profesional de la arqueología y la gestión del patrimonio y especialista en el estudio del azabache desde un punto de vista histórico y arqueológico.