Pozu Llumeres, los mineros del hierro en la ensenada de Bañugues: Las otras minerías

Dentro del #CalendarioMontepío ⚒ 2022, dedicado en esta edición a #OtrasMinerías y miner@s distint@s a l@s del Carbón ilustramos la lámina de mayo a la Mina Llumeres y a los mineros de hierro, una explotación singular, situada en la Costa central asturiana, en la ensenada de Bañugues, en el concejo de Gozón.
En las imágenes que ilustran este reportaje pueden verse, en primer lugar, una vista de las instalaciones mineras construidas en Llumeres tras la Guerra Civil, donde aún podía apreciarse, en una foto del año 1943 (de FotoLena) el castillete de 17 metros, construido durante la reprofundización del pozo, junto con la casa de máquinas, la de aseos, fragua, tuberías y vagones. En este caso, la foto es recopilada y cedida por Lucía Fandos, para su libro “Hombres y mujeres de hierro: Las minas de hierro del grupo Llumeres en Gozón (1859-1967)», hecho con la @Universidad de Oviedo y cuya lectura recomendamos.
En la foto cuarta, los restos del antiguo Puerto cargadero de hierro de Llumeres, perteneciente a la Sociedad Metalúrgica Duro Felguera, en una foto realizada por María Gancedo en 2018 y cedida por el Archivo Histórico Minero para este proyecto.
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También, podemos ver en la segunda, los restos ya de la Mina Llumeres, después de desmontado su castillete, en fotos cedidas por el @Muséu del Pueblu d`Asturies, que como AHM siempre colaboran con nuestros proyectos culturales y de memoria, gesto que se agradece.
En el resto de fotos puede verse la portada del libro de Lucía Fandos, imprescindible para conocer la apasionante historia de esta mina y otras de Archivo.

Un poco de historia

A lo largo del siglo XIX, la Sociedad Compañía Minera de Gozón convirtió las concesiones explotadas de forma rudimentaria denominadas Abundante, Laur y Joaquina en una mina organizada de hierro, que también extraía en parroquias cercanas. La empresa no prosperó y la mina fue adquirida por Duro Felguera al igual que la cercana mina de Simancas. Al no existir ferrocarril se construyó un puerto en Llumeres para llevar el mineral a Gijón, desde donde una parte se exportaba hasta Inglaterra o Alemania, yendo otra parte a parar a la Fábrica de La Felguera, donde el hierro era utilizado en sus altos hornos. Más tarde, en 1919, se construyó un cable aéreo para su transporte hasta la estación de El Regueral, a 7 km., perteneciente al Ferrocarril de Carreño, desde donde el hierro se dirigía en tren hasta La Felguera. Durante la posguerra fue muy relevante el trabajo de mujeres en las instalaciones. Duro Felguera fue modernizando sus instalaciones con la construcción de un pozo vertical con castillete y numerosas dependencias, comenzando también una política paternalista construyendo viviendas para sus trabajadores en Bañugues (donde se encuentra, por ejemplo, un barrio llamado Les Cases de la mina). Finalmente en 1967 la mina fue clausurada debido por un lado al progresivo agotamiento del mineral y por otro a las dificultades técnicas que presentaba. Las minas de Duro fueron incorporadas ese año a Hunosa.
Desde 2008, la mina y el puerto de Llumeres (preparado para vapores de hasta 300 toneladas) se encuentran en estado de ruina, aunque han sido incluidas como conjunto histórico en el Inventario Cultural del Principado de Asturias al igual que se ha construido una pequeña área recreativa y un mirador en la entrada de la bajada a la playa. Esta ha adquirido desde hace décadas un tono rojizo debido a la explotación del hierro y aún hoy es posible ver en el mar manchas de este color frente a Llumeres. Se conservan en ruina la casa de máquinas, talleres, oficinas, vestuarios, clasificadero de minerales, una bocamina, el dique y sus cargaderos de mineral. Además, la zona tiene un importante valor geológico, hallándose en 2008 tamarugita en la playa, caso único en la Europa continental.

⏱ Última hora sobre Llumeres

Hoy mismo, el diario @El Comercio pública que la Asociación Cultural El Curbiru de Bañugues «no cesa en su empeño de recuperar uno de los elementos industriales y patrimoniales más importantes del concejo, como la mina de Llumeres» que fue durante décadas el principal motor económico de la zona, pero que ahora, alertan «pronto llegará la mar a la bocamina del cargadero, si no se hace nada».
La entidad lleva años reclamando a la Administración una intervención para evitar su completa desaparición. Su última propuesta pasa por la adquisición de los terrenos y la financiación de la rehabilitación con fondos estatales y europeos. Dicen en la noticia que «el propietario siempre se mostró dispuesto a la colaboración cuando se le pidió el uso temporal de esos terrenos». Quieren también que el Ayuntamiento de Carreño de pasos para adquirir los terrenos y afrontar una rehabilitación podría financiarse con fondos europeos, o acudir a la ayuda del 1,5% cultural y sumarla a otras iniciativas mineras que hoy funcionan como recurso turístico como la mina de Arnao, los pozos de Sotón y San Luis y Museo de la Minería y de la Industria de Asturias.
El material para empezar ya lo tienen. La investigadora Lucía Fandos, quien hace dos años colaboró con El Curbiru en la publicación de un libro sobre la historia de la mina y con el Montepío en la edición de estas láminas, cuenta con «material de sobra para empezar. Es una pena que se deje perder con toda la vida que hubo en ella. Como museo iba a ser una joya», aseguran.
LOS DATOS QUE APORTAN
La mina de Llumeres abrió en 1850, pero no fue hasta varios años después cuando de la mano de Duro Felguera empezó un crecimiento que la situaría como el principal yacimiento de hierro de Asturias. Este ‘boom’ tuvo su máximo esplendor a mediados del siglo XX, cuando llegó a congregar al mismo tiempo a más de 500 trabajadores. En total, por el yacimiento pasaron más de 2.500 personas.
Las instalaciones fueron mejorándose con el paso de los años. Al transporte marino hasta El Musel se sumó una red de transporte aéreo hasta El Regueral. Todo el material se enviaba finalmente a La Felguera. Finalmente, en 1967 acabó cerrando tras varios años en que la producción fue disminuyendo. Poco después, Duro Felguera vendió los terrenos a un particular y las instalaciones han ido derrumbándose con el paso del tiempo.