Silicosis, esa terrible enfermedad que tanto ha marcado a la familia minera

Mentar la silicosis es recordar sin duda momentos duros y tristes. Much@s de vosotr@s, especialmente los más veteranos, o las familias, la habéis sufrido directamente: la respiración agónica, las implicaciones para las acciones cotidianas de la vida…En esta publicación queremos recoger algunos datos históricos sobre este asunto de tanto alcance emotivo para nuestro colectivo, cumpliendo con uno de los objetivos que nos marcamos: mantener viva la memoria de la familia minera, fundamental para entender y comprender nuestro origen, nuestra idiosincrasia. Va por ellos y ellas, por tantos, y por tantos avatares en dos siglos de historia.
La enfermedad de los mineros y su incidencia en Asturias, la resumimos en estos apuntes:
🚩La silicosis es la enfermedad profesional más antigua conocida. Es una enfermedad fibrósica-cardiovascular de carácter irreversible considerada enfermedad profesional incapacitante. Se produce por la aspiración de partículas de polvo de sílice depositada en los pulmones que van dificultando la respiración. La apertura de minas en Asturias en el siglo XIX la convirtió en demasiado común. Conversación oída en Urgencias… «me dice que fue minero ¿pero usted no se protegía cuando trabajaba dentro de la mina con mascarillas? -le pregunta amable una joven médica a un jubilado silicótico ingresado con una crisis aguda en el Hospital de Oviedo-. Él, en su esfuerzo por respirar, le concede un certero apunte de contexto; y le responde lacónico: «Señorita, en el año 48 no teníamos ni esponja para lavarnos en casa. Ni yo ni mis compañeros en el pozu. Y los días eran polvo».
 
🚩El historiador Ernesto Burgos -con prolija documentación sobre la historia social e industrial de las Cuencas- decía en uno de sus interesantes artículos relacionados: «Cuando el hombre picó la primera piedra, despertó al demonio de la enfermedad. La minería nació acompañada por la silicosis, y como los hombres del Neolítico ya conocían esta actividad, podemos decir que con ella se hizo realidad la maldición bíblica del trabajo. En el siglo V antes de Cristo, el célebre médico griego Hipócrates describió sus síntomas cuando observó las dificultades respiratorias que acababan afectando a los excavadores del metal. Muchos siglos más tarde, fue el alemán Georgius Agrícola, curioso personaje que intentó conciliar la alquimia con la química y está considerado como el padre de la mineralogía moderna, quien hizo las primeras referencias a este mal, en su tratado de minería «De re metálica», publicado en 1556. Finalmente, Achille Visconti acuñó el terminó silicosis en 1871″.
Los expertos Cristina Martínez González y  Alfredo Menéndez Navarro señalan en su trabajo «El Instituto Nacional de Silicosis y las enfermedades respiratorias profesionales en España» que «a partir de la década de los años treinta del siglo XX la silicosis irrumpió en nuestro país como un problema laboral de primera magnitud. El amplio mercado laboral minero (en torno a 130.000 operarios en 1913, de los que más de un tercio estaba dedicado a la extracción de carbón) la generalización de la perforación con aire comprimido y la intensificación de los regímenes de trabajo favorecíeron el crecimiento de las cifras de afectados. La política social de la II República y su apuesta por la homologación internacional en materia de legislación laboral facilitaron la visualización social del problema y la adopción de medidas preventivas, asistenciales
y compensadoras. A este periodo corresponden, también, los primeros estudios médicos españoles originales sobre la silicosis».
🏥La puesta en marcha del centro para el tratamiento de la enfermedad de los mineros surgió de una huelga celebrada en otoño de 1968 (una huelga por condiciones estrictamente laborales en Mina Baltasara de Mieres). Para la resolución de aquel conflicto, que duró 33 días y precisó de mediación política con Madrid, un representante de los trabajadores planteó la vieja aspiración de crear en Asturias (de aquella con más de 30.000 mineros en activo y hasta 70.000 contando los jubilados) un Instituto de Silicosis, como los que ya existían en otras regiones mineras de Europa. El ministro de la Gobernación José Solís Ruiz, asumió la demanda para atajar el conflicto y bajo su compromiso puso en marcha la orden para crear en Oviedo un centro sanitario especializado en la asistencia a la enfermedad de los mineros.
🚩El 18 de julio de 1970 (la elección de la fecha, aniversario del inicio de la Guerra civil, no fue casualidad), el otrora ministro de Trabajo del Gobierno de Franco, Licinio de la Fuente inauguraba el Instituto Nacional de Silicosis, al lado de la residencia sanitaria de la Seguridad Social y del Hospital General (desde 1961), en lo que más tarde (1989) se llamaría Hospital General de Asturias, en la zona sociosanitaria de El Cristo, en desuso para estos fines desde la puesta en marcha del nuevo Hospital Universitario Central de Asturias HUCA, inaugurado en enero de 2014, y donde el Instituto Nacional de Silicosis sigue contando con edificio propio y categoría de centro de referencia nacional, por orden ministerial de 25 de abril de 1974, que declara expresamente al Centro tanto Centro Especial de la Seguridad Social como Centro de carácter nacional. El traslado de Silicosis al HUCA si tuvo una consecuencia: en octubre de 2013​ dejó de prestar servicio asistencial.
🚩Muchos aún recordarán con tristeza las habitaciones de Silicosis en su etapa en El Cristo. Los ingresos en situaciones sanitarias complejas, la leyenda negra de los suicidios. Las verjas en algunas ventanas. Cuando la vida era esencialmente respirar en el valor original de la palabra.
Los síntomas típicos de la silicosis crónica, ahogos, tos fuerte y debilidad general, solo pudieron empezar a combatirse cuando llegaron los medicamentos contra la tos, los broncodilatadores y las bombonas de oxígeno. Hasta ese momento muchas veces no quedaba otra cosa que la resignación.
🖤La familia minera los recuerda: ¡Cómo olvidarlo!
Con estas notas, recogemos tanto la foto de la lámina de octubre del Calendario Montepio 2021, dedicado a Los guardianes de la familia minera, (la principal de este artículo) en el que se ve a una médica revisando radiografías en el Instituto Nacional de Silicosis de Oviedo en 1998, una fotografía de Eduardo Urdangaray cedida para tal fin por el Archivo Histórico Minero.
Junto a ella, se recogen en esta publicación otras relativas al emblemático Instituto de Silicosis, a la vanguardia europea en estos estudios y gran referencia nacional en la materia. Hoy otras profesiones distintas a las mineras del carbón (pizarra, canteros, asbesto -uralita-, caolín, trabajadores del cuarzo y el mármol, panaderos…) se suman a los casos estudiados y tratados, pero por un tiempo los mineros del carbón polarizaban todas las estadísticas sobre esta enfermedad en España a la que, con medidas de prevención y por los cambios en los sistemas de explotación (más la reducción drástica de la actividad extractiva) se ha reducido su incidencia.
En el año 2001 el Montepío aún ayudaba a tramitar más de 1.100 casos de esta enfermedad
En ese año 2001, un informe oficial reconocía que en España «no existen datos acerca de la incidencia y prevalencia de las
enfermedades respiratorias de origen laboral. Los escasos datos existentes no son representativos de la situación real -es decir, de la magnitud del alcance de siglo y medio de actividad- y tampoco se conocen las diferencias entre las distintas comunidades autónomas». Por este motivo, ese año un Grupo denominado EROL, encabezado por la Doctora Isidro, de
la SEPAR, propone la creación de un registro de enfermedades ocupacionales respiratorias, al igual que existe en el Reino Unido (sword), en Canadá (propulse) o en Estados Unidos (sensor). Se trataba de un registro voluntario, con fichas tipo “sword” o “propulse”, ofertado a neumólogos, médicos del trabajo y alergólogos, a los que se les envía información periódica, realizándose un estudio estadístico anual con los datos obtenidos.
Los objetivos del ese registro eran:
• Conocer la frecuencia de las enfermedades respiratorias relacionadas con el trabajo
• Detectar nuevos factores de riesgo
• Facilitar información
• Impulsar la investigación
• Facilitar la prevención
• Determinar las diferencias entre distintas áreas geográficas
El estudio perseguía además encontrar la problemática relación entre exposición sílice y cáncer de pulmón, aprovechando la información acumulada en los archivos de HUNOSA, I.N. de Silicosis y Consejería de Salud y Servicios Sanitarios: Variables a medir: • Exposición a sílice • Exposición a polvo de carbón • Tabaco • Radon • Neumoconiosis • Bronquitis crónica • EPOC y • Nivel socioeconómico.
En el carrusel de fotos, del Archivo de Hunosa, publicadas en la extinta Revista Hulla, que acompañamos se recogen distintas fotos desde el inicio del Instituto de Silicosis en Oviedo en sus comienzos (1970-71) y a finales de los años 90 del pasado siglo. En su apertura Silicosis contaba con siete plantas de 30 camas cada una, incluyendo una de aislamiento para los enfermos tuberculosos, y dotado además de unidad de vigilancia intensiva y servicios de fisiología respiratoria, radiología, anatomía patológica, cardiología, análisis clínicos y bacteriología, completados con otro servicio de consultas externas. El servicio de neumología llegó a atender en su primera década una media anual de 13.302 pacientes, haciendo que su prestigio fuese aumentando.
Con la entrada en vigor en 1995 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, el ámbito de actuación del Instituto Nacional de Silicosis se amplió a otras enfermedades respiratorias de origen laboral distintas a las neumoconiosis. Hoy su personal sigue el objetivo original: ser en España y desde Asturias un modelo internacional en el tratamiento de las enfermedades respiratorias de origen laboral.

BIBLIOGRAFÍA Y OTROS RECURSOS

LA NUEVA ESPAÑA Maldita silicosis

TPA Asturias es una de las comunidades con más casos de silicosis y cáncer de pulmón de España. Son datos el Instituto Nacional de Silicosis. Los neumólogos denuncian que hay más casos en la sombra que diagnósticos realizan. 

DIARIO DE LEON El carbón se va, la silicosis se queda

EL COMERCIO «La silicosis está lejos de desaparecer. Hay 180 casos nuevos al año»

EL COMERCIO «La silicosis ya no son de cosas de mineros»

LA NUEVA ESPAÑA Las últimas silicosis de la mina

LA NUEVA ESPAÑA Sanidad potencia Silicosis, que tendrá director propio y deja de depender del HUCA

LA NUEVA ESPAÑA El Instituto de Silicosis aspira a ser centro de referencia en enfermedades respiratorias

La silicosis en la mineria francesa desde 1946

Artículo de 1971 La silicosis y los accidentes de trabajo en las minas de España 1971

Universidad de Oviedo: Silicosis o la lucha entre buenos y malos